Hace apenas unos días, Colombia vivió en carne propia por qué la palabra «prevención» no debería ser solo un letrero en una campaña institucional. El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país dejó una lección dolorosa pero clara, la diferencia entre estar preparado y no estarlo puede costar vidas. Y aunque el sismo ya pasó, la pregunta que queda flotando es igual de importante: ¿qué tan lista está realmente Colombia?
Colombia se encuentra en una zona con movimiento tectónico, eso significa que los sismos no son un evento raro para el país, son parte de su realidad geográfica. Por eso, entender qué es la cultura de prevención y cómo se construye no es un tema académico, es, literalmente, un asunto de vida o muerte.
¿Qué es la cultura de la prevención ante sismos?
Es el conjunto de conocimientos, hábitos y decisiones que una persona, una familia o toda una comunidad adoptan para reducir el impacto de un terremoto antes de que ocurra. No se trata solamente de saber qué hacer en el momento exacto del temblor, sino de todo lo que se construye antes, informarse sobre los riesgos del lugar donde se vive, revisar si la vivienda cumple con normas de construcción sismorresistente, tener un plan familiar claro y contar con los recursos básicos para sobrevivir las primeras horas después de una emergencia. En Colombia, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) es la entidad encargada de establecer estos lineamientos oficiales, y cuenta incluso con una Guía de Preparativos ante Sismo dirigida tanto a la ciudadanía como a las instituciones del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.

¿Por qué es importante desarrollar la cultura de prevención en Colombia?
Porque un sismo no avisa, pero sus consecuencias sí se pueden anticipar. Según han explicado experto del área, los movimientos pueden provocar mucho más que las vibraciones que se sienten en el momento. deslizamientos de tierra, incendios, interrupción de servicios públicos y daños graves en edificaciones que en muchos casos no fueron construidas pensando en este tipo de eventos. Se ha insistido en que anticiparse a la emergencia es clave para reducir riesgos, y el reciente terremoto en el Chocó, con epicentro en San José del Palmar, es prueba de que ese mensaje no es exagerado, la magnitud del daño depende, en gran parte, de qué tan preparada estaba la infraestructura y la gente antes de que la tierra empezara a moverse.
¿Cómo se desarrolla una cultura de prevención de sismos?
- Informarse a través de fuentes oficiales
- Identificar zonas seguras y de riesgo
- Asegurar la estructura del hogar
- Armar un kit de emergencia familiar
Informarse a través de fuentes oficiales
El primer paso es consultar siempre fuentes verificadas antes de compartir cualquier información sobre sismos. En medio de una emergencia, la desinformación se propaga tan rápido como el pánico, así que la recomendación es seguir exclusivamente canales oficiales como los del del Servicio Geológico Colombiano y la UNGRD, evitando cadenas de mensajes o rumores sin verificar que solo generan más confusión.
Identificar zonas seguras y de riesgo
Esto implica conocer si tu vivienda, colegio o lugar de trabajo se ubica en una zona de amenaza sísmica, y verificar si la construcción responde a las normas sismorresistentes vigentes o si fue levantada de manera informal. Dentro del hogar, también es clave identificar cuáles son las zonas más seguras (como marcos de puertas o debajo de muebles resistentes) y cuáles representan un riesgo real, como ventanas, vidrios o estanterías que puedan caer.
Asegurar la estructura del hogar
Anclar a la pared muebles altos, libreros, televisores y calentadores de agua puede parecer un detalle menor, pero es justamente lo que evita que estos objetos se conviertan en un peligro adicional durante el movimiento. Tambien se recomienda alejar objetos pesados de camas y zonas de descanso, y revisar periódicamente el estado de paredes, techos, columnas y redes eléctricas.
Armar un kit de emergencia familiar
Este kit debe estar listo antes de que ocurra cualquier emergencia, no después. Debe incluir agua potable (idealmente suficiente para al menos tres días), alimentos no perecederos, linterna con pilas de repuesto, radio portátil, botiquín de primeros auxilios, silbato, medicamentos indispensables, documentos importantes en bolsas herméticas y elementos específicos según cada hogar, como pañales para bebés o alimento para mascotas.
¿Qué se debe hacer durante un sismo?
Cuando el movimiento ya está ocurriendo, la prioridad es mantener la calma, correr, gritar o empujar suele ser la causa de la mayoría de los accidentes durante un sismo, más que el propio temblor. La recomendación es agacharse, cubrirse y sujetarse debajo de una estructura resistente, como una mesa firme, protegiendo siempre la cabeza y el cuello, y alejándose de ventanas, espejos o lámparas colgantes. Si el sismo ocurre estando en la calle, hay que alejarse de edificios, postes de luz y cables eléctricos, y si se va conduciendo, lo mejor es detenerse en un lugar seguro, lejos de puentes o estructuras que puedan colapsar.

¿Cómo participar en los simulacros de prevención en Colombia?
La UNGRD organiza periódicamente el Simulacro Nacional, un ejercicio en el que municipios y departamentos se registran a través de sus oficinas de gestión del riesgo para practicar cómo actuar frente a una emergencia real. Participar en estos simulacros no es solo un trámite institucional (como muchos pensamos), es una de las formas más efectivas de que las comunidades comprendan la importancia de estar preparadas y desarrollen habilidades prácticas de respuesta, algo que puede marcar una diferencia real cuando la emergencia deja de ser un simulacro y se convierte en una situación de vida o muerte.
El terremoto que golpeó a Colombia este agosto dejó claro que la prevención no es un lujo ni un tema exclusivo de las autoridades, es una responsabilidad compartida entre el Gobierno, las comunidades y cada hogar. Informarse, asegurar la vivienda, tener un kit de emergencia listo y saber cómo actuar antes, durante y después de un sismo no elimina el riesgo, pero sí puede ser la diferencia entre una tragedia y una historia de supervivencia.
