Cuando escuchas la música de Álvaro Díaz hay algo especial que te hace querer seguir escuchándola en repeat, algo tan genuino que también sucede cuando estás conversando con él. Con motivo del lanzamiento de su tercer disco “Omakase” y en medio de su gira más ambiciosa “Omakase Tour”, Álvaro llega a Esquire Colombia para hablarme de su inspiración, de su arte y del proceso de un artista auténtico al que le gusta experimentar y que siempre es fiel a su propia esencia.
Por: Anna Brenda Sanchez

Una película llamada Omakase
Omakase es una experiencia gastronómica tradicional japonesa que significa “lo dejo en tus manos” o “confío en ti”, donde el comensal deja la elección del menú por completo en manos del chef… y en esta ocasión, Álvaro se convierte en ese chef. Esa quizá es la premisa perfecta para comprender un poco más sobre esta nueva etapa, así como el nacimiento de este álbum de 16 tracks.
Él mismo me comparte: “Cuando estuve creando por mucho tiempo ‘Felicilandia’ y ‘Sayonara’, yo sentía que todo lo que creaba en el estudio tenía que ser parte de un soundtrack. Creo que cuando terminé esos dos proyectos y que iba por ‘Omakase’, me quería sentir súper libre, la idea principal era tratar de hacer un mixtape”, como un guiño a sus primeros acercamientos a la música.
En la conversación, recuerda: “Hubo un tiempo en los 2000 que los artistas grandes del hip-hop sacaban sus discos oficiales, pero también sacaban muchos mixtapes en los que se divertían y experimentaban. Había artistas que hacían mejores mixtapes que discos porque se notaba que estaban disfrutando el proceso”, eso es lo que Álvaro quería lograr con “Omakase”.
Aunque la idea principal era no seguir un concepto, en el proceso apareció de manera natural. “Estando en el estudio, yo siempre hago esta metáfora de: ‘Yo quiero ser este director que hace buenas películas y la gente realmente no sabe de qué se va a tratar la película, pero confían en mí’. Es como ser un buen escritor, no saben de qué se va a tratar mi entrevista, mi novela, pero la gente ve mi nombre y ve que lo quiera leer”, me explica.
Esa siempre ha sido la meta, y de hecho, recuerda ese momento en el que uno de sus amigos comparó ese objetivo con un auténtico omakase, “tan pronto escuché la palabra, fue como perfecta porque literalmente era lo que estaba tratando de describir, esa misma idea de yo ser el chef y poder servir musicalmente lo que yo quiera, pero a la vez sigue con la misma tradición que iba jugando con cada álbum y EP”.
Sirviendo un omakase
En “Omakase”, Álvaro nuevamente vuelve a mostrar su fascinación por la cultura japonesa, -algo que no es un secreto-. “Japón sin forzarlo ha sido como una gran inspiración en mis proyectos. En el momento que encontré un término para explicar lo que yo quería hacer, pero también es un término japonés fue como perfecto y entonces ahí comenzó la idea”.
“¿Cómo va a ser?, ¿qué voy a hacer?, ¿voy a servir diferentes platillos?”, fueron algunos de los cuestionamientos que Álvaro se hizo para terminar enamorándose también del proceso y arte de la cocina. En el camino, otra curiosidad fue lo que lo acercó y conectó con su primo Tino, el reconocido chef puertorriqueño, a quien recuerda admirar de pequeño y que también fue parte fundamental del concepto de “Omakase».
“Este proyecto se convirtió en el momento perfecto para compartir con él, para poder entrevistarlo sin que él se diera cuenta que lo estaba entrevistando, buscando puntos claves entre la música y la comida. Creo que el proceso más bonito de un álbum es la creación y creo que también eso es lo más importante en la cocina y en estos restaurantes como open kitchen, ver ese ajetreo atrás, el resultado es bonito pero el proceso me enamoró”, añade.
Álvaro se enamoró de la cocina y eso fue lo que lo llevó a dividir a “Omakase” en cuatro partes: Primero, lo crudo; segundo, el sazón; tercero, el fuego; y el cuarto, el resultado final. “Fue como simplificar todos estos procesos que pasan en la cocina”, menciona.


