La moda vive una nueva era: de Pharrell en Louis Vuitton a Jaden Smith en Louboutin, las marcas apuestan por celebridades en puestos de dirección creativa.
Cuando surge la duda sobre quién ocupa el cargo de director creativo en una marca, lo lógico sería pensar en un diseñador. Sin embargo, en la última década, celebridades han asumido este puesto, generando debate entre los creativos y el público que no comprenden estas decisiones. La crisis del lujo, la revolución digital y la necesidad de atraer nuevas audiencias han llevado estas alianzas a un nivel en el que cada estrategia representa una apuesta incierta.
Por: Michelle Ortíz
¿Cómo comenzó la relación entre la moda, la música y el arte?
Aunque pueda parecer reciente, la moda siempre ha buscado vínculos con otras disciplinas. Desde las colecciones artísticas de Schiaparelli, consideradas obras de arte, hasta la música (como la canción Ancora de Mina y Mark Ronson, pieza clave para el debut de Sabato De Sarno en Gucci), se ha desarrollado un universo de sinergias que comenzaron a marcar el nuevo rumbo de la industria.
La integración de nuevas disciplinas o voces no es ajena a la moda. Este fenómeno se prefiguró con las pequeñas colaboraciones de artistas plásticos: Louis Vuitton de Marc Jacobs con Stephen Sprouse o Yayoi Kusama. Luego continuó con crossovers entre diseñadores como Miuccia Prada y Raf Simons, Gucci con Balenciaga o Fendace (Fendi y Versace). Hasta llegar al presente, cuando la influencia del mundo de las celebridades comenzó a desplazar a las modelos en campañas y profesionales de la moda en la dirección de colecciones, posicionándose más allá de su estatus de estrella musical.

¿Cómo cambió la moda con la llegada de Pharrell a Louis Vuitton?
Lo que inició con pequeñas colecciones cápsula con celebridades, ahora ha alcanzado un nuevo nivel. El caso de Pharrell Williams ejemplifica esta evolución: tras colaborar con Louis Vuitton en 2004 y 2008, asumió el cargo de director artístico de la línea masculina. Una progresión predecible, considerando que su trayectoria ha estado marcada por momentos significativos en la moda: desde la creación de sus líneas de ropa o las colaboraciones con marcas como Tiffany & Co., hasta revolucionar el streetwear al introducirlo al mundo del lujo.
Este punto de inflexión confirmó que la música podía dirigir el rumbo de la moda. Ray-Ban, la marca icónica de lentes, siguió la tendencia al nombrar como su primer director creativo a A$AP Rocky, estrategia que busca conectar la herencia de la marca con las influencias urbanas y experimentales del rapero. Considerado figura clave en la moda gracias a su estilo vanguardista que fusiona el lujo con el streetstyle, su visión (forjada en la música y en proyectos como el colectivo AWGE, del cual es fundador) creó una sinergia perfecta con el legado de la marca.
Esta apuesta debutó con la Blacked Out Collection, que presenta modelos clásicos renovados con acabados de lujo y una estética minimalista. La colección cosechó un éxito rotundo que demostró el gran acierto de la decisión, trascendiendo la estrategia comercial en una declaración estética.
¿Qué significa el nombramiento de SZA y Jaden Smith para la moda?
La creación de nuevos puestos continuó con dos nombramientos que generaron gran atención: SZA en Vans y Jaden Smith en Christian Louboutin. Dos movimientos que levantaron cuestionamientos, pero que comienzan a encontrar justificación.
En el caso de SZA, la marca diseñó un rol a su medida como directora artística, justificado como “la esencia del Off the Wall” por su autenticidad y capacidad de transformar lo cotidiano en algo con personalidad. Fan declarada de la marca y de la clásica silueta Knu Skool, la cantante aportará su estética y espíritu aventurero a la cocreación de diseños y campañas centradas en la autoexpresión. Su incorporación refleja cómo las marcas apuestan por figuras con fuerte conexión cultural para acercarse a nuevas generaciones.

El nombramiento de Jaden Smith en Louboutin ha sido recibido con mayor escepticismo, evidenciando que no todas estas decisiones logran la misma aceptación. Christian Louboutin nombró a Jaden Smith director creativo de la línea masculina, decisión presentada como una apuesta para una nueva generación con visión fresca y disruptiva. Esto despertó de inmediato el debate: mientras el diseñador se preguntaba “¿por qué no Jaden?”, el público cuestionaba lo contrario, sugiriendo nepotismo. Aunque este factor pudo influir, Louboutin defendió su elección señalando la creatividad y capacidad del artista para revitalizar la marca.
En perspectiva, Jaden, con sólo 27 años, ha consolidado una trayectoria en música, arte y moda experimental. A través de proyectos como su firma MSFTSrep, ha impulsado una estética vanguardista y genderless, explorando propuestas irreverentes y libres de etiquetas. Esa excentricidad conecta con la audacia de Louboutin, convirtiendo lo que parecía un nombramiento inesperado en una alianza que adquiere una nueva dimensión.
¿Qué aporta la influencia de las celebridades a la moda actual?
Tras varios cambios y resultados positivos, se confirma que estas decisiones responden a fundamentos sólidos. Aunque la moda debería abrir más espacio a nuevas mentes creativas, el riesgo permanece alto: los consumidores rara vez aceptan salir de lo conocido, y para las marcas un error puede significar pérdidas considerables.
Por ello, aunque estas figuras no sean diseñadores técnicos, aportan algo crucial: una visión cercana a lo que el público realmente busca. Sus números digitales lo demuestran, pues su influencia es capaz de atraer nuevas audiencias que se identifican con el estilo y la voz de su artista favorito.
¿Está la moda viviendo su transformación más grande?
¿Necesitaba la moda restablecerse? La respuesta es afirmativa. Tras la crisis, las firmas buscan resultados que los perfiles tradicionales ya no logran ofrecer. Apostar por celebridades puede parecer arriesgado, pero genera un impacto inmediato, aunque no siempre aporte la innovación de un profesional.

Quizá el reto no sea preguntarnos si estos perfiles son adecuados, sino aceptar que la moda ya no se escribe únicamente desde la técnica, sino desde la influencia. La industria de la moda evoluciona al ritmo de la sociedad y lo que hoy parece un riesgo, quizá mañana podría recordarse como el inicio de una nueva era: una moda que dejó de pertenecer a unos pocos para convertirse en un universo colectivo.