Usar la palabra multifacético se ha vuelto cada vez más complicado. Se ha empleado tantas veces y en tantos contextos que hoy resulta difícil distinguir entre quienes simplemente acumulan intereses y quienes realmente han desarrollado habilidades, conocimientos y experiencia en distintas disciplinas. Ambas formas son válidas, pero cuando se trata de artistas que representan de manera genuina este concepto, el actor Valentín Villafañe es uno de nuestros referentes.
El nombre y el rostro de Valentín Villafañe han acompañado a toda una generación. Su carrera ha crecido junto a su público y hoy se consolida como uno de los talentos más comentados de Latinoamérica. Su trayectoria comenzó desde muy joven, pasando largas jornadas entre guiones, ensayos e historias por interpretar. Desde el inicio entendió que actuar también implicaba adaptarse a nuevos contextos, culturas y países. Esa capacidad de transformación terminó convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas.
El actor argentino alcanzó gran popularidad en la televisión juvenil latinoamericana. Muchos lo recuerdan por producciones como Patito Feo, Niní y Sueña Conmigo, donde su interpretación de Diego Titán marcó un antes y un después en su carrera. A partir de ese momento llegaron nuevos desafíos, viajes, procesos de adaptación y la necesidad constante de reinventarse para responder a las exigencias de una industria cada vez más global.
De la televisión juvenil a las grandes producciones internacionales
Después de años de trabajo, preparación y evolución profesional, Villafañe atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. No solo se ha convertido en un talento recurrente para plataformas como Netflix, sino también en uno de los rostros que mejor conecta con la audiencia latina.
Actualmente se encuentra grabando Mosquita Muerta, una nueva producción de Netflix en la que participa con un papel protagónico y de la que próximamente conoceremos más detalles.
Lo que hace especialmente interesante la carrera de Valentín Villafañe es su capacidad para habitar múltiples universos a través de sus personajes. A lo largo de los años ha asumido uno de los retos más complejos para cualquier actor: interpretar antagonistas y personajes moralmente ambiguos.
Los villanos suelen ser el centro de las grandes historias, y Villafañe ha demostrado una notable habilidad para construir personajes alejados de su propia personalidad, pero cargados de profundidad emocional. A ello se suma otra de sus herramientas más destacadas: la capacidad de adaptar su voz, su lenguaje y sus acentos para integrarse de manera natural en diferentes producciones y mercados.

Una carrera construida a partir de la adaptación
La trayectoria de Valentín también es una lección sobre la importancia de dar un paso extra dentro de cualquier profesión. A lo largo de los años ha sabido conectar con públicos tan distintos como el argentino, el colombiano y el mexicano, construyendo personajes que resultan cercanos para cada audiencia.
Su habilidad para modificar registros vocales y trabajar distintos acentos no responde únicamente a una exigencia técnica; forma parte de una búsqueda constante por contar historias de manera auténtica y conectar con las personas desde distintos lugares y realidades.
Por eso, el momento que atraviesa actualmente (tras proyectos tan exitosos como La Reina del Flow y lo que está por venir con Netflix) es consecuencia de una carrera construida con disciplina, adaptación y una profunda pasión por la actuación.
En conversación con Esquire Colombia, hablamos con Valentín Villafañe sobre su nuevo proyecto, el vínculo que ha desarrollado con Colombia, país que se ha convertido en su hogar durante los últimos años, el reto de trabajar con distintos acentos y las lecciones que lo han ayudado a construir la carrera que tiene hoy.
Pasaste de producciones juveniles a personajes más complejos y ambiguos. ¿Fue una decisión consciente o se dio de forma natural?
“Vengo trabajando hace muchos años para que esto pase. Hace tres años me llamaron desde Colombia para protagonizar una serie, fue Secuestro al vuelo 601 para Netflix. Me tocó interpretar a un personaje paraguayo, un jugador de fútbol que vivía en Colombia y que termina involucrado en el secuestro de un avión. Fue una serie ambientada en 1973 que grabamos enteramente acá en Colombia.
Ese proyecto me abrió un camino enorme a nivel laboral y de producciones, algo que venía buscando desde hacía muchísimos años. También viví y trabajé en México, donde estudié acento neutro. Es algo que vengo construyendo hace mucho tiempo.”
“Después de esa serie estuve en la tercera temporada de La Reina del Flow […], y ahora mismo estoy grabando una nueva novela para Netflix y Caracol que se va a estrenar el año que viene, yo como protagonista.”
La Reina del Flow ha sido un fenómeno mundial. ¿Cómo te preparaste para darle vida a tu personaje y adentrarte en ese contexto musical?
“Fue un desafío tanto a nivel actoral como musical porque es un mundo muy distinto al que yo venía acostumbrado. Estamos hablando del reguetón y de una serie muy querida a nivel mundial.
Entrar en un éxito así fue un placer. También poder rodearme de actores colombianos como Carlos Torres y Carolina Ramírez. Disfruto expandirme, conocer actores de otras culturas y trabajar con personas de distintos países; es muy nutritivo como actor.”
Has trabajado mucho el tema de los acentos para tus personajes. ¿Cómo influye ese trabajo lingüístico en la construcción de un personaje?
“Es muy interesante abordar un personaje desde el acento porque a nivel actoral te coloca en una composición de personaje muy distinta. Tanto para el papel de Secuestro al vuelo 601 como para otras series que hice en México, que me exigen tener el acento neutralizado porque yo soy de Argentina. Estudié acento neutro durante muchos años cuando viví en México. Eso me ayudó muchísimo a seguir trabajando y expandiendo fronteras.”
Eres argentino, pero has desarrollado una fuerte presencia en Colombia. ¿Qué te atrajo de la industria colombiana?
“Siempre me atrajo mucho Colombia por las series que se producen acá y que luego se exportan al mundo […] He admirado a muchos actores que trabajaron en Colombia y después hicieron carreras enormes, como Pedro Pascal y muchos otros que han pasado por series y luego los llevaron al mundo. Colombia es muy atractivo para contar historias […] el rubro artístico es muy interesante y la calidad humana a la hora de trabajar es hermosa.”
Tu trabajo exige mucha vulnerabilidad emocional. ¿Cuál ha sido el precio de mantener esa vulnerabilidad frente a la cámara?
“Trato de tener equilibrio internamente. Me ha tocado trabajar desde muy chico en novelas que han sido éxito a nivel mundial como Patito Feo, Sueña Conmigo; he trabajado con actores y actrices de distintas partes del mundo. Me tocó interpretar personajes muy distintos: villanos, antagonistas, coprotagonistas, personajes oscuros.
Es muy importante para los actores sentirse emocionalmente seguros. Esta es una carrera de muchos altibajos, donde hay que aprender a aceptar el rechazo, los «no», los «sí». Es una carrera de resistencia. También es importante saber valorarse, entender cómo abordar la profesión”.

