El gobierno israelí ordenó nuevos bombardeos sobre la franja de Gaza después de denunciar que Hamas incumplió el acuerdo de cese al fuego y manipuló la entrega de restos humanos de un rehén. La tensión amenaza con deshacer semanas de mediación diplomática y agrava la crisis humanitaria en la región.
La madrugada del 28 de octubre de 2025 marcó un nuevo punto de ruptura en el conflicto entre Israel y Hamas. El primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó al Ejército israelí lanzar “ataques poderosos y precisos” en distintos puntos de la franja de Gaza, argumentando que el grupo islamista había violado el alto el fuego firmado semanas antes.
El anuncio se produjo horas después de que las autoridades israelíes confirmaran que Hamas entregó los restos de una persona identificada falsamente como rehén israelí, un hecho que, según el gobierno de Tel Aviv, constituye una “simulación deliberada” destinada a manipular la negociación en curso.
La ofensiva incluyó bombardeos sobre el norte y el sur de Gaza, principalmente en las zonas de Rafah, Khan Younis y Ciudad de Gaza, donde se reportaron explosiones durante toda la madrugada. El ejército israelí declaró que los ataques fueron una respuesta directa a “disparos provenientes de posiciones de Hamas” que habrían alcanzado a soldados del IDF (Israel Defense Forces) apostados cerca del corredor humanitario.
El alto el fuego, mediado por Estados Unidos, Egipto y Qatar, estaba vigente desde el 10 de octubre y había sido presentado como un intento de estabilizar la región tras casi dos años de hostilidades continuas. Sin embargo, las acusaciones cruzadas y la falta de confianza entre las partes volvieron a poner en riesgo su sostenibilidad.
El gobierno israelí afirmó que Hamas no solo violó el alto el fuego con ataques armados, sino que también intentó manipular el proceso de devolución de rehenes y cuerpos. Según el portavoz de las Fuerzas de Defensa, los militantes entregaron restos humanos asegurando que pertenecían a un ciudadano israelí desaparecido, pero el análisis forense determinó que no correspondían a ninguna de las víctimas registradas en la lista oficial.
Netanyahu calificó el hecho como una “burla a las familias de los rehenes y al derecho internacional”. En un comunicado oficial, su oficina sostuvo que el acto de Hamas fue una provocación calculada para desacreditar a las autoridades israelíes y obstaculizar la mediación internacional.
La entrega de cuerpos es uno de los puntos más delicados del acuerdo. Israel sostiene que Hamas aún retiene decenas de rehenes y cadáveres de ciudadanos israelíes, mientras que la organización palestina asegura que muchos de ellos murieron durante bombardeos israelíes previos y que la destrucción masiva de edificios ha dificultado su localización.
En paralelo, el Ministerio de Defensa israelí informó que varios misiles lanzados desde Gaza impactaron en zonas cercanas a Sderot y Netivot, en el sur de Israel. Aunque no hubo víctimas mortales, el gobierno interpretó los ataques como una violación directa del cese al fuego, lo que justificó la respuesta militar inmediata.
Hamas negó haber roto el acuerdo y acusó a Israel de usar la supuesta simulación del rehén como pretexto para reanudar los ataques aéreos. En un comunicado divulgado por su oficina política, el grupo calificó la ofensiva como una “escalada injustificada” y advirtió que responderá si los ataques continúan.
Voceros del movimiento aseguraron que los bombardeos israelíes se produjeron mientras sus delegados participaban en conversaciones con representantes de Egipto y Qatar para avanzar en la liberación de rehenes restantes. También sostuvieron que Israel había incumplido la tregua en al menos 40 ocasiones previas, mediante incursiones limitadas y disparos en el norte de la franja.
La Oficina de Medios del Gobierno de Gaza denunció que los ataques de las últimas horas causaron la muerte de al menos nueve personas, incluidos tres menores, y dejaron más de veinte heridos. Los hospitales locales, ya colapsados, enfrentan la escasez de electricidad y medicamentos, mientras el ingreso de ayuda humanitaria permanece bloqueado por las operaciones militares.
Hamas insiste en que las acusaciones israelíes forman parte de una campaña de desinformación destinada a justificar la continuación del asedio. No obstante, no presentó evidencia que contradijera la versión israelí sobre el supuesto cuerpo falso.
Las autoridades de Egipto, Qatar y Estados Unidos trabajan desde hace semanas para sostener un equilibrio mínimo entre ambas partes. El acuerdo de alto el fuego contemplaba el cese total de ataques, la liberación gradual de rehenes, el intercambio de prisioneros palestinos y la entrada de ayuda humanitaria.
Washington expresó su “profunda preocupación” por la nueva ofensiva israelí, aunque evitó condenarla directamente. Un portavoz del Departamento de Estado indicó que Estados Unidos “comprende la frustración de Israel ante las provocaciones”, pero llamó a “mantener la proporcionalidad” en las operaciones militares.
Por su parte, Egipto reforzó su frontera norte con Gaza y solicitó a las partes que respeten los compromisos asumidos. Fuentes diplomáticas en El Cairo confirmaron que las negociaciones indirectas se mantienen abiertas, aunque reconocieron que el clima político es “extremadamente frágil”.
Las Naciones Unidas advirtieron que el reinicio de los bombardeos podría anular los avances humanitarios logrados en las últimas semanas, entre ellos la apertura parcial de corredores para suministros médicos y alimentos. El secretario general reiteró que “la protección de los civiles debe ser prioritaria” y exigió que las partes se abstengan de escalar el conflicto.
La situación humanitaria en Gaza sigue deteriorándose. Con una población de más de dos millones de personas, la franja enfrenta falta de combustible, alimentos y agua potable, además de un sistema sanitario devastado por meses de ataques.
La reanudación de bombardeos ha obligado a miles de familias a desplazarse nuevamente hacia el sur, buscando refugio en zonas consideradas seguras por la ONU. Sin embargo, la densidad poblacional y el cierre parcial de fronteras hacen que la protección de los civiles sea casi imposible.
En el lado israelí, las comunidades del sur permanecen bajo alerta constante. Las sirenas antiaéreas sonaron repetidamente durante la jornada del 28 de octubre, lo que llevó a la evacuación temporal de algunos asentamientos cercanos a la franja. El ejército declaró que las operaciones “continuarán hasta garantizar la seguridad completa”en las áreas fronterizas.
