Sebastián Yatra: el arte de reinventarse y volver a casa

Más que un simple regreso a los escenarios, Sebastián Yatra está viviendo una reinvención total. En esta conversación, el astro colombiano habla de gratitud, de romper el piloto automático y de entender la vida (y la música) como un juego donde la conexión importa más que cualquier meta.

Sebastián Yatra llega a Esquire Colombia con un nuevo mantra de vida y lecciones del éxito. Foto: Esquire Colombia

Tenemos una cita especial este 25 de abril en Bogotá y Medellín con Sebastián Yatra, el artista colombiano que nos ha acompañado durante años y se ha consolidado como un gran representante de su país.

Hoy, en una nueva etapa antes de sus conciertos (una que promete transformar su vida y su carrera), Yatra se presenta como una renovada versión de sí mismo: una que demuestra que no importa la trayectoria ni los años, siempre es posible crecer, evolucionar y reinventarse.

En exclusiva con Esquire Colombia, hablamos con el artista sobre su forma de ver la vida, el significado de sus presentaciones, las personas que han marcado su camino y ese mantra personal que lo guía. Una conversación que deja lecciones valiosas sobre aprender a apreciar la vida y entenderla como lo que es: un juego que elegimos cómo vivir.

Por: Luis Téllez

Sebastián Yatra Esquire Colombia

Sebastián Yatra, ¿en qué etapa de tu vida y carrera estás hoy?

—Hemos estado con bastantes cosas, gracias a Dios, pero principalmente preparándome para volver a girar por Latinoamérica. Es una emoción gigante volver a hacerlo desde otro lugar, muy distinto a como lo había hecho antes: con más organización, intención e ilusión. 

Siempre he tenido muchas ganas de cantar y la música ha sido una pasión gigante y una forma de expresarme. Pero ahora hay un amor más grande por el arte en general, no solo por expresarme como compositor, sino también en la parte visual: en cómo lo hago a través de la ropa y del concepto, cómo intento hacer que la gente se conecte con su propia historia y pueda salir elevada y transformada de un show en el que, básicamente, el escenario es un espejo donde la gente se ve reflejada y donde las canciones son la historia de ellos y no están contadas como si fuese mi vida. Entonces, por un rato, nos damos cuenta de que todos somos uno —porque para mí lo somos—; es un momento donde eso está todavía más expuesto.

Este tour nació de una necesidad de reconectar. ¿Qué estaba pasando en tu vida cuando sentiste eso?

Nunca me he sentido solo; siempre he estado muy acompañado, gracias a Dios. Tengo una familia fantástica, amigos y un equipo que me ha acompañado muchísimo. Pero sí sentía —y lo he sentido a lo largo de mi vida— una frustración grande por creer que puedo dar todavía más. Sentir que el potencial de lo que podemos hacer es mucho mayor, pero eso no se puede lograr solo, ¿me entiendes? Entonces, hay que confiar en Dios, en los tiempos, en que las personas indicadas van llegando en el momento correcto, y también en los aprendizajes que te permiten contar una próxima historia, distinta a la que ya has contado. 

¿Cuál fue el verdadero motivo detrás de tu pausa musical?

—Por eso me demoré tanto tiempo antes de volver a girar: para reorganizar cómo quería vivir mi carrera, lo que significa para mí ser artista y también lo que significa ser simplemente un ser humano con la experiencia de estar vivo y con ganas de disfrutar la vida. Porque a veces uno se obsesiona tanto con el trabajo y con una meta que lo único que termina teniendo valor es eso.

Y encontrar un balance (hacer que muchas otras cosas también valgan la pena) es muy importante y bonito. Antes, si me quitabas mi carrera, me quitabas todo; ahora, si me la quitas, obviamente sería una tristeza grande, pero tengo muchas otras cosas por las que vale la pena vivir, que activamente me emocionan y donde la creación también existe dentro de mí.

