Carlos Torres está en todos lados, pero eso no es algo nuevo. Con su papel de Charly en la serie La reina del flow, estrella de televisión y de escenario, y un ícono de la moda para miles de colombianos, el actor se ha destacado por dos cosas: su talento y su carisma. Parte de por qué es tan querido por los fans es su capacidad de conectar a través de la vulnerabilidad.
En entrevista con Esquire Colombia como portada de la edición de abril-mayo 2026, el artista nos lleva por diferentes áreas de su vida: desde cómo encuentra el equilibrio entre redes sociales y su comunidad, hasta los personajes que lo han transformado y aquello que lo mantiene listo para el siguiente proyecto. Una conversación que deja ver que, antes de los reflectores y la fama, lo que mueve a este artista es su pasión por contar historias.
Vestido con Tommy Hilfiger para esta ocasión, nos muestra que la clase también se lleva como un statement. Así como la famosa marca de ropa, ambos dominan generaciones con propuestas que encantan a más de una personalidad. Porque el buen gusto se ve así: con la capacidad de ser tema de conversación durante años, sin perder relevancia, con el poder de ser uno mismo.

Tu carrera ha sido un ascenso sostenido. ¿Cómo gestionas la exposición y la línea entre lo público y lo personal?
—Trato, en lo posible, de que mi vida personal sea para mí, de dejar esos momentos para mí y disfrutarlos al 100%. Por eso muchas veces no comparto, por ejemplo, en mis redes sociales, tantas cosas de mi vida personal […]. Procuro no tener el celular cerca, no estar pensando en grabar un momento, sino en vivirlo.
Y por otro lado, a nivel profesional, los que me conocen y me siguen saben que soy una persona que lo da todo; me apasiona, soy amante de mi trabajo. Y por ese lado pueden esperar siempre lo mejor de mí […] En mis redes sociales trato de estar muy activo, y comparto también muchas cosas de mi vida cotidiana, pero cuando hablamos de cosas muy íntimas prefiero, obviamente, tenerlas para mí.
Hoy la masculinidad está en constante redefinición. ¿Cómo enfrentas estos nuevos paradigmas? ¿Qué significa para ti ser un hombre influyente?
—Creo que cada quien tiene su personalidad y su forma de llevar su vida en general. Por mi parte, soy muy tranquilo, vivo el presente, no estoy pensando en actuar de una determinada manera por alguna u otra razón; simplemente soy yo, viviendo tranquilo y feliz a mi manera. Y eso es lo que trato de reflejar en mis redes sociales o cuando estoy en lugares públicos: ser yo, estar contento y ser lo más sincero posible.
Y toda la gente que se conecta con esa buena onda, que se siente identificada conmigo por mi trabajo, mis personajes o mi personalidad, bienvenidos sean y siempre recibirán cariño y amor de mi parte.


Estamos en el auge de las plataformas de streaming. ¿Cómo vives este momento que atraviesan los actores latinoamericanos?
—Para mí es una maravilla. Lo que está pasando con las plataformas es un sueño hecho realidad para todos los actores y la industria. La muestra es lo que pasó con La reina del flow: pensábamos que era un proyecto que se iba a quedar en Colombia y, gracias a esas plataformas, el mundo entero tuvo la oportunidad de verlo y de ver el trabajo de las producciones colombianas […]. Nos han abierto muchas puertas a nivel internacional.
Creo que la gente se ha acostumbrado a ver series de cualquier país, y eso a nosotros nos abre la puerta de poder ir a España a trabajar, como tuve la oportunidad de hacerlo con Netflix España, a Estados Unidos o a México. Eso ha hecho que el mundo se sienta más unido en la industria. Para nosotros es maravilloso.
Queremos llegar al mundo entero. Me fascina ver una producción que puede que sea española, pero de repente hay actores de República Dominicana o una historia con actores mexicanos, argentinos, españoles, colombianos […] Sin duda alguna, este movimiento de las plataformas va a seguir creciendo.
Has navegado entre mucha intensidad mediática. ¿Cómo encuentras equilibrio entre la intensidad del escenario y tu vida personal?
—Lo que la gente tiene que entender es que esto se vuelve una pasión y un trabajo; un trabajo que uno no “sufre”: para mí es alegría absoluta estar en un set. Los que amen su trabajo entenderán estas palabras. No se sufre cuando uno está en el escenario; las horas se te hacen cortas. Obvio, nos cansamos, nos agotamos, es duro, pero al final estamos haciendo y viviendo de lo que amamos y, en mi caso personal, sé que es un privilegio.
Tengo amigos que no gozan del mismo lujo, entonces cada vez que estoy en un set estoy agradecido de poder vivir de lo que amo y lo que me apasiona. Cuando llego a mi casa, trato de desconectarme, para enfocar mi cabeza en otras cosas de mi vida personal. Pero mi trabajo me hace feliz: es la mezcla de pasión, de amor, de adrenalina, de todo […]. Mi meta de vida es poder hacerlo hasta que Dios me lo permita.
Muchas personas me han preguntado: “¿qué viene para Carlos después de este éxito tan grande?”, y lo que quiero es (aparte de que el próximo proyecto sea igual de exitoso) estar ahí, estar en el oficio, hacer lo que amo hasta que pueda.

