Maluma, más allá de la música y el éxito, en su nueva etapa con BOSS

En entrevista con Esquire Colombia, Maluma habla sobre su nueva etapa personal y musical, cómo la paternidad cambió su manera de entender el éxito y su relación con BOSS Bottled Beyond, una fragancia que conecta con las distintas facetas de su personalidad.

Maluma habla sobre su nueva etapa musical, la paternidad, el éxito y su relación con BOSS Bottled Beyond. Lee la entrevista exclusiva con Esquire. Foto: Cortesía

En 2025, BOSS lanzó Bottled Beyond, una fragancia masculina que tiene al jengibre y al cuero como protagonistas de su composición. Para su campaña internacional, la firma eligió a tres embajadores de distintas industrias: el actor Bradley Cooper, el futbolista Vinícius Júnior y el cantante colombiano Maluma. Bajo el concepto «BOSS Recognize BOSS».

Para Maluma, esta colaboración coincide con una etapa de cambios personales y profesionales. Después de más de 15 años de carrera, el artista asegura que sus prioridades han cambiado y que hoy encuentra mayor satisfacción en su familia, su hija París y la música que realmente quiere hacer. También reconoce que ha aprendido a separar las exigencias de su carrera de su vida como Juan Luis Londoño. En conversación con Esquire Colombia, habla sobre su relación con BOSS Bottled Beyond, las decisiones que han marcado su trayectoria y lo que significa el éxito para él en este momento.

Han pasado más de 15 años desde que empezaste en la música. Si tuvieras que ponerle un nombre a la etapa de Maluma que estás viviendo hoy, ¿cómo la llamarías? 

La llamaría “Loco X Volver”. Porque siento que eso es exactamente lo que estoy viviendo: volver a mis raíces, volver a mi familia, volver a las cosas simples y también volver a conocerme a mí mismo. 

Durante muchos años estuve enfocado en crecer, en viajar, en hacer música y en conquistar nuevos lugares. Hoy quiero volver a esas cosas que me hacen sentir realmente conectado con quien soy. 

Con una hija, una familia, premios, millones de seguidores y una carrera consolidada, ¿qué versión del éxito persigues hoy que no perseguías a los 25? 

A los 25 pensaba mucho en crecer, en llegar más lejos, en hacer más cosas y en demostrar que podía hacerlo. 

Hoy el éxito para mí se siente mucho más sencillo. Es poder despertar tranquilo, compartir tiempo con mi familia, hacer música que realmente me represente y tener salud para disfrutar todo lo que he construido. 

Ahora entiendo que tenerlo todo no significa tener más cosas. Significa poder disfrutar lo que tienes. 

Foto: Cortesía

¿Hay algo del Maluma de Pretty Boy, Dirty Boy que ya no reconoces, o esa versión de ti sigue apareciendo en algún lugar? 

Claro que esa versión todavía vive en mí. Es parte de mi historia y nunca voy a renegar de ella, porque ese Maluma me trajo hasta aquí. 

Pero hoy soy un hombre diferente. En ese momento estaba descubriendo quién era y estaba muy metido en la industria. Hoy conozco mucho más a Juan Luis y entiendo mejor qué cosas quiero y cuáles ya no. 

No diría que no reconozco a ese Maluma, pero sí siento que lo veo con mucho cariño desde otro lugar.

¿Qué parte del Maluma que comenzó su carrera todavía guía tus decisiones artísticas y qué parte tuviste que dejar atrás para seguir avanzando? 

La pasión sigue siendo exactamente la misma. Cuando empecé, hacía música porque no podía vivir sin ella, y eso no ha cambiado. 

Lo que tuve que dejar atrás fue la necesidad de estar siempre demostrando algo, de hacer más, de estar en todos lados y de cumplir con las expectativas de la industria. 

Hoy quiero hacer música que me haga sentir orgulloso, aunque sea diferente a lo que la gente espera de mí. 

Cuéntanos sobre una canción tuya que el público interpretó de una manera muy distinta a como tú la viviste cuando la escribiste. 

Creo que Cuatro Babys es un buen ejemplo. Esa canción marcó un momento muy importante en mi carrera porque fue cuando decidí explorar el trap, un género que en ese momento era algo completamente nuevo para mí y que generó mucha conversación y polémica. 

Yo la viví como una oportunidad de experimentar, de tomar un riesgo y de mostrar una faceta diferente como artista. Viendo todo lo que pasó alrededor de la canción, creo que también fue una experiencia que me ayudó a crecer y a entender que evolucionar implica atreverse a hacer cosas que no todos van a entender al principio. 

¿Quién te enseñó realmente a manejar los negocios? ¿alguien de tu familia, algún mentor o la propia experiencia de aprender a las malas? 

Mi papá ha sido mi mentor. Él siempre ha sido empresario y desde muy pequeño me enseñó sobre negocios, sobre el valor del trabajo y sobre cómo tomar decisiones. Creo que de ahí nació esa parte de mí que también disfruta mucho el mundo de los negocios. Gran parte de lo que sé sobre negocios me lo ha enseñado él. 

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Entre viajes, conciertos, grabaciones, premios y compromisos, ¿qué pequeñas rutinas te ayudan a sentir que mantienes una vida centrada y conectada a tu esencia? 

Mi mañana es muy importante para mí. Me despierto muy temprano, alrededor de las 5 o 5:30, medito, tomo mi café, leo y tengo un momento para mí antes de que empiece el día. 

