Dolly Parton, una de las voces más queridas de la música estadounidense, falleció este martes 25 de agosto de 2026 en su casa de Nashville, a los 80 años. La noticia fue confirmada por su sobrino, Bryan Seaver, a través de un video publicado en las redes sociales de la artista, donde señaló que Parton «murió en paz». La familia pidió privacidad para un pequeño servicio reservado únicamente a sus seres queridos, y en lugar de flores, solicitó donaciones a Dolly Parton’s Imagination Library, la organización de alfabetización infantil que la propia cantante fundó.
Con una carrera de más de seis décadas, Parton deja un legado que va mucho más allá de la música, canciones que se convirtieron en himnos generacionales, un imperio empresarial construido con visión propia, y una de las historias más comentadas de la industria discográfica, protagonizada nada menos que por Elvis Presley.

¿Qué pasó entre Dolly Parton y Elvis Presley?
En 1973, ya consolidada como artista, Parton decidió tomar control absoluto de su carrera y dejar el programa de televisión de Porter Wagoner, quien la había lanzado a la fama años antes. «Vine a Nashville para ser mi propia estrella», contó Parton al DJ Howard Stern en 2023. Fue en ese momento de transición cuando escribió, en una sola noche, «I Will Always Love You», una canción que la propia BBC describió como «una oda de sincero agradecimiento teñida de férrea rebeldía». A la mañana siguiente, Parton entró a la oficina de Wagoner y le cantó el tema a capela, solo ella y su guitarra. Las lágrimas de Wagoner rodaron desde detrás del escritorio: «Esa es la mejor canción que has escrito», le dijo. «Puedes irte si yo produzco la canción».
Años después, cuando el tema ya era un éxito consolidado, Elvis Presley se acercó a Parton para grabar su propia versión. El equipo de Presley, sin embargo, exigió que Parton cediera más de la mitad de sus derechos de publicación sobre la canción, una condición habitual de la época para artistas que «cubrían» temas ajenos. Parton se negó rotundamente, y la versión de Elvis nunca llegó a grabarse. Esa decisión resultó ser una de las más rentables de toda su carrera, años después, la versión de Whitney Houston para la película «El Guardaespaldas» (1992) se convirtió en un fenómeno mundial, y gracias a haber conservado sus derechos, Parton recibió regalías multimillonarias por esa sola canción durante el resto de su vida.
La mujer que construyó un imperio dentro y fuera de la música
Más allá de Dollywood y su catálogo musical, Parton construyó un imperio mucho más diverso de lo que muchos imaginan. En 1986 fundó Sandollar Productions, su propia productora de cine y televisión, con la que impulsó proyectos tan variados como la serie «Buffy, la Cazavampiros» y la película «El padre de la novia», además de protagonizar ella misma cintas como «Straight Talk». A eso se sumaron una cadena hotelera con su Dream Resort Spa, un parque acuático, su propio sello discográfico, y más recientemente una línea de maquillaje.
Uno de los reconocimientos más sorprendentes a su trabajo llegó por parte del propio Jeff Bezos, el fundador de Amazon le hizo una donación de 100 millones de dólares en reconocimiento a su extensa labor filantrópica, un gesto que reafirmó su estatus no solo como empresaria exitosa, sino como una de las figuras más queridas y generosas del entretenimiento estadounidense. Parton solía bromear sobre su propio estilo de vida aparentemente despreocupado con el dinero, pero detrás de esa imagen siempre hubo una gestora empresarial mucho más calculadora de lo que su personalidad pública dejaba ver.
¿De cuánto era el patrimonio neto de Dolly Parton?
Al momento de su muerte, Parton tenía un patrimonio neto estimado en 650 millones de dólares. Esa fortuna no vino únicamente de la música, aunque su catálogo de cientos de canciones—valorado en unos 150 millones de dólares— le generaba entre 6 y 10 millones de dólares al año en regalías pasivas, buena parte de su riqueza también provino de decisiones empresariales tomadas desde muy joven. A los 20 años, fundó su propia editorial musical y conservó los derechos de prácticamente todo su catálogo, una jugada poco común entre los compositores de su generación y que terminó siendo una auténtica mina de oro a largo plazo.

¿Qué negocios e imperio empresarial deja Dolly Parton?
Más allá de la música, Parton construyó Dollywood Parks and Resorts, su parque temático en Pigeon Forge, Tennessee, cuya participación en la empresa se estimaba en 165 millones de dólares, sin contar los diversos restaurantes y negocios de entretenimiento asociados a la marca. Su legado empresarial se combinó siempre con un fuerte compromiso filantrópico, donó a la investigación de la vacuna contra el COVID-19, financió la Imagination Library, que ha entregado cientos de millones de libros gratuitos a niños de todo el mundo, y en 2016 creó el «Fondo Mi Pueblo» para ayudar a las familias de Tennessee afectadas por incendios forestales que llegaron a amenazar el propio territorio de Dollywood.
El legado artístico de una leyenda del country
A lo largo de más de seis décadas de carrera, Parton vendió más de 160 millones de discos, escribió miles de canciones, logró 25 sencillos número uno en las listas de country, y ganó varios premios Grammy, siendo además la tercera mujer con más nominaciones en la historia de ese premio, solo detrás de Beyoncé y Taylor Swift. Su nombre quedó inscrito en el Salón de la Fama de la Música Country, el Salón de la Fama de Compositores y el Salón de la Fama del Rock and Roll. Clásicos como «Jolene», «Coat of Many Colors» y la propia «I Will Always Love You» la consolidaron como una superestrella del country, mientras que su salto al cine y al pop con «9 to 5» y «Steel Magnolias» la convirtió en un ícono de la cultura popular estadounidense mucho más allá de Nashville.
Dolly Parton deja tras de sí no solo un catálogo musical invaluable, sino también la prueba de que el talento y la visión empresarial pueden construir un legado que trasciende generaciones. Desde su negativa a Elvis Presley hasta su filantropía constante con las comunidades de Tennessee, su historia confirma que, incluso en una industria tan implacable como la musical, es posible mantener el control de la propia obra sin perder jamás la generosidad como sello personal.
