El estreno de La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, abrió una conversación entre los aficionados de la historia. En redes sociales, miles de personas cuestionaron algunas decisiones de reparto, especialmente la elección de Lupita Nyong’o como Clitemnestra, Elliot Page como Sinón y Zendaya como Atenea. Para muchos, los actores no encajan con la imagen que tenían de estos personajes de la mitología griega.
Esa percepción cambia cuando revisamos las fuentes originales. Homero, Esquilo y Virgilio dedican mucho más espacio a describir la personalidad de cada personaje dentro de la historia que a su apariencia física. Esa diferencia plantea una pregunta interesante ¿las críticas responden realmente a los textos clásicos o a la imagen que el cine y las adaptaciones modernas han construido durante siglos?
¿Por qué Lupita Nyong’o ha generado debate como Clitemnestra?
En redes sociales, parte del público cuestionó si era la elección adecuada para interpretar a Clitemnestra, un personaje que durante años ha sido retratado en el cine y la literatura como una mujer de gran belleza.
Sin embargo, esa imagen no proviene de Homero. En La Odisea original, el poeta nunca describe el aspecto físico de Clitemnestra. Su papel gira alrededor de sus decisiones y del contraste con Penélope, mientras que Esquilo, en Agamenón, nos habla de una mujer con autoridad y una presencia que transmite poder.
Ahí es donde el debate se abre, si las fuentes clásicas nunca definieron a Clitemnestra por su color de piel, ¿por qué esa ha sido una de las principales críticas hacia Lupita Nyong’o? Incluso yo me atrevería a preguntar ¿se está cuestionando realmente al personaje o la apariencia de la actriz?
La propia Lupita respondió «no se puede interpretar la belleza» y que lo importante es descubrir qué existe más allá de la apariencia cuando se trabaja con un texto tan conocido. Vista desde esa perspectiva, en lo personal creo que la versión de Christopher Nolan podría acercarse más a la Clitemnestra de las obras clásicas, donde el personaje es recordado por su autoridad y su capacidad para ejercer el poder.

¿Tiene sentido que Elliot Page interprete a Sinón?
La elección de Elliot Page también fue muy controversial, aunque el personaje tiene una característica que suele pasar desapercibida. Sinón nunca fue descrito por Virgilio como un guerrero fuerte o físicamente imponente.
En La Eneida, su papel era básicamente convencer a los troyanos de que es un hombre indefenso. Llega atado y agotado, aparentando haber sido abandonado por los griegos para despertar compasión. Su mayor arma no es la fuerza, sino la capacidad de engañar. Desde esa perspectiva y entendiendo que no fue Homero quién creo el personaje, la elección de Elliot Page tiene todo el sentido. Su contextura puede reforzar esa imagen de vulnerabilidad que necesitaba proyectar Sinón para que los troyanos confiaran en él. Esa percepción es importantísima para que el engaño funcione dentro de la historia.
Aunque Virgilio nunca describe el físico del personaje, tampoco obliga a imaginarlo como un soldado corpulento. Lo verdaderamente importante es que parezca una víctima inocente, y esa construcción psicológica termina teniendo mucho más peso que cualquier característica física.
¿Zendaya se parece a la Atenea descrita por Homero?
El nombre de Zendaya también generó comentarios entre quienes esperaban una representación más cercana a la imagen tradicional de Atenea. Pero esa idea proviene principalmente del arte griego y de adaptaciones posteriores, no de la descripción que hace Homero.
En La Odisea, Atenea es identificada por su inteligencia, su papel como diosa de la guerra y la sabiduría, además de sus característicos «ojos brillantes». También su personaje nos habla de un look con casco, lanza y la égida, elementos que simbolizan su poder. El poema, sin embargo, nunca desarrolla rasgos físicos detallados como el color de piel o la complexión.
Por eso, puede que el personaje que hace Zendaya en la película no haga tanto match. Nolan parece haber priorizado el carácter del personaje sobre una imagen que el público ha heredado de esculturas y versiones cinematográficas.

¿La película de la Odisea tiene sustento en la obra original?
Yo lo sabía, el estreno de La Odisea iba a traer polémica, la visión de Christopher Nolan no pasaría desapercibida. Pero con todo y esto, al comparar las críticas con las fuentes clásicas, muchas de ellas parecen estar basadas en la imagen que la literatura moderna han construido durante décadas. En los tres casos, los textos antiguos dedican mucho más espacio a la personalidad y al papel de cada personaje que a su aspecto físico.
Eso abre una discusión interesante. Tal vez el reparto de Nolan no busca parecerse a las versiones que el público recuerda de otras adaptaciones, sino recuperar elementos que siempre estuvieron en las obras originales. Esa decisión puede gustar o no, pero también invita a releer a Homero, Esquilo y Virgilio antes de concluir que el elenco no es fiel a la historia que inspiró la película.

Las reacciones al reparto de La Odisea demuestran que muchos de estos personajes ya no solo existen en los textos clásicos, sino también en el imaginario construido por siglos de arte y cine. Desde esa perspectiva, las elecciones de Christopher Nolan pueden entenderse como una lectura incluso más estudiada de los personajes, una que busca acercarse a las fuentes originales y que, al mismo tiempo, ha reabierto una conversación sobre cuánto de lo que creemos conocer proviene realmente de los textos clásicos y cuánto ha sido construido por las adaptaciones modernas.
