Pipe Bueno, a un día de su boda: así es su nueva etapa personal y musical

Un día antes de casarse con Luisa Fernanda, el cantante habla de su nuevo álbum, “Aquí estoy yo”, de la red de apoyo que lo sostuvo y de lo que hoy significa para él ser hombre, papá y artista.

A un día de casarse con Luisa Fernanda, y con 18 años de carrera y un nuevo álbum, Pipe Bueno abre una etapa en la que la música también se convierte en una forma de contar lo que ha vivido. En esta conversación, previa a su boda, el cantante colombiano habla de “Aquí estoy yo”, de su proceso personal, de la familia, la masculinidad, la paternidad y de las razones que hoy lo llevan a hacer música.

¿A “Aquí estoy yo” lo describes como el mejor disco de tus 18 años de carrera, que tuviste que soltar para poder hacerlo?

Tuve que soltar un montón de cosas. ¿Sabes qué pasó? Que no había entendido que todo sacrificio o todo logro requiere de soltar algo. Había de pronto una idea de un mundo donde, a lo mejor, podía tener las dos cosas al tiempo. Hasta que entendí que soltar era parte del proceso, se me hizo más fácil. Pero date cuenta de que sí, creo que dejé una maleta muy pesada y otras versiones de mí para poder llegar a este álbum.

“La Bailada” llega en un momento determinante, un antes y un después en tu vida. ¿Cómo sentiste ese cambio de etapa?

“La Bailada” y todo el disco son simplemente la presentación de todo lo que yo hoy día quiero hacer, de todo lo que ya de pronto hice y no quiero volver a repetir. Este disco llega para empezar a explorar algo que siempre he sido, algo que siempre fui y que simplemente está regresando con mucha más fuerza, pero renovado además. La intención de contar algo distinto es más fuerte, es real, es honesta.

Hablas de reencontrarte con las razones que te llevaron a hacer música desde el comienzo. ¿Cuáles eran esas razones?

Las razones eran divertirse, no era nada más que eso. Si tú me preguntas a mí por qué el mejor disco en mi vida, te digo que es porque yo lo siento así, por el proceso que tuve que pasar para hacerlo y, además, el camino que he recorrido, ¿no? Uno siempre escucha que uno va a ser libre cuando alcance algo y parece muy fácil aplicarlo, pero no. Yo estaba en un momento donde las metas para mí eran más importantes. Y se me olvidó ese transitar, el trasegar de la vida, ese caminar.

Volví a conectar con la manera de hacer una canción desde el principio hasta el fin, porque lo que van a escuchar ahora todo está curado por mí, estoy metido en todo: las letras, arreglos.

Muchos hombres pueden verse reflejados en tu testimonio y otros todavía no se dan cuenta del momento en el que están. ¿Cuándo entendiste que ya no se trataba de ser libre y disfrutar la vida, sino que tu estilo de vida te estaba llevando por un camino de peligro?

Fíjate que la pregunta puede tener algo muy interesante porque es al revés. Ahora soy libre. Es al revés, no fue como que descubrí que no ser libre es esto. Por el contrario, estaba preso. Cuando uno tiene problemas de alcohol o problemas con sustancias, esa supuesta libertad que uno siente es simplemente un espejismo, una película propia de sentir que uno es libre por tal vez las actitudes que tomas frente a la vida, pero, por el contrario, lo que estás es preso en un problema complejo del cual hay momentos en los que uno no tiene la más mínima idea de cómo uno va a salir de ahí, ¿sabes?

Y ahí es donde sencillamente Dios, mi esposa, mis hijos, mi familia entran a jugar un papel importantísimo donde, además, este mensaje creo que específicamente es para aquellos que están pasando por eso y tal vez familias que tienen gente cercana que también está pasando por este tipo de cosas: la red de apoyo es indispensable. Salir solo de ahí es muy difícil, es muy complicado. Es un tema del día a día, una batalla que se gana todos los días.

Pero la invitación a los que me ven es: ‘frescos’. No es que uno justifique volver a equivocarse, pero cuando uno ya es consciente de que no quiere volver a ese lugar y hay una intención real de no volver a caer y de seguir en esa lucha, la historia es otra.