¿Qué sueño te impulsa hoy a seguir actuando?
—Seguir en el oficio, seguir actuando es lo que me da felicidad. Monté mi productora porque lo que me apasiona es contar historias e interpretar personajes. Como quiero hacerlo de por vida, ya estamos en este proyecto para crecer poco a poco.
Hicimos un programa digital de una idea y autoría mía, todo creado por mí: la producción, la dirección, todo estuvo en mi cabeza. Fue un programa de bromas; ahora vamos a hacer una segunda temporada (un contenido más para digital). Pero la idea con la productora es empezar a hacer películas, lograr algún día hacer series para plataformas. Lo que es seguro es que hay todavía mucha pasión, mucho por dar y el deseo de seguir contando historias. Ese es mi sueño en este momento: seguir, seguir y no parar.
Tienes una amplia base de fans de distintas edades y algunos de ellos buscan la manera de vivir de lo que les apasiona. ¿Qué consejo le darías a los jóvenes que no saben por dónde ir?
—Les digo que tengan paciencia, que cada quien tiene su camino. A veces uno escucha consejos de otras personas con caminos diferentes al tuyo y puede que el consejo sirva o no. Pero si hay algo que le puede servir a todo el mundo es que hagan lo que los hace felices […]: solo lo que los hace realmente felices, lo que les apasiona, es lo que hará que las cosas malas no se vean tan malas.
Si no te apasiona lo que haces, no vas a aguantar el camino ni las luchas cuando tengas inconvenientes o las cosas no sean fáciles. La única forma de quitar las piedras del camino es perseverando e insistiendo; lo tienes que sentir de corazón, porque si no te rendirás muy fácil. Busquen eso que realmente los hace felices y dedíquenle todo su corazón y empeño […]. Y en mi gremio, prepárense. Si esto es lo que realmente aman, busquen esa oportunidad, y cuando llegue, aprovéchenla al máximo; y en los momentos duros, aférrense a sus sueños y recuerden por qué están aquí.


Después de dos décadas de carrera, ¿qué personaje te ha transformado más?
—Son veinte años interpretando personajes y todos me han aportado aprendizaje, pero si he de nombrar uno no puedo dejar por fuera a Charly: le dio otro nivel a mi carrera y me abrió las puertas a nivel internacional. Es el personaje que más me ha marcado, sin duda.
De los otros, cada uno guarda una historia personal en la que me han aportado cosas increíbles, mis primeros protagónicos; si no fuera por ello no hubiera llegado a ser Charly, sin todo ese recorrido no hubiera podido estar en este proyecto […]: me ha dado reconocimiento y cariño, me ha abierto muchas puertas, me dio la oportunidad de mostrar otra faceta mía a nivel actoral […] —un personaje con diferentes matices— […], me ha dado una ventana al mundo para mostrar mi talento.
¡En dos décadas te has vuelto un referente de estilo! El público observa qué te pones y qué está en tendencia. ¿Cómo ha evolucionado tu estilo? ¿Qué dice la ropa de ti?
—Me encanta la moda, tengo un estilo muy variado: hay días en que me gusta ponerme cosas muy relajadas; en otros, algo más extravagante; puedo ser el más clásico y elegante; trato de dejarme llevar según el mood del día y la ocasión. Por otro lado, siempre estoy abierto a aprender más: cada vez que tengo la oportunidad de estar en diferentes eventos de moda o desfiles o fuera del país, me nutro de lo que está pasando a nivel mundial y trato de estar actualizado con todo lo que pasa. Me encanta la moda y jugar con diferentes estilos.
Eres un libro abierto, pero también debes pasar por momentos vulnerables. ¿Hay algo íntimo que te gustaría que las personas supieran?
—Soy un poco psicorrígido. La gente lo ha notado, soy Virgo, algo perfeccionista y eso me ha jugado a favor, pero también en contra. A favor porque soy de los que lo da todo: si entro a un proyecto voy a dar lo mejor de mí para que sea lo más perfecto posible. Pero a veces me juega en contra porque nada es perfecto y hay cosas que no puedes manejar o controlar y me afecta cuando algo no sale como esperaba.


¿Cómo te gustaría que el público y la industria hablen de ti cuando se menciona tu nombre?
—Creo que le pasa a todos los artistas: desean que se hable de su trabajo. Eso es lo que me gustaría que fuera lo principal cuando se mencionara a Carlos Torres: mi trabajo, mis personajes, mis producciones, la alegría o las emociones que le puedo despertar al público en una producción. Es en eso en lo que he enfocado mi carrera y lo que he querido más allá de la fama […], y es lo que me gustaría que pasara en un futuro e incluso en el presente: que la conversación sobre mí sea por mi trabajo y mis personajes.
Hablar con Carlos Torres es hablar con la misma persona que vemos en entrevistas, en pantalla y en alfombras rojas: amable, risueño y energético. Una persona que ama lo que hace, y en sus palabras se percibe que despierta con el deseo de compartir con los demás.
Su portada en Esquire Colombia nos recuerda que la masculinidad tiene matices y muchas formas de expresarse, también desde la alegría de existir, de mover masas y de hacer que la gente tenga un buen momento.
