COS Primavera-Verano 2026: el desfile en Seúl que redefine la masculinidad y el minimalismo

El regreso de COS a la pasarela en Seúl presenta una colección Primavera-Verano 2026 que combina estética cinematográfica, minimalismo y referencias a los años 80 y 90.

COS está de regreso, así lo confirmó con su colección Primavera-Verano 2026 presentada en Seúl, en un desfile que, más allá de presentarnos prendas hermosas y delicadas, también nos da una nueva mirada hacia la masculinidad: una que es suave, sensorial y nostálgica. Su presentación en Corea del Sur es un ejemplo de cómo la marca se ha expandido y posicionado a nivel global, y de cómo habla a un público moderno a través de referencias claras a los años 80 y 90.

El desfile se llevó a cabo el 25 de marzo de 2026, marcando el regreso de la marca después de sus presentaciones en Europa y sus participaciones consecutivas en la New York Fashion Week. A lo largo de estas apariciones, COS empezó a ganar fuerza y popularidad. Ahora, al llegar al otro lado del mundo, demuestra que sus colecciones no son solo para un tipo de público, sino que pueden interpretarse y usarse a nivel global.

Una colección con estética cinematográfica y nostalgia

Para la colección Primavera-Verano 2026, la marca construyó toda la idea a través de una estética cinematográfica, en donde cada una de las salidas tenía referencias visuales a los años 80 y 90, pero con un enfoque contemporáneo.

Se destaca la calidad en la sastrería, los materiales y la construcción de las siluetas. Cada modelo llevaba no solamente prendas estéticamente bien logradas, sino también una especie de aura nostálgica, una tendencia que ha estado muy presente no solo en la moda, sino también en el entretenimiento en general.

Una paleta de color neutra con contrastes

La paleta de colores era elegante y neutra. Fueron 40 looks los que caminaron la pasarela, en donde veíamos blancos, cremas, marrones cálidos y grises pizarra como base. Estos tonos se complementaban con acentos en azul y rojo, lo que generaba contraste y también mostraba que dentro de lo clásico hay espacio para la creatividad.

De cerca, los detalles eran muy claros: había un trabajo textil que funcionaba como el centro de toda la colección. La intención de COS era explorar diferentes formas de utilizar los materiales y cómo estos pueden dar dimensión y carácter a las prendas.

Se podían ver cueros y tejidos técnicos con brillos sutiles, transparencias ligeras y fluidas que acompañaban el movimiento del cuerpo, así como superficies que parecían papel o con texturas arrugadas. Todo esto generaba una sofisticación discreta.

Menswear: una propuesta para el día a día de COS

La propuesta de COS para hombre está enfocada en dar opciones reales para el día a día. Se trata de actualizar la forma en la que vemos el vestuario cotidiano, proponiendo nuevos materiales y proporciones que permiten vestir elegante, pero también cómodo. Se veían chamarras, gabardinas y abrigos ligeros, pensados para climas de transición, esos que no son ni completamente fríos ni calurosos, pero que funcionan perfecto en temporadas como primavera o incluso otoño.

Aunque la inspiración viene de décadas pasadas, el diseño se mantiene actual. Las prendas reflejan a un hombre seguro, trabajador y con personalidad.

La sastrería también aparece, pero de una forma más relajada. Hay trajes, sacos y pantalones formales que mantienen cortes limpios y favorecedores, pero sin la rigidez de lo clásico, lo que los hace más cómodos sin perder elegancia. Además, la colección también es funcional. Se incorporan elementos como bolsillos amplios, cierres visibles y telas resistentes, logrando piezas que realmente pueden usarse en el día a día sin comprometer el estilo.

En womenswear, COS presenta un minimalismo con influencia de los años 90, enfocado en la forma de vestir y en cómo la simplicidad también puede ser poderosa.

Un espacio brutalista que transforma la pasarela

Otro punto clave fue el lugar del desfile. Se eligió un espacio brutalista, caracterizado por el uso de concreto, formas geométricas y una estética más fría, pero muy limpia. Se utilizaron albercas antiguas en desuso, que fueron adaptadas para el desfile.

Aquí, la arquitectura también forma parte de la conversación. La simplicidad del espacio, junto con materiales como concreto y metal, se relaciona directamente con lo que vemos en la ropa. El resultado fue una pasarela limpia, geométrica y coherente con toda la colección.

La colección deja claro que la moda no tiene por qué ser limitada ni aburrida. Siempre hay un contexto, una historia detrás, y en este caso también se le da un espacio importante al menswear dentro de la misma conversación.

Este regreso de COS deja ver algo importante: la moda es global. Elegir un lugar como Seúl para presentar esta colección demuestra cómo distintas ciudades se convierten en puntos clave para compartir nuevas propuestas.

No se quedó solo en la pasarela: una selección de piezas de la colección ya está disponible tanto en tiendas de COS como en su sitio web oficial, cos.com. Hoy, todos podemos formar parte del universo que ha creado COS, donde la estructura y la belleza de cada prenda reflejan también una forma de vivir.

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