¿Qué pasa por la cabeza de un hombre cuando sabe que las palabras pasan y solo quedan los hechos?

Yo creo que le pasa la verdad. Pasa la realidad. Ya sin distorsión. La realidad y esa realidad trae algo que, de hecho, es maravilloso, y es: enamorarte o simplemente entender lo que tú quieres para tu vida. Lo que le pasa a la mente de una persona así es que por fin le importa lo que de verdad importa. Esa es la realidad. ¿Qué importa? Mis hijos. Ahora, para llegar a viejo, ¿qué importa? Es mi salud. Entonces, empiezo un poco yo a hacerme cargo de mi persona.

Quiero cantar hasta que Dios me lo permita. Pues claro, de pronto con el consumo de alcohol y demás, la salud, pues las cuerdas vocales también se afectan. El abuso de las cuerdas vocales, que además irrita y demás, pues bueno, eso no es sostenible. Entonces, creo que simplemente es eso: llega la verdad.

¿Hay algo que tus hijos hicieron o dijeron que te ayudaron con el proceso?

Ellos están muy pequeños. Digamos que nunca hubo algo que yo creo que no se podía percibir, o sea, Lu es como quien estuvo muy consciente, pero lo que sí te puedo decir es mi sentir. Era entender y decir como que, no sé, cuando llegaba yo de viaje de los conciertos, mirarlos o, de pronto, llegar si llegara el lunes, agotado no solamente de tocar, sino que, claro, de haberme pegado tres borracheras el fin de semana porque canté viernes, sábado y domingo y cada una llevaba su respectiva fiesta, ¿no? Entonces, llegó el lunes a ser un padre no presente.

Era simplemente darme cuenta de que se me estaban pasando los días, las horas, los minutos. Eso que dicen que los niños a esas edades, en un abrir y cerrar de ojos, se nos han crecido, es una total realidad.
Era como ese típico padre presente pero ausente. Entonces, yo creo que era simplemente mirarlos, mirarlos y ser consciente de que me estaba perdiendo de cosas que jamás iban a regresar y que después, todavía muy a tiempo, pude empezar a recapacitar, a ordenar mis cosas y a recuperar tiempo.

En la música popular, la imagen suele ser la del hombre que no se cae. ¿Qué te gusta más: vivir la crisis o hablar de ella en cámara?

No, pues vivir la crisis. O sea, definitivamente lo que más me costó fue vivir la crisis, esto es un paseo. De hecho, yo creo que lo único que uno puede hacer de verdad cuando ha creado coraza, es crear un círculo donde yo estoy muy consciente, mi esposa y yo y mi familia, de qué se está viviendo aquí adentro y entender que a mí nadie me preguntó nada.

Ella y yo lo acordamos y salimos a dar un mensaje porque sabemos lo horrible que es pasar por ahí. Entonces, creo que el mensaje llegó a quien tenía que llegar. Quien no lo entendió y simplemente lo vio como morbo, pues definitivamente, a lo mejor ahora, o sea, en este momento, en tiempo presente, no era un mensaje para esa persona. No quisiera vivir eso ni volverlo a vivir.

¿Cómo cambia tu forma de subir a un escenario después de todo lo que ha pasado, tanto en lo personal como en el gremio?

Uy, eso es un descubrir espectacular porque es como que, a ver, siempre mi trabajo me ha encantado, entonces cuando el trabajo a uno le gusta tanto deja de hacer trabajo. Pero date cuenta que hoy día sí trabajo un poco más. Porque, claro, antes estaba de fiesta en mi trabajo todo el tiempo, entonces ni me daba cuenta. Entonces estoy más atento a detalles, a errores. A los músicos los tengo más… No, estoy pendiente.

Entonces, yo creo que han cambiado muchas cosas y simplemente es volver a sentir la vida tal cual y como es. Ese es el mensaje. A veces no nos gusta la realidad que estamos viviendo y ahí es cuando queremos un poco maquillarla. Pero esa es la que hay que asumir, ¿no?

¿Cómo ha cambiado tu idea de masculinidad después de todo lo que has vivido?