Después voy al gimnasio y trato de cuidar mucho lo que pongo en mi cuerpo.

También me ayuda estar con mi familia, estar en Medellín, caminar descalzo sobre el pasto, estar cerca de mis caballos y de la naturaleza. 

Son cosas muy simples, pero creo que ahí está la clave. A veces hacemos la vida demasiado complicada. Para mí, menos es más. 

¿Qué parte de tu personalidad se ha vuelto más silenciosa con los años y cuál se ha vuelto más difícil de esconder? 

Creo que la parte de mí que siempre necesitaba estar haciendo ruido se ha vuelto mucho más silenciosa. Ya no siento la necesidad de estar demostrando quién soy todo el tiempo. 

Y la parte que se ha vuelto más difícil de esconder es Juan Luis. Cada vez tengo menos miedo de mostrarme como realmente soy: vulnerable, sensible, como papá, como hijo, como amigo. 

Durante mucho tiempo la gente conoció mucho a Maluma. Hoy siento que quiero que conozcan también a Juan Luis. 

¿Qué parte de un show todavía te pone nervioso después de tantos años y qué crees que revela ese nerviosismo sobre ti? 

Todos los shows son igual de emocionantes para mí. Siento demasiada emoción y es adrenalina pura. Después de tantos años, todavía salir al escenario me genera esa sensación especial, y creo que eso demuestra cuánto amo lo que hago. 

Nunca quiero dar por sentado ese momento. Cada show es una oportunidad de conectar con la gente y entregarles todo de mí. 

¿Qué riesgo artístico te entusiasma hoy y al que hace algunos años no te habrías atrevido a enfrentarte? 

El mayor riesgo ha sido mostrarme más como Juan Luis y hacer música desde un lugar mucho más personal. 

Después de tantos años construyendo una imagen, podría haber sido más fácil quedarme en una fórmula que ya funcionaba. Pero sentí que necesitaba hacer algo diferente, volver a las guitarras, a las historias más íntimas y a los sonidos que me acompañaron cuando era niño. 

Creo que ese es el riesgo que más me emociona: no tener miedo de cambiar.

¿Qué has sacrificado para sostener la ambición que exige una carrera como la tuya y qué sacrificio ya no estarías dispuesto a repetir? 

He sacrificado mucho tiempo personal. Durante muchos años estuve viajando constantemente, haciendo giras y completamente metido en la industria. En ese momento sentía que tenía que hacerlo así. 

Hoy no quiero volver a sacrificar mi vida personal por mi carrera. Quiero que las dos puedan existir juntas. 

Quiero seguir siendo ambicioso, quiero seguir haciendo cosas grandes, pero también quiero estar presente para mi familia y disfrutar el proceso. 

Si un hombre que te admira te preguntara cómo construir una vida propia sin quedar atrapado en las expectativas de los demás, ¿desde qué experiencia personal le responderías? 

Le diría que primero tiene que atreverse a conocerse de verdad y no tener miedo de mostrarse vulnerable. Durante mucho tiempo pensé que ser fuerte significaba tener siempre el control, no mostrar demasiado mis emociones y cumplir con lo que los demás esperaban de mí. 

Con los años entendí que ser vulnerable también es una forma de fortaleza. Aprendí a decir que no, a escuchar lo que realmente quería y a no sentir que tenía que demostrarle algo a nadie. 

Creo que construir una vida propia empieza cuando tienes el valor de ser tú mismo, incluso cuando eso significa dejar atrás cosas o personas que ya no hacen parte de quién quieres ser. 

BOSS Bottled Beyond juega con la dualidad como parte de su identidad. ¿En qué aspecto de tu vida sientes hoy una dualidad parecida? 

En mi vida existe una dualidad muy grande entre Maluma y Juan Luis. 

Por un lado está el artista, los escenarios, los viajes, las luces, toda esa energía. Y por otro está Juan Luis, que quiere estar en casa, con su familia, descalzo en el pasto, con sus caballos, haciendo música tranquilamente en Medellín.

Antes sentía que tenía que escoger entre esas dos partes. Hoy entiendo que puedo ser las dos. 

¿Qué papel juega un olor como el de BOSS Bottled Beyond en la forma en que te sientes contigo mismo, más allá de cómo te perciben los demás? 

Para mí, una fragancia es parte de cómo me preparo para enfrentar el día. Me gusta cómo puede cambiar tu energía y hacerte sentir más seguro sin que tenga que ver con la opinión de los demás. 

BOSS Bottled Beyond tiene esa mezcla de fuerza y suavidad que me representa mucho en este momento de mi vida. Cuando la uso, simplemente me hace sentir bien conmigo mismo. 

¿Qué consejo le darías a un hombre que todavía piensa que usar una fragancia o cuidar su imagen es una cuestión de vanidad y no una forma de seguridad personal? 

Creo que cuidar de ti mismo no tiene nada que ver con vanidad. Tiene que ver con sentirte bien contigo. 

Para mí, la seguridad viene de conocerte, de saber quién eres y de sentirte cómodo con tu propia piel. Una fragancia puede ser parte de eso, igual que vestirte de una manera que te haga sentir bien. 

Al final, no se trata de hacerlo para que los demás te miren. Se trata de cómo te sientes tú cuando sales de tu casa. 

Créditos:
Equipo Esquire Colombia
Bianca Cosulich – Ramé Cabrera