Carlos Manuel Vesga, protagonista de Pluribus, habla con Esquire Colombia sobre cómo llegó a una de las series más comentadas de Apple TV+, creada por Vince Gilligan, y sobre lo que realmente significa perseguir el sueño de Hollywood desde Latinoamérica. Porque a veces ni siquiera te atreves a soñar, no por falta de talento o confianza, sino porque sabes que hay límites invisibles que parecen marcar hasta dónde puedes llegar.
“My name is Manousos Oviedo. I am not one of them. I wish to save the world”. Carlos Manuel Vesga audicionó para Pluribus sin saber que estaba a punto de cambiar su vida. En esta entrevista, el actor colombiano reconstruye el camino improbable que lo llevó a una de las series más vistas de Apple TV+, reflexiona sobre la migración, el privilegio y la identidad, y revela cómo darle acento y alma colombianos a un personaje que hoy habita una de las ficciones más inquietantes de la televisión contemporánea.
Por: Luis Téllez

Cómo Carlos Manuel Vesga llegó a Pluribus: el casting que cambió su carrera en Apple TV+
«Tienen que alinearse muchos astros para que eso suceda. Para empezar, tiene que haber el deseo de la producción en Estados Unidos de hacer casting en Latinoamérica para un personaje latino, algo que normalmente no se hace. Lo que uno ve en los proyectos es que convocan a un latino de Estados Unidos para ese tipo de personajes. En muchos casos escogen personas idóneas y muy talentosas, pero también sucede que escogen personas que los latinos vemos y decimos: «Ah, pero este no es latino», cuyo español claramente no es su primer idioma, ¿no? Entonces hay que empezar por agradecer y admirar el deseo de que el personaje latino fuese realmente latino.
El casting latinoamericano que rompió la norma en Hollywood
Se hace un casting para toda Latinoamérica y a mí me llega a través de mi mánager como cualquier otro. Ella me dice: «Tienes que preparar esta escena en inglés y en español, y no sé nada del proyecto, absolutamente nada». En ese momento, como no tenía contexto, pensé que el proyecto era de esos que vienen a rodarse en Colombia (que es algo que está sucediendo bastante porque sale más barato rodar aquí). Vienen producciones a rodar acá, los personajes principales se castean afuera y lo que queda para los actores locales son personajes muy pequeños.
Ya había tenido la oportunidad de trabajar en proyectos con actores importantes (que admiro mucho), pero haciendo personajes muy secundarios y precisamente le había dicho a mi mánager: «No sé si esto le aporta en realidad a mi carrera. Está bueno estar en una misma escena con actores de gran renombre internacional, pero si mi personaje es básicamente una persona parada en el fondo, no sé si esto aporte».
El poder de un self-tape: el proceso detrás del papel
En fin, pensé que era un proyecto así y entonces le dije a mi esposa: «Bueno, voy a hacer lo mejor que puedo; pero a la primera toma en la que no cometa un error, la mandamos». Y creo que eso resultó mejor porque lo hice sin presión. Si me hubieran dicho que era el nuevo proyecto de Vince Gilligan y que era con Rhea Seehorn, probablemente habría mandado un tape grabado con muchísima angustia y ansiedad por hacerlo bien. Entonces, afortunadamente bajé la guardia y lo mandé.
Después, me llamó el jefe de casting de Latinoamérica, Juan Pablo Rincón de Hispancast, a quien conozco desde hace años y me dijo: «Mire, yo tampoco sé nada porque el proyecto es súper secreto, pero esto es una cosa muy grande y su personaje es muy importante. La competencia está brava, pero quería decirle que lo que usted mandó está bueno». De ahí tuve una reunión con el equipo del casting de Los Ángeles, […] querían hablar conmigo porque estaba en curso la huelga del sindicato de escritores y me dijeron: «Mira, este proyecto se va a parar unos meses, pero vamos a retomar. Si nos puedes esperar, fantástico; y si te sale una oferta para otro proyecto, por favor, cuéntanos».