La identidad de “Omakase” (y de Álvaro)
Si algo es cierto es que en cada uno de sus proyectos, Álvaro crea todo un universo tanto musical como visual, cada pieza parece estar perfectamente pensada para encajar, y eso va más allá de la portada, hay todo un concepto que incluso traspasa hasta hacer a sus fans parte del momento.
Lo visual casi es de las primeras cosas que Álvaro piensa, incluso antes de las canciones, él mismo revela: “Hay veces en las que todavía no he creado canciones, pero ya estoy en YouTube, en las plataformas de películas, en Pinterest, en revistas viejas, yo estoy acumulando imágenes porque para mí es bien importante poder tener una identidad visual de lo que musicalmente estoy tratando de proyectar”.
Antes de las canciones, él ya está creando moodboards, y eso, también lo define como un artista completo. “A mí me me encanta montar moodboards, ¿sabes? Tener una página con un montón de imágenes cortadas, yo antes las cortaba físicamente, iba a un Walgreens e imprimía las fotos y las terminaba pegando”, recuerda en la conversación.
Incluso, me comenta: “Quería crear una canción y ya tenía como un moodboard de la canción y ni siquiera la canción existía, pero me gustaba como que inspirarme o tratar de ver qué decían esas imágenes para entonces ya armar un mundo visual a lo que estoy haciendo musicalmente”, porque para él, tanto lo musical como visual empieza desde el día uno y van de la mano.
“Obviamente después todo cobra vida y a veces las cosas no hacen sentido como el mismo disco”, pero en el proceso todo se va ajustando para llegar a un resultado que siempre logra encantar. Y eso, no solo se queda en el estudio, también se refleja en los conciertos de Álvaro.
Las referencias e inspiración de Álvaro
El mismo Álvaro me cuenta sobre cómo sus propios fans siguen e identifican la estética y lo demuestran en cada concierto: “Ellos ya entienden e interpretan todo lo que yo he hecho y he subido durante este proceso de este disco. Todos llegan con su outfit, las nenas ahora están llegando con sus uñas, los chamacos se hacen su filipina de chefs, es como customizar con el álbum”. De hecho, confiesa: “En ningún momento yo les dije: ‘Esto es lo que tienes que hacer’, la gente lo ve en los visuales, en el Instagram”.
En ese mismo punto, para Álvaro también es muy importante poder compartir con sus fans, referencias musicales y cinematográficas que han marcado su vida porque eso también forma parte de su esencia, un caso particular, fue un post en Instagram en el que aparecía con una playera de “Deftones”, una banda con la que creció y que además samplea en la canción “SPACEXXX”.
Una manera de conectar y acercarse con sus fans es esa, por ejemplo. “Estoy 100% claro que mis influencias pueden llegar a un chamaquito de 18 años que me escucha, quizá no tiene súper claro quién es Deftones o ciertas películas a las que hago referencia, pero siento que eso le da la oportunidad de acercarse más a mí. Se interesan mucho por ello, y me recuerda mucho a cuando algunos de los artistas que me gustaban compartían parte de sus gustos que no entendía o no sabía”.
Asimismo menciona: “Creo que es bien bonito, especialmente en un mundo en el que tenemos tantas opciones para escuchar música infinita y ver películas infinitas, también está cool que alguien en quien ellos le confían en sus gustos les pueda también como recomendar cosas”.


Amigos que forman parte de “Omakase”
En “Omakase”, Álvaro se vuelve a encontrar con grandes amigos como en el caso de Tainy y Jesse Baez, y a la par, también colabora por primera vez con artistas como Latin Mafia, Akrilla y Rubí, y eso, es lo que hace que sea tan diverso y único. Al preguntarle sobre estas colaboraciones, es imposible no mencionar la gran amistad y fraternidad con Tainy.
“Mi primera canción que yo lancé al mundo ever, se llama ‘Chicas de la Isla’ y es producida por Tainy, tú sabes, él siempre ha estado durante toda mi carrera, desde el principio, la mitad y ahora pues compartimos más todavía porque hemos llegado a un momento en nuestras carreras en la que podemos hacer más lo que queremos. Es mi brother y un sueño mío es seguir compartiendo en el estudio”, señala.
