BAD BUNNY ACELERA POR COLOMBIA

Música, moda y ahora deporte. A través de Rimas Sports, Bad Bunny extiende su influencia hasta las pistas con una apuesta que tiene acento colombiano: Juan Pablo Montoya, Tatiana Calderón y Sebastián Montoya.

Bad Bunny y Rimas Sports tienen una apuesta por Colombia con Juan Pablo Montoya, Tatiana Calderón y Sebastián Montoya. Conoce los detalles. Foto: Juan Pablo Montoya vía Instagram

Por Damián Torres

Durante años, Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, ha construido una imagen ligada a la música, la moda —al colaborar con firmas como Gucci, Jacquemus, Calvin Klein, Adidas o Zara— y a esa capacidad casi única de convertir cualquier tendencia en un fenómeno cultural. Mientras llenaba estadios alrededor del mundo y redefinía el sonido latino para toda una generación, el artista puertorriqueño comenzó a levantar otro imperio. Uno donde los escenarios fueron reemplazados por las salas de juntas, los contratos y las estrategias empresariales alrededor de talentosos deportistas. Allí, lejos de los reflectores, encontró en la representación deportiva una nueva forma de expandir su influencia y construir un legado que trasciende la industria del entretenimiento.

Esa apuesta lleva por nombre Rimas Sports, la agencia de representación deportiva fundada junto al empresario Noah Assad. Desde su creación, la compañía partió de una premisa sencilla: en el deporte contemporáneo, el talento ya no basta por sí solo. Hoy, los atletas también son plataformas de comunicación, embajadores comerciales y figuras con la capacidad de construir negocios mucho más allá del rendimiento competitivo.

Con esa visión, la agencia ha desarrollado un modelo que replantea la representación tradicional. Más que negociar contratos, busca construir ecosistemas alrededor de cada deportista mediante estrategias de posicionamiento, acuerdos con patrocinadores, asesoría financiera, producción de contenido y desarrollo de marca personal. La carrera deportiva continúa siendo el eje del proyecto, pero ahora forma parte de una estructura empresarial mucho más amplia, pensada para generar oportunidades fuera de competencia. Un atleta puede competir apenas algunos días al año, pero su historia, su imagen y su influencia mantienen un enorme valor durante todo ese tiempo.

Foto: Juan Pablo Montoya vía Instagram

Bajo esa lógica, Rimas Sports comenzó enfocando sus operaciones en el béisbol —uno de los deportes con mayor arraigo en Puerto Rico y gran parte de América Latina— antes de expandirse hacia disciplinas como el boxeo, el fútbol americano, el pádel y, posteriormente, el automovilismo. Actualmente, la compañía representa a más de 60 atletas de alto rendimiento. Según cifras divulgadas durante sus primeros años de operación, el valor conjunto de los contratos de sus representados superaba los US$440 millones, aunque la empresa no ha revelado públicamente sus ingresos anuales ni su valoración corporativa. Más que una agencia, Rimas Sports busca consolidarse como una plataforma donde el deporte se conecta con la cultura, la innovación y el entretenimiento para construir carreras con proyección internacional.

¿Qué es Rimas Sports, la agencia deportiva de Bad Bunny?

Fue precisamente esa visión la que encontró en Colombia uno de sus escenarios más sólidos. Mientras buena parte de los seguidores de Bad Bunny aún desconoce su faceta como empresario deportivo, la agencia reúne hoy bajo un mismo portafolio a tres de las figuras más representativas del automovilismo colombiano: Juan Pablo Montoya, Tatiana Calderón y Sebastián Montoya. Tres generaciones distintas, tres trayectorias completamente diferentes y una misma apuesta por proyectar su legado dentro y fuera de las pistas.

¿Qué pilotos colombianos representa Rimas Sports?

