Sylvester Stallone construyó una de las imágenes más icónicas del cine de acción, pero ahora cuenta lo que había detrás. En una entrevista publicada el sábado 26 de septiembre de 2026, el actor de 80 años reconoció que su búsqueda del físico cada vez más marcado de Rocky Balboa se convirtió en una obsesión y terminó en bulimia. También admitió el uso de esteroides durante esa etapa.
La confesión llega días antes de la salida de sus memorias, «The Steps» (29 de septiembre), y sorprende por la franqueza de alguien que durante décadas fue símbolo de fuerza. Aquí te contamos qué dijo, qué es la bulimia y qué costo físico le dejó esa época.

¿Qué dijo Stallone sobre su bulimia?
Stallone explicó que, al avanzar la saga, pensó que Rocky, al principio un tipo de aspecto «muy normal», se volvería más vanidoso. Entonces se propuso una transformación: «Diseña tu cuerpo como un jaguar, un gato. No grande como Arnold, sino más salvaje, agresivo, muy ágil y atlético». Después, contó, «se convirtió en una obsesión. Muy mal. Llegó un punto en el que me volví bulímico. Lo han oído aquí primero».
Según los reportes, el problema se agravó durante el rodaje de «Rocky III» (1982), cuando su fijación por mantener ese cuerpo le hacía difícil retener la comida. Stallone dijo que el físico se había vuelto su «armadura».
¿Qué es la bulimia?
La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria. Se caracteriza por episodios en los que la persona come en exceso y siente que pierde el control, seguidos de conductas para «compensar» lo que comió, impulsadas por el miedo a subir de peso y una relación muy dañada con el cuerpo.
Es una condición de salud mental, no una cuestión de voluntad ni de vanidad. Puede afectar a personas de cualquier género y edad, y el caso de Stallone sirve para recordar que también ocurre en hombres, un grupo que suele pedir ayuda menos por miedo al estigma. Entre sus riesgos están problemas digestivos, desequilibrios en el organismo, daño dental y afectaciones cardiacas, además del impacto emocional. La buena noticia es que tiene tratamiento. Los especialistas recomiendan acudir cuanto antes con profesionales de salud mental y nutrición. Si tú o alguien cercano se identifica con esto, pedir ayuda es el primer paso.
¿Stallone usó esteroides en las películas de Rocky?
Sí, él mismo lo confirmó. Cuando el entrevistador le preguntó directamente, respondió que era algo que «había que hacer», aunque aseguró que se hacía de forma cuidadosa y por ciclos. Su frase más contundente fue: «Nadie lo hace sin aditivos y medicamentos, punto. No me importa lo que digan».
Esa última afirmación es su opinión sobre la industria y no un dato comprobado sobre otros actores. Lo que sí admitió sobre sí mismo es que el proceso «le afectó terriblemente» y que abusó de su cuerpo.

¿Qué secuelas físicas le dejó esa época a Stallone?
El actor lo resumió con una lista que impresiona: nueve cirugías de espalda, dos de hombro y tres fusiones de cuello. A eso se suman décadas de entrenamiento extremo y de hacer él mismo muchas de sus escenas de acción. «Todo está sujeto con alambre de empacar, pero aún quiero mantenerme en buen estado», dijo.
El giro llegó con «Cop Land» (1997), donde interpretó a un sheriff con sobrepeso y parcialmente sordo, físicamente más débil que los hombres que lo rodeaban. Stallone describió esa transformación como liberadora: por primera vez no necesitaba usar su cuerpo como escudo.
¿La bulimia está relacionada con la anorexia?
Sí, aunque no son lo mismo. Tanto la bulimia nerviosa como la anorexia nerviosa son trastornos de la conducta alimentaria, es decir, condiciones de salud mental que tienen en común el miedo intenso a subir de peso, una imagen corporal distorsionada y una autoestima muy ligada al cuerpo y a la comida.
La diferencia principal está en cómo se manifiestan. En la anorexia predomina una restricción muy severa de la comida, que suele acompañarse de una pérdida de peso importante. En la bulimia, en cambio, aparecen episodios de comer en exceso con sensación de pérdida de control, seguidos de conductas para compensarlos. Como el peso de una persona con bulimia puede verse «normal» desde afuera, este trastorno suele pasar desapercibido durante mucho tiempo, y eso retrasa que la persona reciba ayuda.
También hay una zona gris entre ambos. Algunas personas con anorexia presentan además episodios de atracones y conductas compensatorias, y otras pasan de un trastorno a otro a lo largo del tiempo. Por eso los especialistas los consideran parte de una misma familia de condiciones, y no categorías que siempre se separen con claridad.
Stallone cierra su carrera de acción con una confesión poco común en ese género: detrás del cuerpo perfecto había una obsesión que le costó salud, cirugías y una relación difícil con la comida. Su testimonio, a los 80 años, también abre una conversación necesaria sobre la presión estética en el cine y sobre los trastornos alimentarios en hombres, un tema del que todavía se habla muy poco.