¿Qué ha cambiado en la forma en la que creas y cuentas historias?

—Ha sido un proceso de encontrarme mucho más como una persona creativa en general, no solo como compositor. También ha sido la oportunidad de vivir otras cosas que se han convertido en la fuente desde donde contar nuevas historias, porque canciones como Tacones rojos, Vagabundo o Traicionera ya las escribí, igual que No hay nadie más o Como mirarte.

He tenido la fortuna de trabajar con gente fascinante y de crear canciones que han marcado mi vida y, gracias a Dios, también la de muchas personas alrededor del mundo, especialmente en mi país, Colombia. Incluso la canción deEncanto ha sido algo que agradezco profundamente. Pero también ha sido un momento hermoso tomarme el tiempo de realmente agradecer todo eso; y no es solo decir “gracias”, sino de verdad sentir ese agradecimiento.

Sebastián Yatra Esquire Colombia
Polo, Calvin Klein.

¿Cómo nació la idea de hacer de cada presentación un momento único, con risas, historias y confesiones espontáneas?

—En estos días se me ocurrió una frase: “para vivir la vida hay que jugarla”. Antes de empezar esta gira, venía pensando que estamos muy acostumbrados a que un show musical sea como una plantilla. Pienso que muchos artistas han salido de esa zona de confort y han creado su propia forma de hacer las cosas, lo cual me parece hermoso, porque antes era: vas a hacer un show, ¿quién será el guitarrista?, ¿quién el pianista?, ¿quién toca los teclados?, ¿quién hace las luces?, ¿cómo van a ser las visuales?… Y todo se llena dentro de un mismo formato, como un template… como ocurre en la vida. Muchas veces es: “ok, creces, ¿a qué universidad vas a ir?, ¿dónde vas a estudiar?, ¿quién va a ser tu pareja?, ¿cuántos hijos vas a tener?…” Y eso termina definiéndote.

Para mí, la vida es un juego y el juego está en que tú mismo eres el creador: tienes la oportunidad de imaginarla, soñarla y armarla a tu manera. Entonces, para mí, ha sido frenar y decir: quiero vivir esto como un juego, y quiero armar un juego que sea muy divertido. Y si es divertido para mí (que eso es hacer arte, que uno lo ame), después puede serlo para la gente también, y ver adónde me lleva eso. No fijarme metas como: “quiero ganarme un Grammy, quiero cantar en los Óscar, quiero ser una estrella de Hollywood… ¿y ahora qué hago para llegar allá?”. Porque la fama ya la he conocido y es cool, pero es mucho más cool estar aquí, disfrutar, tomarte un café, valorar la conexión que puedes tener con cada ser humano que te encuentras. Vivir la vida como un juego y empezar a escribir tus propias reglas.

¿Cómo se vivirá este nuevo show y qué lo hace diferente?

Entonces, con este show, la idea es que no sea un show, sino una experiencia; que, entre tanta gente, podamos hablar contigo, por ejemplo: que nos cuentes tu historia y, a partir de ahí, inventarnos una canción en vivo sobre tu vida; que te subas a la tarima y que cantemos juntos. Y que vivas algo donde también se rompan esquemas y barreras, y se construyan puentes, porque deja de existir esa separación entre el famoso y el fan, y pasamos a ser simplemente seres humanos conectados por una razón u otra.

En ese momento, muchas veces yo soy el vehículo del show cuando estoy cantando, pero otras veces lo son ustedes. Cuando le paso el micrófono a alguien más, yo me convierto en espectador. Y me encanta ser espectador en mi propio show, porque no voy solo a darlo, también voy a vivirlo. Quería armar uno en el que no tuviera que vivir lo mismo todas las noches, porque eso me aburre tremendamente.

“Para vivir la vida hay que jugarla”. De eso trata Cucaracheo, ¿no? De vivir la vida aun con el corazón roto. Leí por ahí que “es mejor vivir con un corazón roto que no haber vivido nada”. ¿Estás de acuerdo con esa idea?