A la hora de hablar del automovilismo nacional, es inevitable comenzar por Juan Pablo Montoya. Pocas figuras latinoamericanas han construido una trayectoria tan versátil como la del piloto bogotano. Campeón de la CART en 1999, vencedor de las 500 Millas de Indianápolis en 2000, ganador de siete Grandes Premios de Fórmula 1 entre 2001 y 2005 con Williams y McLaren, triple vencedor de las 24 Horas de Daytona —2007, 2008 y 2013— y protagonista durante varias temporadas en NASCAR, Montoya pertenece a un grupo excepcionalmente reducido de pilotos capaces de competir —y ganar— en categorías completamente distintas.

Su legado, sin embargo, trasciende los números. Durante más de dos décadas abrió camino para que el talento colombiano fuera tomado en serio dentro de una industria históricamente dominada por Europa y Estados Unidos. Su nombre continúa siendo una referencia obligada cuando se habla del automovilismo latinoamericano y de la capacidad de competir al más alto nivel. Para Rimas Sports, incorporar a Montoya significó mucho más que sumar un campeón: fue asociarse con una de las figuras que redefinió la historia del deporte colombiano.

Si Juan Pablo Montoya representa el pasado —y el presente— del automovilismo colombiano, otros nombres comienzan a brillar. Tatiana Calderón encarna una historia de perseverancia construida en un escenario donde las oportunidades para las mujeres continúan siendo escasas. La piloto bogotana hizo historia al convertirse en la primera colombiana en competir en la Fórmula 2, la categoría considerada el principal escalón hacia la Fórmula 1. A lo largo de su carrera también ha participado en la Super Fórmula japonesa, el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), la IndyCar y algunas de las pruebas de resistencia más exigentes del calendario internacional.

Foto: Tatiana Calderón vía Instagram

Su recorrido, sin embargo, va más allá de los resultados deportivos. En 2018 fue nombrada piloto de desarrollo del entonces equipo Alfa Romeo Sauber de Fórmula 1 —posteriormente Alfa Romeo Racing—, convirtiéndose en la primera mujer latinoamericana en asumir un rol de este tipo dentro de una escudería de la máxima categoría.

La incorporación de Calderón a Rimas Sports fue anunciada oficialmente en 2024, un movimiento que reforzó la estrategia de la agencia de consolidar un portafolio de atletas con proyección internacional y perfiles capaces de conectar con audiencias cada vez más diversas. Más que sumar una deportista de alto nivel, la compañía incorporó una historia de resiliencia que ha abierto nuevas posibilidades para las mujeres dentro del automovilismo colombiano y un liderazgo que trasciende las pistas. La alianza también confirmó el interés de la firma por representar perfiles cuyo valor se extiende mucho más allá de los resultados deportivos, integrando desarrollo profesional, posicionamiento de marca y proyección global dentro de una misma estrategia.

Si Montoya representa el legado y Calderón la ruptura de paradigmas, la tercera pieza del proyecto mira directamente hacia el futuro. Sebastián Montoya —hijo de Juan Pablo— pertenece a una generación de pilotos que creció entendiendo el automovilismo como una disciplina completamente global. Desde las categorías de formación en Europa, su carrera ha seguido el recorrido habitual de quienes aspiran a consolidarse en la élite del deporte.

Tras competir en la Fórmula Regional Europea, la Fórmula 3 y dar el salto a la Fórmula 2 con PREMA Racing, el colombiano continúa sumando experiencia en la categoría que tradicionalmente sirve como antesala de la Fórmula 1. El peso de su apellido ha hecho inevitable cualquier comparación con la trayectoria de su padre. Sin embargo, Sebastián ha comenzado a construir una identidad propia dentro del automovilismo internacional. Su evolución deportiva ha estado marcada por una progresión constante y por la capacidad de desenvolverse en uno de los entornos más exigentes del deporte motor.

