Paulina Dávila y el orgullo de ser colombiana como eje de su identidad

Conocemos a Paulina Dávila como actriz, pero ¿cómo es como persona? En esta entrevista, la protagonista de Santita (su nuevo proyecto) nos lleva más allá del personaje para hablar sobre su visión de la industria, su proceso creativo y la forma en que habita cada historia que interpreta.

Entre luces y sombras, Paulina Dávila construye nuevas historias.

Paulina Dávila se ha consolidado como una de las grandes representantes de Colombia en la escena internacional. Desde su papel en Luis Miguel: La serie, donde interpretó a Mariana Yazbek; en Griselda, como Isabel Roxana; y en Chespirito: Sin querer queriendo, como Graciela Fernández, ha llevado el talento colombiano a distintos espacios mediáticos con fuerza y sensibilidad.

Con una trayectoria que se traduce en reconocimiento, podría pensarse que, después de tantos aciertos, ya no hay más historias por contar. Pero cuando se reúne una actriz de su calibre con un director como Rodrigo García, el resultado es una historia vulnerable, incómoda, real y cruda; un personaje que no viene a abrazarnos, sino a confrontarnos. Santita marca el siguiente capítulo en su vida, uno que ha impactado tanto en lo personal como en lo profesional.

En entrevista con Esquire Colombia, hablamos de lo que significó este nuevo rol, su impacto y también de cómo se ve a sí misma: si se siente tan grande como nosotros la percibimos y cómo vive su día a día antes del siguiente libreto. Una conversación personal y sincera con una de las actrices colombianas más especiales de los últimos años.

Por: Anna Brenda Sánchez

Paulina Dávila para Esquire Colombia

Paulina Dávila: la honestidad detrás de cada personaje

Lo que ha llevado a Paulina Dávila a alcanzar el reconocimiento con el que cuenta hoy es su confianza, su perseverancia y la convicción de que su camino es únicamente suyo. Construir una carrera en la actuación y ganar el reconocimiento más allá del lugar de origen no es nada sencillo; sin embargo, no es imposible.

Su historia comenzó hace aproximadamente quince años con proyectos en el modelaje, los cuales le abrieron camino a su primera película, ‘Ya pasó el tren’, en 2011, para dos años después encarnar a Angélica en ‘Mujeres al límite’: sus primeros pasos, la base de todo.

Han pasado casi quince años desde tu debut como actriz. Durante este tiempo, ¿cuáles han sido tus mayores aprendizajes?

—Uff, eso suena a mucho tiempo y la verdad no puedo decir que se ha pasado volando [ríe]… Han sido años de aprender a través de lo que hago. Este oficio me ha enseñado sobre disciplina, perseverancia y la vida en general. Creo que uno de los más grandes aprendizajes ha sido cultivar la confianza, no solo en mí y en mis capacidades, sino también en el proceso, en que hay un camino que es mío y de nadie más, y que (a pesar de que está lleno de incertidumbre y nada está dado por sentado) lo que es para mí, será.

Eso sí, ese camino está acompañado de trabajo duro, pasión, subidas y bajadas; pero ha valido la pena. El tiempo me ha enseñado que cada proyecto, cada pausa, incluso cada duda, te va formando. También he aprendido a escuchar más mi intuición y a cuidar el amor y respeto por mi oficio.

Como en todo, en este tiempo has tenido errores, aprendizajes, oportunidades; pero, ¿hay algo que cambiarías de tu carrera?

—No, realmente, aunque es difícil saberlo. Tal vez algunas decisiones serían distintas con la experiencia y perspectiva que tengo hoy; pero, en general, me siento muy tranquila con mi proceso y estoy muy agradecida. Si pudiera cambiar algo con una varita mágica, no sería mi carrera sino algunos aspectos de la industria en la que trabajamos. Aunque ha avanzado, todavía tenemos mucho por hacer en términos de inclusión, igualdad y diversidad. Creo que el reto está en abrir espacio a más voces y miradas, y en seguir innovando en los formatos e historias que contamos, tomando más riesgos y rompiendo con viejas estructuras y estereotipos. 