Por su parte, sobre Jesse comenta: “Es un sentimiento bien bonito. Llevamos como 10 años de amistad y Jesse fue mi roomie cuando viví en Los Ángeles por casi tres años yo viví un tiempo en en Los Ángeles. Jesse es como familia, es como que podemos hablar todos los días o podemos no hablar por meses y está, para mí siempre es bien bonito”.
De hecho, me comparte que “EN LA MISMA CIUDAD” que es el track que comparten, es una de las canciones más esperadas del tour, es por eso que menciona: “está cool ganar, pero cuando ganas con tus brothers es como que bien emocionante, como que no estás solo, te emocionas más todavía”.
Lo mágico es que a Álvaro siempre le gusta compartir y también ser ese apoyo de artistas que deben ser escuchados. En ese punto, me cuenta: “Con Akri, con Latin y con Rubí, he sido fan de sus proyectos por mucho tiempo. Siento que Rubí está proponiendo algo en Puerto Rico bien bonito y como que solo es cuestión de tiempo para que se convierta en una de las reinas de Puerto Rico”.
“Con Akri y con Latin, tengo el privilegio de que han podido ser también mis amigos behind the scenes por mucho tiempo; con Akri pudimos colaborar este año, pero la llevo conociendo a tres cuatro años desde que pude escuchar su música por primera vez. Con los muchachos de Latin también tenemos muchas cosas en común y cuando nos conocimos fue como un click súper bonito, para mí son como mis hermanos, como que podemos ir al cine o a comer, podemos no hablar de música”, menciona.
Otra manera de visualizar (o escuchar) lo anterior, se detecta por ejemplo, en el sampleo que hace de “TOTAL90NOSTALGIA” de Ralphie Choo en la canción “NO PODEMOS SER AMIGOS”, al preguntarle sobre esto, su primera reacción fue “Primero, Ralphie, el GOAT. He tenido la oportunidad de compartir con ellos por mucho tiempo (con sus colegas en España), nos llevamos súper bien, compartimos en el estudio, compartimos de fiesta, lo que sea y esa canción de Ralphie, especialmente ese ritmo, por alguna razón siempre tocaba un lugar bien bonito en mi corazón, como que hay una magia en eso que yo samplié que siempre me hacía sentir y un día estaba jugando con mi computadora y vine y corté esa partecita de la pista y loopeé y dije: ‘Déjame ver qué me sale’. Escribí el coro de una”.
Y me comparte: “Escribí ese coro, pero no sabía qué hacer, si iba a dejar el sample de Ralphie, si iba a recrearlo o hablar con él para ver si hacía algo. Lo guardé tanto tiempo que escribí la canción completa, escribí como un desahogo, me junté con Manu Lara, la trabajamos, y ahí fue que le escribí a Ralphie, le dije: ‘escribí una canción con un sample tuyo, me encantaría poderlo usar, no sé cómo te sientes con eso’, le gustó y dijo: ‘vamos, bro’”
¿Quién es Álvaro en el estudio?
Escuchamos su música, conocemos su estilo, pero una de las dudas más grandes, es ¿cómo se describiría a sí mismo en el estudio? Eso puede depender un poco del mood, pero él mismo menciona: “Yo creo que soy bien exigente. Creo que fluyó mucho y le busco las 300 patas al gato, como decimos nosotros. Soy un artista al que le gusta experimentar mucho en el estudio. Voy a jugar con melodías, voy a cambiar la letra maybe mil veces, voy a examinar bien lo que quiero hacer”.
Y añade: “Yo puedo ir al estudio y puedo hacer una canción, puedo hacer tres canciones de una de lo primero que me viene a la mente. Llevo escribiendo toda mi vida, no es como que me voy a parar frente a un micrófono, no voy a saber qué hacer, pero no es el tipo de artista que me gusta hacer, no me gusta ir al estudio a hacer eso, si yo voy al estudio y logro encontrar una pista que me gusta y hacer un concepto que me gusta para la canción, yo estoy feliz”.