—Claro. Yo agradezco mucho todas las heridas que he tenido en el corazón. Han sido parte del camino, parte de lo que me ha formado, y también lo que me ha llevado a cuestionarme muchas cosas que, con el tiempo, veo en perspectiva y pienso: “Uf, parce, esto lo podría mejorar”. Al final, son experiencias que me han ayudado a dejar de vivir en el futuro distante o en el pasado, y a acercarme cada vez más al presente […]. 

Algo muy interesante con Cucaracheo es que también es un juego. Muchas veces, en el arte —al menos en lo que he vivido en esta industria—, pareciera que las ideas tienen que venir de un lugar súper [elevado]. Pero para mí, las cosas que realmente me hacen conectar vienen de mi día a día y de las personas que voy encontrando.

Mi entrenador, Nano, que empezó a trabajar conmigo hace un año y medio, es una persona muy feliz, con una forma de vivir la vida muy especial. Lo ves y es como un niño grande, muy inocente, divirtiéndose todo el tiempo. Fue campeón de salto con pértiga en España, entonces, su personalidad es como para querer estar volando y saltando todo el día.

Sebastián Yatra Esquire Colombia
Gafas, Prada, Camisa, The Frankie Shop, Cuello alto, Calzedonia, Pantalones, Palomo Spain, Zapatos, Church ́s, Calcetines, Boss.

¿Qué significa Cucaracheo?

Y él inventó la palabra cucaracheo. No fue que un día me dijera: “me inventé esta palabra”, sino que simplemente la usaba todo el tiempo: “me veo cucarachón”, o “ponte algo de cucaracheo”. Y yo le preguntaba: “¿qué escucaracheo?”. Y me decía: “es salir y sentirte bien. Es divertirte sin estar buscando nada en específico, dejando que la vida te sorprenda”. Incluso me daba ejemplos de canciones mías que eran puro cucaracheo, como Vagabundo.

Pocos se dan el lujo de sacar una canción con su mejor amigo. Háblame de tu amistad con Jay Kabalan

—Me reconecté profundamente con la amistad en este último año y medio. Mi mejor amigo de la infancia, Jesús (cuyo nombre artístico es Jay Kabalan), empezó a hacer música hace unos dos años por hobbie, pero en realidad hace de todo: trabaja en tech, ha hecho cosas con el gobierno, es boxeador profesional, ha trabajado en la industria del petróleo… es todo lo que te puedas imaginar. El man es todo un personaje. Esta canción nació en el estudio, cuando pensé: “en vez de hacer una canción dedicada a una chica o al amor romántico, quiero dedicarle una canción a mis amigos”.

Entonces no es el desamor desde un lugar triste, sino encontrar algo donde uno pueda reírse de sí mismo y, al final, celebrar lo increíble que es este momento de la vida con la gente que uno ama, más allá de que haya una pareja o no. Porque muchas veces concebimos el amor solo desde lo romántico, pero uno puede estar profundamente enamorado de sus amigos, de su familia… Es vivir en amor profundo con esa gente. 

El 25 de abril estarás en Bogotá ¿Qué significa volver a Colombia y presentarte en Bogotá y Medellín?

—La sensación es muy distinta, claro. Cuando canto en Colombia, me exijo más a mí mismo, por supuesto. Cuando canto en Medellín o en Bogotá, quiero que el show salga muy bien y hay un poco de nervios porque, siendo colombiano y habiendo crecido en el exterior, desde pequeño ir a Colombia y sentirme aceptado era un miedo para mí. Cada vez que iba a jugar fútbol con mis primos o a estar ahí, siempre era el gringo para todos,the outsider.

De hecho, muchos de los artistas que empezaban en la música en ese momento, si crecían en Miami como yo, querían cantar en inglés. Pero yo siempre escribí en español y tenía claro que quería cantar en español y volver a mi país, aunque realmente no hubiera vivido allí (me fui de Colombia a los cinco años; viví dos años en Medellín y tres en Cartagena).

