Toy Story 5 llegó a los cines, la quinta entrega de una saga con la que crecimos buena parte de los que hoy somos adultos. Esta franquicia siempre marcó a todos de una forma distinta a otras películas: habla de algo tan simple y tan cercano como jugar con juguetes, y de cómo esa actividad puede convertirse en un universo entero dentro de la cabeza de un niño. Y siendo honestos, quién no intentó hablarles a sus muñecos después de ver alguna de estas películas, o se quedó escuchando detrás de la puerta esperando a que empezaran a moverse o a hablar entre ellos. Esa calidez y esa cercanía con la gente es lo que siempre ha distinguido a esta saga.
¿Por qué Toy Story es más que nostalgia?
Fuera de lo que es esta saga, hay algo que debemos recordar. Toy Story no es solo la película que nos marcó de niños, es la película que cambió la forma en que se hacen las películas animadas. La original de 1995 fue la primera hecha completamente con animación por computadora, en un momento en que casi todo el cine animado todavía se dibujaba a mano. Eso ya la convirtió en un antes y un después para la industria, pero lo que la hizo realmente importante fue demostrar que una película animada podía tener el mismo peso narrativo que una de actores reales. Y no es para menos, ya que fue la primera película animada nominada al Óscar a mejor guion original, una categoría que hasta entonces parecía reservada solo para el cine «serio».
Más de treinta años después, esa misma idea sigue siendo la columna de la saga, contando historias que funcionan igual para un niño que recién está conociendo sus juguetes y para un adulto que ya entendió lo que significa dejarlos ir.
Toy Story 3 fue la primera película animada de la historia en superar los mil millones de dólares en taquilla mundial, algo que hasta entonces parecía imposible para una animación. Entre las cuatro primeras películas, la franquicia acumula más de tres mil millones de dólares en taquilla mundial, sin contar todo lo que generan en mercancía, videojuegos y licencias con parques de diversiones y centros de entretenimiento. Son pocas las sagas que pueden demostrar una consistencia tan marcada durante toda su historia.

El hito que ninguna otra saga animada ha podido igualar
Si hablamos de sus premios ganados, la saga tiene un historial que habla por sí solo. La primera película no ganó el Óscar a mejor película animada porque en 1995 esa categoría todavía no existía, pero sí recibió un premio especial de la Academia por el logro técnico de ser el primer largometraje hecho totalmente con animación por computadora, algo que ninguna película había hecho antes. Cuando la categoría de mejor película animada finalmente se creó en 2002, Toy Story 3 y Toy Story 4 la ganaron en sus respectivos años, superando a películas como enredados y como entrenar a tu dragón. La tercera entrega además se llevó el Óscar a mejor canción original.
La tecnología como protagonista invisible en Toy Story 5
Lo más destacable de esta película es que retoman un tema muy actual: la tecnología, algo que ya vive entre todos nosotros. Es el eje central de la película y es justo donde más empatizamos. La convivencia social no siempre es fácil, ni para los niños ni para los adultos, y la película toca esa fibra sensible y la convierte en una aventura animada con un mensaje de fondo bastante profundo. Igual que muchos de nosotros, Bonnie usa a Lilypad como un medio para encajar, no necesariamente porque la quiera o la necesite, y eso funciona en la trama porque lo único que ella busca es tener amigos y conocer gente. El problema es que, para lograrlo, tiene que dejar de lado a los juguetes que quiso durante años. A lo largo de la película la vemos luchar con ese dilema: crecer socialmente o quedarse con lo de siempre. Es un reflejo bastante directo de la sociedad actual, donde muchos queremos encajar y simpatizar con otros, incluso haciendo cosas que en el fondo no disfrutamos.
Lo que nos gustó de Toy Story 5
Ver de nuevo a los juguetes de siempre tiene un encanto particular, y la vieja rivalidad, un poco patética si la pensamos bien, entre Buzz y Woody sigue siendo igual de graciosa que siempre. Pero el momento que más nos emocionó fue cuando Jessie vuelve a la casa donde vivió con Emily hace años, y encuentra grabado en un árbol «Jessie estuvo aquí». Ahí queda claro que Emily nunca la olvidó. Es un cierre distinto para un personaje que durante años creyó que Emily simplemente la había dejado atrás, y deja un mensaje que me parece importante: crecer y seguir adelante no significa olvidar, ni que el cariño se haya terminado.
Y Lilypad como villana sorprendió. No es la típica villana de juguete roto, egoísta o resentido a la que estamos acostumbrados en esta saga. Durante casi toda la película la sentimos como una amenaza, esa tablet que le va ganando terreno a los juguetes, pero el giro final cambia por completo cómo la vemos: ella solo quería ayudar a Bonnie a encajar y hacer amigos, que es justamente lo que cualquier juguete (o dispositivo) querría para su dueño. Ese giro agrega otro mensaje sobre tecnología que maneja la película: el problema nunca fue Lilypad en sí, sino cómo terminamos usando esas herramientas.

Lo que menos nos gustó de Toy Story 5
Sin duda alguna no es un final perfecto para la saga. El cierre se siente algo ambiguo, ni cierra del todo ni se anima a dejarlo completamente abierto, y si la idea era que esta fuera la última película, se podría haber resuelto mejor. Toy Story 3 ya demostró que esta franquicia sabe cerrar capítulos de forma contundente y emotiva, así que da la sensación de que acá se quedaron cortos. Al mismo tiempo, ese final deja la puerta abierta a más historias, y si ese es el plan, preferimos que la próxima vaya directo por un cierre tan emblemático como el que pudo haber sido el de la tercera entrega.
Por otro lado, faltó más presencia de los personajes secundarios clásicos. Rex, Hamm, el Señor y la Señora Cara de Papa, los que durante años acompañaron a Woody y Buzz en cada aventura, esta vez apenas tienen un par de líneas. Entiendo que la historia necesitaba espacio para Jessie y para los personajes nuevos, pero se siente como una oportunidad perdida no darles, aunque sea un momento propio, sobre todo a estas alturas de la saga, cuando ya forman parte tan importante.
¿Realmente era necesario Toy Story 5?
Si nos preguntaban antes de verla, la respuesta hubiera sido no. El cierre de la tercera película ya había sido suficiente, y la cuarta entrega ya había alargado la historia más de lo necesario. En cuanto a taquilla, una saga que ya acumula miles de millones en taquilla siempre va a tener motivos de sobra para seguir.
Después de verla, la respuesta es «no hacía falta, pero me alegra que la hayan hecho». Toy Story 5 no resuelve nada de forma definitiva, el final sigue siendo ambiguo y deja a personajes como Rex o el Señor Cara de Papa casi sin espacio, justo lo que me dejó con ganas de más. Pero también le dio a Jessie el protagonismo que se merecía hace años, encontró una forma honesta de hablar de la tecnología sin sonar a sermón.