Aunque Álvaro sabe que la perfección no existe, él mismo admite: “soy bastante perfeccionista y las personas que les gusta que terminen todas las cosas de una o hacer lo primero que se les ocurre en la mente, no fluyen conmigo tanto en el estudio porque soy una persona a la que le gusta intentar, y crear con un propósito. Me gustan muchas cosas, mezclo el cine, fotografía, estoy con el productor y le enseño una escena de una película que siento que se tiene que sentir y tratamos de descifrar”.
En la plática, indagamos sobre cómo es ese trabajo colaborativo con sus productores, me comparte: “A mí me encanta producir mi música con todos los productores que trabajo, y tengo la oportunidad también de que todos los súper productores con los que trabajo me dan esa oportunidad, el ego es bien grande en los estudios, los productores pudieran no darme la oportunidad, ¿me entiendes?, ¿quién soy yo para decirle a Tainy el cambio que me gustaría interpretar o la idea que tengo?”.
«Tengo la oportunidad y la bendición de que siempre me escuchen por eso yo creo que también la música se siente bien genuina porque soy parte desde el momento uno hasta que se acabe la canción. Muchos artistas que van, les ponen el ritmo, graban, se van, que la mezclen, me gusta, sácala”.
Esa es quizá la clave de que la música de Álvaro se sienta cercana y genuina. “Siempre que los artistas me preguntan: ¿cuál es el truco de crear ese sonido único? Estar en el estudio desde el principio hasta el final, mezclando las cosas y yo creo que por eso es que se siente tan Álvaro Díaz el resultado”.

“NO PODEMOS SER AMIGOS” si no vas a “OMAKASE TOUR”
“Omakase Tour” comenzó el pasado 28 de agosto en Santiago de Chile, recorriendo diversas ciudades, entre ella, Bogotá, donde se presentó el 3 y 4 de septiembre de 2026 en el Movistar Arena. Esta es, sin lugar a dudas, la gira más ambiciosa de Álvaro (hasta el momento), por lo que era inevitable no hablar sobre ella.
“A mí me encanta el tour porque es diferente a los streams, tú sabes, los streams te pueden decir una cosa, pero realmente los tours son los que te dejan saber qué canciones la gente se ha llevado al pecho, tú sabes”, expresa con emoción. Entre las canciones que más resuenan, se encuentran “EN LA MISMA CIUDAD” en la que colabora con Jesse Baez, y también “NO PODEMOS SER AMIGOS”, un tema significativo que resuena entre los llamados sadvaritos.
Incluso, en Bogotá pasó algo muy especial que recuerda: “Las veces que cantamos en Bogotá esta canción comenzó a pasar algo. Cuando la pista para, la gente sigue cantando la canción completa. Tenía la Movistar Arena completa cantando y ya después de eso todos los países vieron lo que pasó y ya después pasó en Quito, Guayaquil, Guatemala, Panamá, El Salvador, Honduras, ha pasado exactamente lo mismo con esa canción”.
Sueño, energía y sentimiento son tres palabras con las que Álvaro describe su paso por Bogotá. Él recuerda aquellos videos que su propio equipo capturó y señala lo emotivo que fue verlos: “La emoción y el sentimiento con el que la gente está cantando. Eso es lo que yo he aprendido, suena raro decir que mi música no es para las masas, la gente quiere abrazarse, está cantando al cielo, siento que mis shows son como personales, como que la gente le está cantando a alguien en particular, es como que estoy cantando esto porque lo siento”.
Y es que eso es lo que ha definido a Álvaro, un sentimiento especial e incluso genuino que ha transmitido desde que compartía su música en SoundCloud en 2012, y que hoy, ha convertido en su propio universo… su propio omakase.
Créditos:
Director Editorial: @gerardangulo
Estilismo: @danielastyling
Fotografía: @danielbomb
Asistencia de fotografía: @organic_kidd
Maquillaje: @lasdemakeup
Asistencia de moda: @daqg26_
Entrevista: @annabrennda