Paulina Dávila para Esquire Colombia
Total Look, Gucci.

Desde muy joven tuviste tu primer acercamiento al arte, lo cual te llevó hasta la actuación (tu profesión y pasión desde hace varios años) ¿Qué es lo que más disfrutas de la actuación?

La posibilidad de explorar la naturaleza humana. La actuación te permite acercarte a emociones, contradicciones y experiencias de vida que te permiten empatizar con otros, con lo que es distinto a ti. También disfruto mucho el proceso colectivo de contar una historia con otras personas. Cuando un equipo se conecta de verdad, se crea algo muy especial y poderoso. Amo estar en un set, amo la energía que se da cuando un grupo de gente creativa y talentosa colabora por un objetivo común. Es algo único y me siento afortunada de que ese sea mi trabajo. 

Si pudieras repetir un papel que te marcó, ¿cuál sería y por qué?

—Creo que cada personaje pertenece mucho al momento de la vida en el que lo interpreté y hay algo de eso que me parece profundo y místico. Me gusta pensarlo así. Así que más que repetir uno, creo que cada personaje me ha dejado algo para la vida; y laboralmente, cada experiencia me va transformando para los siguientes proyectos.

Sobre Santita de Gael García Bernal, dirigida por Rodrigo García, ¿qué nos puedes contar del proyecto?

—Es un proyecto por el que estoy muy agradecida porque llegó en un momento de mucha inseguridad; fue como una señal de que estaba en el lugar correcto, cuando menos lo esperaba. Al principio me dio mucha alegría por lo que representaba: trabajar con Rodrigo García, quedarme con ese personaje tan poderoso en una serie tan original; pero al mismo tiempo, me provocó mucho miedo por el reto que implicaba y todo lo que sabía tenía que atravesar y preparar.

Para mí interpretar a Santita implicó una responsabilidad muy grande de sostener. Lo más bonito es que, desde el primer momento, me sentí bien rodeada y apoyada por el equipo; fue un proceso muy especial, de mucha preparación y lleno de pasión. Y bueno, volver a trabajar con Gael fue una sorpresa extraordinaria. Él es un gran actor y un compañero muy generoso; trabajar con amigos siempre es maravilloso, lo hace todo más fácil. 

Paulina Dávila para Esquire Colombia
Total Look, Gucci.

¿Cómo fue tu conexión con tu personaje: Santita? 

—En mi experiencia, Santita es un personaje como ningún otro y me atrevo a decir que ha sido una de las experiencias más trascendentales para mí hasta hoy. Fue un rodaje que disfruté mucho y, aunque fue muy exigente y lo abordé con gran honor, también lo viví con una libertad que nunca antes había gozado actoralmente. 

Fue inexplicable: sentí que se desbloquearon cosas adentro y en ese sentido fue un gran avance para mí como actriz: lograr disfrutar cada momento del proceso —hasta los que no fueron fáciles—. Fue muy gratificante. 

Santita, el peso de un personaje íntimo y profundo

Conectarme con Santita implicaba conocer sus mundos, imaginar cómo es habitar su cuerpo y construir puentes para conectar desde distintos lugares con ella, desde mi cuerpo y mi experiencia. Fue un trabajo muy íntimo y profundo. 

El descubrimiento y aprendizaje más grande del proceso fue confrontar mi propia relación con la discapacidad: acercarme a entender lo que significa vivir con ella, especialmente cuando es adquirida, y cómo atraviesa todos los aspectos de la vida. En ese camino tuve la fortuna de conocer a mujeres líderes con discapacidad que fueron una guía para mí y me ayudaron a encontrar mi lugar en esta historia, y a identificar qué era importante contar y cómo hacerlo con respeto, amor y humildad.

Hoy se podría decir que estás en un punto en el que ya puedes elegir tus proyectos. ¿Qué es lo que te lleva a decir “sí”?