Yo creo que yo he tenido toda una montaña rusa de lo que es eso, porque yo vengo de creerme que el hombre es el que jamás se doblega, el que nunca llora, el fuerte, el macho o alfa, como todo esto que es un poco el estereotipo de ese macho, ¿cómo diría uno? Sí, como indestructible.

Y de pronto uno se da cuenta de que es todo lo contrario porque, mira, esto estaría raro como decirlo, pero es de valientes poder salir y tomar esa decisión de salir de ahí. Entonces creo que ahí hay una gran fortaleza y después ir a querer realmente a las pocas o muchas personas que han pasado por lo mismo que yo, ir a tratar de darles un mensaje y ayudarles de aquí en adelante a tener un propósito distinto con mi vida.

Entonces, creo que hoy día la masculinidad para mí es también permitirse ser frágil, vulnerable, apoyarse en tu esposa o en tu familia. Ya no es el estereotipo que tenía antes en mi cabeza.

¿Cómo equilibras ser papá y artista?

Creo que desde que uno siempre tenga organizado los tiempos, puede ser papá y puede ser lo que quiera, en este caso para mí ser artista. Además, tengo en casa dos personajes que tienen una vena que creo que va por ahí, o sea, les gusta la música, el baile, en fin. Entonces creo que ninguna opaca a la otra, creo que se retroalimentan por completo.

¿Qué disfrutaste más: el proceso de hacerlo, escucharlo completo ya listo o vivirlo en vivo con el lanzamiento?

O sea, me metí con el mariachi, el acordeón, el trombón, la balada, la batería, porque el álbum tiene un sinnúmero de géneros dentro del mismo. De hecho, por eso una invitación a que lo escuchen todo, a que me digan cuál es su canción favorita, porque tiene una montaña rusa de sonidos.

Dicho eso, lo que más me gustó de esa jornada, de ese viaje, fue cómo nacieron las canciones en un retiro musical. Le llamamos nosotros porque de verdad fue una cosa magnífica. La gente conectó con este nuevo mensaje, con mi nuevo ser, con la nueva música que quería hacer, que además no está lejos de ser comercial, sino completamente comercial, buscando incluso abrirme al público.

¿Cuál es el objetivo de hacer música, de subir al escenario?

El propósito hoy día es ser feliz. Ahora, hay un propósito ya magno, grande, que creo que más allá de la música, en algunas canciones tengo mensajes importantes como la mía personal, por ejemplo, que creo que le va a servir a mucha gente.

Pero creo que el propósito va más allá de la música y es que simplemente con lo que hoy día hacemos en casa, con lo que representamos nosotros como familia, ahí hay un gran mensaje para estas nuevas generaciones donde se les va a decir que tener hijos es increíble, que tener una familia es increíble, que el compromiso es brutal, que navegar solo es brutal, pero es más chimba viajar acompañado, se llega más lejos.

¿Una canción de tu carrera que tenga un significado diferente para ti?

Yo creo que no es que tenga un significado diferente, pero creo que una canción como “Guaro” marca muy bien como un antes y un después en mi vida, como que de repente, si quiero hablar de un pasado, les puedo presentar esa canción.

Es más allá que se haya convertido en algo distinto, creo que reafirma un momento de mi vida y ahí es donde hablo de las expresiones propias y honestas de lo que uno vive. Jamás se le puede permitir a un cantante que no exprese lo que está sintiendo en ese momento. Entonces, dicho eso, creo que “Guaro” es un bonito recuerdo que llevo con agradecimiento de una etapa de mi vida donde hoy día empiezo a buscar otros horizontes y a buscar hacer música cada vez mejor y demás.

Del nuevo álbum, ¿cuál es la canción para bailar? ¿Cuál es la canción para dedicar? ¿Cuál es la canción para uno mismo?

Hay dos canciones como para bailar: “O Peligroso” o “El Proceso”. Una canción para dedicar: “Vuela corazón”, con Andrés Cepeda, que es la única colaboración del disco. Para uno mismo, depende del ‘uno mismo’, pero creo que una canción para escuchar, maravillosa, divertida, bonita, se llama “Y entonces”. Mis favoritas son “Qué más” y “Viejo conocido”.

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