Si pudieras hablar con el Valentín que recién comenzaba, ¿qué le dirías?
“Yo hablaría con el Valentín de nueve años que empezó a estudiar teatro en la ciudad donde nací […] Le diría que siga apostando por eso y que disfrute el camino. Ha sido un recorrido hermoso; incluso con todos los altibajos, sigo eligiendo esta profesión y la elegiría siempre porque me ha dado muchísimas satisfacciones”.
Hoy vivimos en una época donde todo parece medirse por números, vistas y viralidad. ¿Cómo equilibras eso con tu pasión por contar historias?
“Nunca tomé las redes sociales o la viralidad como algo que me defina. Yo trato de trabajar como actor, hacer mi labor lo mejor posible y el éxito es una consecuencia del trabajo bien hecho […] por eso siempre busco capacitarme, seguir entrenando y vivir experiencias que me nutran como persona y como actor”.
Muchos de tus personajes son villanos, antagonistas o personajes moralmente ambiguos. ¿Qué te atrae de ellos?
“Siento que son los personajes con más sustancia para interpretar. Siempre que me llega un villano lo disfruto de principio a fin porque lo puedes explorar de distintas formas y puedes sacarle más aristas que al personaje principal.
En general me han tocado antagonistas y meterte en esas oscuridades me parece interesante y distinto a mí. Yo soy una persona más ‘blanca’ y tocar esos extremos y conectar con esas oscuridades que tenemos todos también es bueno como actor”.
¿Qué proyectos vienen para ti?
“Actualmente está al aire la tercera temporada de La Reina del Flow. También estamos grabando Mosquita Muerta, una serie que se estrenará en 2027 a nivel mundial por Netflix y Caracol. La estamos grabando aquí en Colombia y estoy muy feliz y agradecido por las oportunidades que me siguen dando para continuar creciendo y mostrando mi trabajo”.
¿Cómo ha sido trabajar con Netflix?
“Como actor, trabajar con una de las plataformas más grandes del mundo es de las mejores cosas que me pueden pasar […] Me han escrito personas de lugares tan distintos como India y otras culturas completamente diferentes a la mía. Eso me hace muy feliz porque significa que tu trabajo puede llegar muy lejos”.

¿Qué consejo le darías a alguien que sueña con llegar lejos en esta profesión?
“Si realmente quieres llegar a ser bueno en algo: capacítate, entrena y haz todo para poder hacerlo bien. No te quedes solo con el talento, trabaja para que eso llegue. Nada va a llegar si no te mueves para conseguirlo. Yo llegué hasta donde estoy por todo el camino recorrido, por todos los lugares donde estuve y por los momentos buenos y malos […] No te quedes solamente con el talento”.
