El ranking “South America’s 100 Best Coffee Shops 2025” ubicó a Tropicália (Bogotá) como el mejor café del continente. En total, quince cafeterías colombianas entraron a la lista, confirmando el crecimiento del país en la cultura del café de especialidad y su consolidación como referente regional.
El listado anual “South America’s 100 Best Coffee Shops 2025”, elaborado por The World’s 100 Best Coffee Shops, reconoció a Tropicália, ubicada en Bogotá, como el mejor café de todo el continente.
El establecimiento fue destacado por su enfoque en cafés de origen único, la calidad en los procesos de tostión y preparación, y su compromiso con la trazabilidad del producto, es decir, con conocer y comunicar el origen exacto del grano, su finca, su método de cultivo y el trabajo de los productores.
Tropicália fue la única cafetería colombiana en ocupar un lugar dentro del top 10 mundial, y la primera entre todas las de Sudamérica. Este reconocimiento refuerza el liderazgo de Colombia en la región y muestra cómo el país ha logrado trasladar su reputación cafetera del campo a las ciudades.
El ranking de 2025 incluyó 15 cafeterías colombianas entre las 100 mejores de Sudamérica. Bogotá fue la ciudad más destacada, con siete representantes, seguida por Medellín, Pereira, Manizales, Ibagué, Cartagena y Armenia.
Los cafés colombianos reconocidos son:
- Tropicália – Bogotá (puesto 1)
- Pergamino – Medellín (puesto 12)
- Caferatto – Manizales (puesto 13)
- Insignia – Ibagué (puesto 29)
- Café 18 – Bogotá (puesto 35)
- Famosta Café – Pereira (puesto 44)
- Libertario – Bogotá (puesto 46)
- Azahar – Bogotá (puesto 48)
- Colo Coffee – Bogotá (puesto 58)
- Típica Café – Medellín (puesto 62)
- María Julio – Cartagena (puesto 70)
- Coffeestylers – Bogotá (puesto 75)
- Laurino – Armenia (puesto 83)
- 9 Gramos – Pereira (puesto 85)
- Varietale – Bogotá (puesto 95)
Estos espacios representan una generación de cafeterías que han adoptado los principios de la tercera ola del café (third wave coffee), un movimiento global que busca resaltar la calidad del grano, el trabajo del productor y la precisión en los métodos de preparación.
El término tercera ola del café se refiere a una etapa en la industria en la que el café es tratado como un producto artesanal, no como una bebida de consumo masivo. En esta fase, se priorizan factores como la variedad del grano, el proceso de fermentación, el tipo de tostión y la extracción.
Colombia, tradicionalmente reconocida como productora y exportadora, ha vivido una transformación interna: el país ya no solo produce café, también lo consume con estándares internacionales.
En los últimos años, Bogotá, Medellín y otras ciudades han visto crecer una red de cafeterías especializadas que ofrecen experiencias completas: información sobre el origen del grano, distintas formas de preparación y espacios diseñados para permanecer.
En palabras simples, el café colombiano dejó de ser un producto de exportación para convertirse en una experiencia local de alta calidad.
Con siete cafeterías dentro del ranking, Bogotá se consolidó como la ciudad más representativa de esta tendencia. Tropicália lidera la lista, pero detrás de ella se encuentran proyectos con trayectorias sólidas y propuestas diferentes.
- Libertario combina un enfoque empresarial moderno con un modelo de relación directa con caficultores.
- Azahar ha trabajado desde hace años en la exportación y el consumo local de cafés especiales.
- Café 18 y Colo Coffee se han convertido en referentes del diseño urbano y la experiencia sensorial.
- Varietale y Coffeestylers apuestan por un formato joven, enfocado en la cultura local y la creatividad.
Estos espacios no solo venden café, también educan al consumidor sobre cómo diferenciar un café comercial de uno de especialidad, explicando términos como fermentación natural, anaeróbica o lavada.
Medellín, considerada una de las ciudades más activas en innovación, mantiene su lugar dentro del mapa cafetero latinoamericano gracias a Pergamino y Típica Café.
Pergamino, que ocupa el puesto 12 del continente, ha sido clave para profesionalizar el consumo de café de especialidad. Su modelo combina producción, tostión y venta directa, lo que garantiza control de calidad en cada etapa.
Típica Café, en cambio, representa a una generación más joven que busca acercar el café de especialidad a un público amplio sin perder rigor técnico.
En el EjeCafetero, Caferatto (Manizales), Famosta Café y 9 Gramos (Pereira), así como Laurino (Armenia), muestran que la innovación también puede surgir desde las zonas tradicionales de cultivo. Estos proyectos conectan directamente con productores locales y experimentan con fermentaciones y microtostiones (micro-roasting) que resaltan el perfil de cada región.
El crecimiento del café de especialidad tiene implicaciones más amplias que el consumo. Según el Ministerio de Agricultura, en 2025 más del 22 % del café colombiano producido pertenece ya a la categoría de especialidad, lo que representa un incremento constante durante los últimos años.
Este cambio beneficia a los caficultores, que obtienen precios más altos por sus granos y logran visibilidad gracias a las alianzas con cafeterías urbanas. En muchos casos, los baristas (expertos en preparación de café) mantienen contacto directo con los productores, lo que garantiza transparencia y colaboración.
En términos culturales, esta transformación también ha impactado la manera en que los colombianos consumen café. Lo que antes se limitaba a una bebida diaria, ahora se percibe como parte de una experiencia gastronómica completa. Hoy, más que un producto agrícola, es una expresión de identidad contemporánea.
El éxito de cafeterías como Tropicália, Pergamino o Caferatto demuestra que el país no solo produce uno de los mejores cafés del mundo, sino que también ha aprendido a disfrutarlo, servirlo y contarlo con una mirada moderna.
Este reconocimiento internacional es el resultado de años de trabajo conjunto entre productores, tostadores, baristas y diseñadores. Todos forman parte de una misma cadena que busca dignificar el café colombiano dentro y fuera del país.