Había una necesidad de volver, porque para mí la conexión con la música empieza desde la raíz. Era como querer construir el último piso de un rascacielos sin haber hecho antes las bases. Y me encontré con una sorpresa y un tesoro hermosos, porque Colombia me recibió con los brazos abiertos. Nunca me cuestionó venir de afuera; es más, me permitieron convertirme en uno de los representantes del país en escenarios muy especiales del mundo, como los Premios Óscar, por ejemplo, representando Encanto, o incluso en Broadway; pero también dentro de Colombia.

Sebastián Yatra Esquire Colombia
Total Look, Versace, Joyas y reloj, Tiffany & Co.

¿Cómo fue el impacto de La Voz Colombia en la carrera de Sebastián Yatra?

 Algo que me cambió la vida fue la oportunidad que me dieron Juan Esteban San Pedro y su equipo en Caracol Televisión, junto con Pablo Ovalle, de sentarme en la silla de La Voz Colombia cuando aún estaba creciendo en el país. Es algo que Maluma y yo vivimos, esa gran fortuna de lo que fue La Voz y La Voz Kids. Fue una plataforma que nos impulsó muchísimo y nos dio a conocer como seres humanos, porque una cosa es que conozcan mi música, pero es mucho más valioso cuando conocen a las personas simplemente a través de una conversación. La música es una parte de la personalidad, pero qué bonito es cuando primero conoces a la persona… y después, en una sala, saca la guitarra y te canta una canción.

Tus fans lo tienen claro, pero en tus palabras, ¿qué es lo que te hace destacar “entre tanta gente”?

 Yo creo que es la capacidad de creer en los sueños que tengo dentro, por más delusionally ambitious que sean, de verdad creer que pueden suceder. Creer que la magia existe y que se puede lograr, porque eso fue lo que me trajo hasta aquí.

A los doce años (no se lo decía a nadie), veía a Enrique Iglesias, escuchaba sus canciones: sus baladas y música de fiesta. Un niño que crecía en Miami, iba a clase de canto y pensaba: “Yo quiero ser como él cuando sea grande”, y al final me convertí en la primera persona en cantar una canción en español para una película de Disney a nivel global. He estado en Broadway y han pasado muchas cosas… pero porque me lo imaginé; porque soñaba que podía pasar y lo sentía de verdad, por más loco que sonara.

Y si ahora te contara las cosas que me imagino y sueño: el 95% de la gente que está leyendo esto (incluyendo las personas que tengo cerca) diría: “este man tiene un problema”. Y me encanta estar así, porque en mi cabeza soy completamente feliz soñando que puedo hacerlo, y para mí, eso ya empieza a suceder. Y tengo la opción de vivir así, preparándome para el éxito, soñándolo (en lo que sea) porque el éxito no es llenar estadios; ya no estoy pensando en eso, sino en mil cosas más que ya iré mostrando, si Dios quiere. Pero puedo estar haciendo eso o puedo estar preparándome para el fracaso; y si me preparo para ello, seguramente me voy a encontrar con él tarde o temprano.

Las fotografías y la historia completa con Sebastián Yatra se extienden en la edición impresa de Esquire Colombia abril-mayo 2026, junto a una selección de portadas y relatos que celebran la esencia del país: sus intérpretes, festivales y eventos. Un recorrido que revela lo que hace de Colombia un territorio lleno de historias, identidad y belleza.

Créditos:

Director Editorial: @gerardangulo
Fotógrafo: @sergiognzalez
Styling: @cateoniwiki
Producción: @saikprod @alejandromunoz
Grooming: @elisabel_serrano @cool_producciones
DOP: @adolfocarceller
Localización: @veredadelcortijo
Fashion Assistant:@censilucena
Entrevista: @luistellez