Audicionar para a Vince Gilligan: el momento decisivo
Lo siguiente fue que mi mánager me llamó para avisarme que me querían ver en Los Ángeles. […] Llegué a los estudios de Sony y ahí estaban todos: los productores ejecutivos, los de casting, luego llegaron Vince y Rhea Seehorn. Todos en realidad estaban de mi lado. Su actitud era completamente amigable y generosa. También estaban interesados en que esto saliera bien y haciéndome barra. Fue muy bonito. […] Creo que soy muy buen actor porque estuve todo el tiempo haciéndome el que estaba tranquilo y súper relajado, aunque por dentro estaba pensando: «Dios, en el momento en el que este señor diga “vamos con la escena”, se me va a caer toda la fachada». Cuando sucedió, dijo: «Vamos a hacer esto hasta que todos quedemos contentos, incluido tú».
[…] Rhea fue fabulosa. Entre toma y toma se volteaba y me decía: «¡Eso que estás haciendo está genial, está buenísimo!». Ella, adorada. Lo hicimos varias veces y finalmente Vince dijo: «Bueno, yo ya estoy contento; ¿Rhea, estás contenta?», y ella responde: «Sí, yo estoy feliz; Carlos Manuel, ¿estás contento?», y yo dije: «Si ustedes están contentos yo estoy contento». Salí y detrás de mí la directora de casting de Los Ángeles me dice: «¡Les gustó, les gustó!». Apple tomaba la decisión final y eso iba a demorar cerca de un mes, pero en realidad, a los quince días, estaba almorzando con mi esposa en un restaurante y me llama mi mánager sollozando: «¡Quedaste, quedaste!» Me quedé petrificado. Jimena, mi esposa, era la que gritaba y saltaba.
Después me vi con Juan Pablo aquí en Bogotá y me dijo: «Le voy a dar un número y usted haga algo con él —juegue a la lotería o hágase un tatuaje…—: 710. Ese es el número de personas que audicionaron para su personaje en toda Latinoamérica». Wow. Cómo es que un latino y precisamente yo… Ahí entiendes que los astros se alinearon. Uno confía en el talento que tiene, poco o mucho, pero también se tienen que dar otras circunstancias para que escojan a uno entre 710.


El sueño latino en Hollywood: por qué muchos actores no se permiten imaginarlo
«Ni siquiera me permití soñarlo porque era algo que no iba a pasar, para mí sobre todo. Me decía: «Que vengan a Latinoamérica a buscar un actor es imposible. Pero además que estén dispuestos a tramitarle a uno una visa de trabajo y todos los papeles que se necesitan para ir a trabajar allá…»
Yo ni siquiera lo deseaba, ¿sabes? […]. Siempre decía: «Mire, si a mí vienen a buscarme, yo voy. Pero yo no voy a ir a hacer lo que hacen muchos actores —me quito el sombrero y lo admiro muchísimo—, no voy a ir allá a hacer la cola, ¿me entiendes? Yo tengo mi carrera aquí en Colombia, vivo tranquilo y esa aventura no la voy a hacer». No lo decía dándome aires de grandeza, sino porque estaba convencido de que no iba a pasar. En mi cabeza yo estaba seguro. Es total realidad. He participado en proyectos que han logrado divulgación global a través de las plataformas, pero no soy ningún Diego Luna. O sea, las posibilidades eran realmente bajas. A veces lo pienso y es como el destino diciéndome: «Oye, al fin te dejaste alcanzar, imbécil».
Manousos en Pluribus: migración, identidad latina y el lado real de trabajar en EE.UU.
«Es con la distancia que uno comienza a entender las circunstancias. Normalmente cuando las estás viviendo, estás sumergido en la propia subjetividad y uno no le da dimensión o perspectiva a lo que está viviendo. Para empezar, Manousos es un migrante. Es un colombiano que ha emigrado a Paraguay, es una persona que dejó sus raíces y cuya identidad ha sido vulnerada ya una vez. Y después, dadas las circunstancias de este evento global, tiene que migrar otra vez y dejar atrás el pequeño mundo que había construido en Paraguay para ir en busca de la luz al final del túnel que es una gringa en Nuevo México.
