Amazon anuncia la eliminación de decenas de miles de empleos en su plantilla corporativa como parte de una estrategia de reducción de costos y adopción de automatización e inteligencia artificial. El movimiento evidencia un viraje operacional que tiene implicaciones profundas para la empresa, su fuerza laboral y el sector tecnológico en general.
La empresa confirmó un recorte masivo de personal que equivale a cerca del diez por ciento de su fuerza laboral corporativa, es decir, unos 30 000 puestos de trabajo en distintas sedes del mundo. La decisión forma parte de un proceso de reestructuración que busca reducir costos, eliminar capas jerárquicas innecesarias y acelerar la automatización dentro de la compañía.
El anuncio se suma a una tendencia que ya venía consolidándose en los últimos dos años: la automatización de tareas y la sustitución progresiva de empleados por sistemas impulsados por inteligencia artificial. En total, Amazon cuenta con alrededor de un millón y medio de trabajadores en sus distintas divisiones, pero la mayor parte de los despidos afectará al sector administrativo y corporativo, no a los centros de distribución o logística.
El director ejecutivo, Andy Jassy, explicó que la medida responde a una revisión exhaustiva del modelo operativo. Según la compañía, muchos de los puestos que se eliminarán son funciones duplicadas o de soporte que pueden ser asumidas por herramientas tecnológicas internas. El objetivo principal, dijo, es “mantener una estructura más eficiente, flexible y preparada para la siguiente etapa del crecimiento digital”.
Cifras, contexto y razones económicas
Los despidos se producirán de forma escalonada durante los próximos meses. En una primera fase, se confirmaron cerca de 14 000 recortes, equivalentes a casi la mitad del total previsto. La empresa comunicó que las salidas se concentrarán en áreas corporativas como recursos humanos, operaciones, retail, dispositivos y servicios, además de algunos cargos intermedios dentro de la nube y la división de logística avanzada.
La decisión no solo busca ahorro inmediato. Internamente, Amazon proyecta que la medida reducirá sus gastos fijos anuales en más de 3 500 millones de dólares, lo que permitirá redirigir esos recursos hacia inteligencia artificial, desarrollo de software, automatización logística y expansión de infraestructura de datos. En otras palabras, la empresa sacrifica personal para financiar tecnología.
El plan se alinea con un escenario económico global menos favorable. Después de años de crecimiento acelerado durante la pandemia, Amazon enfrenta márgenes más ajustados y mayor competencia de plataformas como Temu, Shein o Walmart +, que han mejorado su desempeño digital y su eficiencia logística.
Además, el consumo global se ha desacelerado, especialmente en Estados Unidos y Europa, lo que obliga a reducir costos y mantener la rentabilidad de los servicios principales: comercio electrónico, AWS (nube) y Prime Video
Una de las claves de esta reestructuración es el avance de la automatización y la inteligencia artificial en el modelo de Amazon. Desde 2023, la compañía ha invertido miles de millones de dólares en desarrollar sistemas capaces de sustituir procesos humanos, tanto en oficinas como en almacenes.
En logística, los robots ya realizan tareas de empaquetado, clasificación y traslado de mercancía. Pero el nuevo enfoque va más allá: apunta a reemplazar procesos administrativos, contables y de gestión interna mediante algoritmos capaces de analizar datos, predecir demanda y optimizar decisiones en tiempo real.
Amazon cuenta hoy con más de 750 000 robots operando en sus centros de distribución. En las oficinas, se están implementando sistemas de inteligencia artificial que ejecutan tareas de atención al cliente, control de inventario, manejo de personal y planificación financiera. Estos desarrollos han permitido reducir los tiempos de respuesta y aumentar la productividad sin depender del crecimiento de la plantilla humana.
Según fuentes internas, el objetivo a mediano plazo es que la automatización cubra hasta el 75 % de las operaciones básicas, incluyendo procesos logísticos y de soporte. Esto no implica necesariamente una reducción inmediata de trabajadores en todos los niveles, pero sí una redefinición del trabajo humano dentro de la empresa.
El impacto, no obstante, va más allá de la eficiencia. Automatizar supone también un cambio cultural: menos interacción humana, menos supervisión manual y una dependencia mayor de algoritmos que operan de forma autónoma. En ese sentido, los despidos son el reflejo visible de una transformación más profunda y estructural.
Los recortes se concentran en áreas donde la automatización puede asumir un rol inmediato. Recursos Humanos, por ejemplo, ha sido una de las divisiones más golpeadas. El uso de inteligencia artificial para procesar hojas de vida, evaluar desempeño y organizar rotaciones internas redujo la necesidad de personal especializado.
La división de dispositivos y servicios también enfrenta recortes tras la caída en ventas de productos como los parlantes Echo y las cámaras Ring. Amazon planea sustituir parte de ese equipo por desarrolladores que trabajen directamente en software de automatización y soluciones basadas en IA generativa.
En retail, se eliminarán puestos de gestión media. La empresa considera que muchos cargos intermedios pueden reemplazarse por paneles de control automatizados capaces de procesar datos de venta y ajustar inventarios sin intervención humana.
Finalmente, la división AWS, su negocio más rentable, experimenta ajustes selectivos. Aunque sigue siendo una fuente clave de ingresos, la compañía busca optimizar costos y trasladar parte del personal técnico hacia áreas de inteligencia artificial, automatización de servidores y seguridad en la nube.
El recorte de 30 000 empleos en Amazon marca un punto de inflexión. La empresa más grande del comercio electrónico mundial adopta una estructura más compacta, automatizada y centrada en la eficiencia. Detrás de la decisión hay un mensaje claro: el futuro del trabajo ya no depende solo del desempeño humano, sino de la capacidad tecnológica de las organizaciones.
Para Amazon, este paso representa un fortalecimiento financiero y una apuesta por dominar la próxima ola industrial basada en inteligencia artificial. Pero para miles de trabajadores, significa el fin de una era de estabilidad en la empresa que alguna vez fue símbolo de expansión constante.
El caso demuestra que la automatización ya no es una tendencia, sino una política empresarial consolidada. Lo que empezó como una estrategia para optimizar procesos logísticos se ha convertido en una transformación integral del modelo laboral. Y aunque las cifras hablan de ahorro y eficiencia, también dejan claro que la relación entre humanos y máquinas será el eje central de las próximas décadas.