BIAM 2025: Medellín revive su legado bienal con una nueva mirada al arte

BiAM 2025
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Del 2 de octubre al 25 de noviembre, la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín reunirá a más de cien artistas nacionales e internacionales para abrir un diálogo entre tradición y contemporaneidad bajo el lema “El arte, una ventana a la libertad”.

Las bienales han sido, desde la creación de la de Venecia en 1895, escenarios en los que el arte contemporáneo dialoga con su tiempo. Ciudades como São Paulo, La Habana, Estambul o Berlín han consolidado sus bienales como espacios donde confluyen estéticas diversas, se presentan apuestas arriesgadas y se establecen puentes entre lo local y lo global. En 2025, Medellín y Antioquia se suman nuevamente a este circuito internacional con la BIAM, un evento que no solo busca mostrar arte, sino reactivar un legado histórico y cultural que la región había dejado en pausa desde hace décadas.

 

Del 2 de octubre al 25 de noviembre, Medellín abrirá sus puertas a la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BIAM 2025), organizada por la Gobernación de Antioquia y el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. La cita congregará a más de cien artistas de Colombia y el mundo en un despliegue que incluirá instalaciones, pintura, fotografía, intervenciones urbanas y videoarte. La dirección curatorial estará en manos de Lucrecia Piedrahita Orrego y Óscar Roldán-Alzate, quienes han planteado como eje el lema “El arte, una ventana a la libertad”, una frase que funciona tanto como declaración política como punto de partida poético.

El regreso de una bienal en Medellín no es casualidad. La ciudad fue protagonista de las recordadas Bienales de Coltejer, que entre 1968 y 1972 situaron a la capital antioqueña en el mapa internacional del arte moderno. Con ellas llegaron nombres como Jesús Rafael Soto, Lygia Clark o Marta Minujín, y se abrió un espacio de vanguardia que luego se desvaneció con la crisis económica y social de los años ochenta.

BIAM 2025 retoma esa tradición con la intención de actualizarla, de pensar qué significa hacer una bienal hoy en un contexto distinto, marcado por debates sobre memoria, territorio, diversidad cultural y ciudadanía.

La propuesta no se limita a Medellín como centro urbano. La programación se extenderá a municipios de las subregiones de Antioquia, llevando obras, talleres y actividades a espacios comunitarios y rurales. El énfasis está puesto en descentralizar el acceso al arte y convertirlo en una experiencia compartida más allá de los museos. Este gesto busca conectar la bienal con la vida cotidiana, generar diálogos con comunidades que no suelen tener contacto directo con el arte contemporáneo y abrir nuevas rutas de circulación cultural.

Galería Medellín

La lista de artistas invitados combina figuras consolidadas con nombres emergentes. Se rendirá homenaje a referentes colombianos como Beatriz González, Félix Ángel, Olga de Amaral, Dora Ramírez u Óscar Jaramillo, cuyas trayectorias forman parte del tejido histórico del arte nacional. A su lado, nuevas generaciones de creadores dialogarán desde lenguajes diversos que incluyen la instalación, el arte digital y el performance. La presencia internacional aportará miradas frescas y contrastes, situando a Medellín en la conversación global.

 

Más allá de la programación, la bienal plantea preguntas de fondo. ¿Cómo puede el arte funcionar como “ventana a la libertad” en un país que todavía carga con heridas sociales profundas? ¿Qué significa reactivar un legado artístico después de casi medio siglo? ¿De qué manera una bienal puede fortalecer la economía creativa de una región y dejar un impacto que trascienda el espectáculo? Estas interrogantes atraviesan la propuesta curatorial y se reflejarán en las obras, en los espacios de discusión académica y en los encuentros con comunidades.

BiAM 2025

América Latina, apoyándose en iniciativas como el Museo de Arte Moderno, el Museo de Antioquia o eventos como la Feria de Flores. La bienal suma un componente internacional que puede atraer visitantes, activar la economía local y proyectar una imagen distinta, enfocada en la creatividad y la innovación artística.

 

El desafío será garantizar que el evento no se diluya tras su clausura. Para ello, los organizadores han insistido en la necesidad de que la BIAM deje un legado tangible: fortalecer infraestructuras culturales, abrir oportunidades para jóvenes artistas, establecer redes internacionales duraderas y consolidar un público más amplio para el arte contemporáneo. La expectativa no es solo mirar, sino también transformar.

 

Con BIAM 2025, Medellín y Antioquia buscan más que un lugar en la agenda cultural internacional: quieren reescribir su relación con el arte, reconectar con un pasado de vanguardia y proyectar un futuro en el que la cultura sea una herramienta de libertad y cohesión social. Durante casi dos meses, la ciudad y la región se convertirán en un escenario vivo, un espacio en el que la creación se cruza con la historia y en el que el arte deja de ser un lujo para transformarse en una experiencia colectiva.