Ahora con la distancia, veo que tuve que ir a un lugar que no conocía, con la promesa de la luz al final del túnel —que era una producción en Estados Unidos— como actor. Cuando llegué, el primer mes y medio no fue fácil. Tuve que hacer todo el proceso de establecerme tributariamente en Estados Unidos, establecer una corporación, vueltas de banco, vueltas con el IRS… una cantidad de cosas que hicieron que no me pudieran pagar durante los primeros dos meses.
La realidad económica detrás del sueño hollywoodense
Además, el primer mes no me llamaron a grabar y en el segundo me llamaron una o dos veces. Entonces, la mayoría del tiempo no tenía dinero. Me fui con unos ahorros, pero cuando estás gastando pesos colombianos en Estados Unidos la plata no rinde. Básicamente estuve encerrado en la casa que renté sin un peso; comiendo pan tajado, jamón y aceitunas porque no tenía dinero para más; completamente solo, metido en una casa. Y esa situación es un poco parecida a la que está viviendo Manousos, quien es un tipo que ha perdido su mundo y está encerrado en un storage facility sin contacto con el mundo exterior que le es ajeno. Por supuesto, la situación de Manousos es mucho más radical y extrema, pero yo sufrí de mucha soledad al principio. Hablaba con mi esposa y trataba de sonar feliz y tranquilo, pero yo estaba en un nivel de ansiedad y de tensión muy grande.
[…] Obviamente, toda la producción estaba de mi lado y eran amorosos pero no se lo quería contar a nadie. No le iba a decir a los productores: «Estoy sufriendo un nivel de estrés que no se imaginan». No deseaba ser un problema.
El gesto de Rhea Seehorn que marcó la experiencia en Pluribus
«Un día cogí a la jefa del departamento de pelo, la convertí en mi confesora y le dije que estaba sin cinco y que estaba contando cada dólar. Me fui a grabar ese día, salí del estudio y estaba el asistente de Rhea Seehorn esperándome y me entregó un sobre. Y pregunté: «¿Y esto qué es?». Me dijo: «Rhea se enteró de lo que está pasando y te manda esto». Rhea me había mandado dinero.
Por supuesto, le llevé un regalo, se lo agradecí completamente. No tuve que usarlo. Le pude entregar su sobre sellado como me lo había entregado. Lo único que le dije fue: «Por favor, abre el sobre y mira que esté el dinero. Lo único que te pido es que me dejes guardar este sobre porque es un recordatorio de qué tan afortunado soy de estar rodeado de gente como tú». En él había escrito una nota que decía: «Cuenta conmigo, amigo. I have your back. Y si necesitas más, abre la boca que aquí estoy». Debo decir que no solo fue ella, la jefa de pelo también había cooperado. Era todo tan conmovedor, todo el tiempo sintiendo cosas muy intensas.


Qué es el joining en Pluribus y el debate sobre un mundo perfecto
‘Es lo que hace al proyecto realmente especial y es que es muy difícil tomar partido. Uno podría rápidamente decir: «Yo estoy con Carol completamente». Pero tiene muchos “peros”.. Creo que hay muchas cosas importantes que se pierden con el joining. Siempre he pensado que la capacidad de asombro es la clave para ser artista. […] Y si tú tienes un joining como el de Pluribus, ya no hay asombro. Se pierde no solo en los adultos, sino también en los niños. Yo me preguntaba: «¿Puedes tener sabiduría e inocencia al mismo tiempo?» Yo creo que no. Y si tuviera que escoger, me iría por la inocencia.
¿Un mundo sin conflictos también sería un mundo sin arte?
«Entonces ese tipo de cosas que se pierden con el joining para mí son fundamentales para la existencia humana. Sin ellas, la existencia humana no parece tener sentido. Eso es estando del lado de Carol. Pero me pregunto, por ejemplo, con Manousos y la travesía que él tiene que vivir o la gente que está hoy atravesando el Tapón del Darién, luego de haber vivido circunstancias atroces. En la travesía del Tapón, con los coyotes y todo esto, hay mujeres violadas, hay personas violentadas, hay gente que muere y gente que sufre cosas indecibles. Y en general, en el mundo, la mayoría de la población la está pasando muy mal. ¡Muy mal! Si uno le preguntara a una de esas personas qué prefiere: estar con el joining o seguir en el mundo como está, yo creo que esa gente elegiría el joining.