—Bueno, a veces, [ríe]… Pero, a la hora de decidir, para mí lo importante es la historia: qué quiere contar y desde dónde. Por supuesto, también el personaje y su viaje resultan fundamentales, pero en general, que me represente un reto de algún tipo y que me mueva algo dentro; que me haga salir de mi zona de confort siempre es buena señal. También me gusta guiarme por quienes están en el proyecto y con quienes voy a trabajar; por lo general, eso ayuda a la hora de tomar decisiones, pero en últimas, mi intuición juega un papel fundamental. 

Paulina Dávila para Esquire Colombia
Abrigos, Hanson, Bralette, Intimissimi, Pantalones, Tommy Hilfiger.

Además de la Paulina Dávila que conocemos a través de la pantalla, ¿quién es ella? Si pudieras describirte en tercera persona, ¿qué dirías?

—Diría que es una persona curiosa, apasionada, romántica, aventurera, resiliente y conectada consigo misma y con el mundo que la rodea. Alguien que intenta vivir con sensibilidad y empatía, que busca aprender constantemente y que encuentra en el arte una forma de explorar el mundo; alguien en constante cambio a quien le gusta probar —casi— todo, que vive con amor y goza la vida. 

Sabemos que Paulina disfruta de los pequeños momentos, de la naturaleza y siempre está orgullosa de sus raíces. ¿Cómo describirías un día normal de tu vida?

—Mis días pueden ser muy distintos unos de otros —depende del momento—, pero si no estoy en rodaje creo que son como los de mucha gente que vive freelance: tratando de encontrar el equilibrio entre el trabajo, la locura del día a día, lo doméstico, los buenos hábitos, la vida social, etcétera. Sigo en proceso de perfeccionar, ojalá algún día, ese balance. Pero en general me gusta empezar el día con calma, tomarme un café delicioso en la mañana, tener momentos de silencio, leer, escuchar música, hacer ejercicio, hablar con mis seres queridos y ocuparme de mis pendientes. Realmente disfruto mucho estar en mi casa: cocinar, cuidar mi jardín y estar tranquila cuando puedo hacerlo.

Con una vida establecida en Ciudad de México, ¿qué es lo que a veces (o siempre) extrañas de Colombia?

—Siempre extraño a mi familia, poder compartir con ellos más seguido la vida cotidiana. Por más que los visito con frecuencia, extraño esa sensación de hogar que tiene Colombia para mí. También la naturaleza, los paisajes, la música, la gente, los antojitos, la sabrosura en general…  Colombia tiene una energía muy particular que siempre llevo conmigo pero que solo cuando estoy ahí se recarga de “colombianidad” y que creo que desde la distancia se aprecia más. 

Paulina Dávila para Esquire Colombia
Total Look, Ferragamo.

Has participado en proyectos internacionales como Luis Miguel: La serie, Griselda y Chespirito: Sin querer queriendo. ¿Qué sientes al llevar a Colombia al mundo a través de tu arte?

—Nunca me he visto de esa forma, es curioso, pero si lo pienso así: ser colombiana es, para mí, un orgullo enorme y parte fundamental de mi identidad. Me encanta decir de dónde soy. A veces, mi acento resulta difícil de identificar por vivir tanto tiempo fuera; además, jugar con acentos es una de mis herramientas favoritas de trabajo; así que el mío es una mezcla de costeño, paisa y mexicano.

Me gusta cada vez más la percepción que se tiene de los colombianos en el exterior, y cómo ha cambiado con el tiempo. Es increíble lo que se ha logrado a través de las artes; por eso es tan importante cultivar el talento, los espacios, los incentivos y los apoyos para el arte. Ya hemos visto el impacto que tiene y lo mucho que construye.

Esta y otras entrevistas con íconos colombianos (artistas y mentes creativas de nuestro país) se reúnen en Esquire Colombia abril-mayo 2026. Cada una ofrece una mirada única sobre el personaje, la fama, la música, el arte y el cine: mentes poderosas que también encienden la vulnerabilidad en sus propias páginas.

Llegó la edición. Conoce a quienes ves en televisión o en tu celular y descubre cómo llegaron a donde están, por dónde empezaron y cómo se han mantenido como algunos de los mejores representantes del país.