Foto: Sebastián Montoya vía Instagram

Esa evolución quedó reflejada en 2026, cuando consiguió su primer podio de la temporada al finalizar segundo en la carrera sprint del Gran Premio de Austria de Fórmula 2. El resultado confirmó el crecimiento mostrado durante el campeonato y lo mantuvo entre los jóvenes pilotos con mayor proyección dentro de la categoría. Más allá del simbolismo de su apellido, el colombiano continúa acumulando experiencia y consolidando un camino propio, paso a paso, en un escenario donde cada resultado puede acercarlo al máximo nivel del automovilismo mundial.

De esa manera, en un mismo portafolio conviven una leyenda que transformó la historia del automovilismo latinoamericano y uno de los pilotos llamados a liderar su siguiente generación. Entre ambos aparece Tatiana Calderón, cuya trayectoria amplía esa historia desde la perspectiva de quien ha desafiado las estructuras tradicionales para abrir espacio a nuevas referentes femeninas.

Más que reunir tres nombres reconocidos, la agencia consiguió integrar tres momentos distintos de una misma historia. El legado de Juan Pablo Montoya, la resiliencia de Tatiana Calderón y la proyección de Sebastián Montoya convierten al automovilismo colombiano en una de las apuestas más sólidas dentro de la expansión global de Rimas Sports.

La agencia entendió que, durante la última década, el valor de un atleta dejó de medirse exclusivamente por los resultados obtenidos en competencia. Hoy también pesan su capacidad para construir una narrativa propia, la fortaleza de su marca personal, el alcance de sus redes sociales, las alianzas comerciales que desarrolla y la influencia que puede ejercer sobre audiencias cada vez más amplias.

Ese cambio transformó por completo el papel de las agencias de representación. La negociación de contratos continúa siendo una parte fundamental del negocio, pero ya no es suficiente. El objetivo ahora consiste en diseñar carreras con una visión de largo plazo, donde el rendimiento deportivo convive con estrategias de comunicación, relaciones públicas, producción audiovisual, desarrollo de contenido y posicionamiento comercial.

La apuesta del Conejo Malo nació precisamente bajo esa lógica. La compañía ha construido un ecosistema capaz de acompañar a sus representados en cada etapa de sus carreras, entendiendo que la exposición mediática y el valor de una marca personal pueden mantenerse mucho después de que termina una temporada o incluso una trayectoria deportiva. En esa estrategia también encaja su alianza con iHeartMedia, orientada a producir contenido deportivo original y ampliar la presencia de sus atletas en nuevos formatos y plataformas, fortaleciendo así su atractivo para patrocinadores, aficionados y socios comerciales.

¿Cómo representa Rimas Sports a sus deportistas?

Aunque el artista puertorriqueño no participa en la representación diaria de los atletas, su papel como cofundador aporta una ventaja difícil de replicar: tender puentes entre industrias que durante años parecían caminar por separado. Su experiencia en la música, la moda y la cultura popular ha contribuido a posicionar a Rimas Sports como una compañía que entiende el deporte no solo como una competencia, sino también como un producto cultural con enorme potencial comercial.

Foto: Sebastián Montoya vía Instagram

¿Qué papel tiene Bad Bunny en Rimas Sports?

En ese contexto, Colombia ocupa un lugar estratégico dentro de la expansión de Rimas Sports. La presencia de estos tres pilotos no solamente fortalece a la agencia dentro del automovilismo internacional, sino que también confirma el atractivo de un país que, durante las últimas décadas, ha producido algunos de los nombres más relevantes del deporte en América Latina.

Así, mientras Bad Bunny continúa encabezando festivales, batiendo récords de reproducciones y marcando el ritmo de la cultura popular, otra parte de su legado comienza a escribirse lejos de los escenarios. No lo hace entre luces, cámaras o micrófonos, sino sobre el asfalto, en los garajes de los circuitos y detrás de una estrategia empresarial que entiende que el deporte del siglo XXI se construye tanto con victorias como con relatos capaces de trascender generaciones.