A veces me pongo a pensar: ¿por qué Carol está peleando por devolver el mundo a como estaba? Porque el mundo de ella es el del privilegio. El mundo en que ella vive es el de una ciudadana de primera clase, porque es una gringa blanca que además es exitosa en su trabajo. Ella perdió privilegios con el joining. Ella quiere volver a sus privilegios. Ella está pensando desde la perspectiva de una gringa de clase alta, digamos, con cierto poder adquisitivo blanco que pierde su valor cuando toda la gente se equipara.
Mira la genialidad de lo que sucede. Tienen a esa persona que es ciudadano de primera clase del mundo y tienen a otro que es Diabaté que no nos cuentan de dónde viene, pero por su reacción, no perdió nada… ¡Ganó todo! Probablemente él no es un ciudadano ni de segunda ni de tercera, sino de quinta categoría en el mundo, que probablemente antes del joining no tenía nada y ahora tiene la posibilidad de tenerlo todo […].
Yo creo que la postura de Carol tiene más que ver con el ego y con el dolor de la pérdida de su pareja. Yo me pregunto, si Helen, la pareja de Carol, no hubiera muerto y hubiera sido inmune al joining como ella, ¿Carol habría puesto tanto problema? Manousos quiere que el mundo vuelva a ser el de antes porque a él le costó demasiado construir ese mundo que tenía. Le ha costado mucho dolor y no le parece justo que se lo quiten.
El “hijueputa” colombiano en Pluribus: identidad latina dentro de la serie
‘A mí me parece genial que una palabrota sea una de las marcas de origen porque cuando son bien usadas me parecen fantásticas. […] A mí me interesaba especialmente dejar en claro que este personaje era colombiano. En su compromiso [de la producción] con que la historia se contara bien y de una manera fehaciente y creíble, se tomaron el trabajo de incorporar elementos que contribuían a la colombianidad de este personaje.
Dentro de la oficina de Manousos hay una caja a la altura de la cintura pintada con la bandera de Colombia. Ese es un juego que se llama Rana y que nosotros jugamos acá. Es muy sencillo, es como tirar herraduras a un palo, pero lo juegas con aros de metal los cuales tienes que meter en la boca de una rana de metal que está en la parte de arriba. Ellos construyeron eso. Sí. Hicieron la investigación de la cultura colombiana y lo que nos gusta jugar, porque aquí en Colombia vas a cualquier tiendita de la esquina y hay una Rana […].
Cómo construyeron la identidad colombiana del personaje
Por ejemplo, en el carro de Manousos, en el Fritz, me preguntaron: «¿Cómo volvemos este carro colombiano? ¿Qué se te ocurre?». Entonces dije: «Hay que colgar una virgen en el espejo retrovisor. Y no cualquier virgen, tiene que ser la Virgen del Carmen», que es la virgen patrona de Colombia, especialmente de los que conducen autobuses, camiones y este tipo de transporte. Entonces, tú ves, cuando el carro se está quemando, también se está quemando la Virgen del Carmen. Yo estaba muy interesado en construir la colombianidad de este personaje. Y por eso no dudé en meter el “hijueputazo”.

Pantalón: COS.
Pero no solo eso. Hay otra frase que me dejaron meter. Cuando ellos dos [Carol y Manousos] se encuentran por primera vez, él se queda solo mirando la puerta y lo que propuse fue que el tipo dijera “a lo bien”, que es una frase bogotana que yo no creo que nadie más diga en el mundo hispanohablante. “A lo bien” quiere decir muchas cosas. Puedes decirlo cuando algo está muy bien; pero también es una manera de decir “¿de verdad?, ¿en serio?”. Y no solo eso. Me han escrito paraguayos diciendo: «No. Ese es colombiano, no es paraguayo». Para nada lo es. Yo hice todo el proceso de casting y de audiciones con mi acento, no solo el colombiano, sino el bogotano.
Créditos:
Dirección editorial: Gerard Angulo
Fotografía: Frances Rou
Grooming: Nicolas Diaz Malaver
Asistente de moda: Lucia Zea
Entrevista: Luis Tellez
Management: @vtgmanagement
Locación: Four Seasons Hotel Casa Medina
