Cómo el Gran Premio de México se convirtió en una parada clave del calendario de la F1

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El Autódromo Hermanos Rodríguez cumple una década desde su regreso al calendario mundial. Con un impacto económico millonario, una afición que llena cada grada y un trazado de alta exigencia, el GP mexicano se ha ganado un lugar de respeto dentro del campeonato más prestigioso del automovilismo.

La Fórmula 1 cuenta con varias carreras de gran tradición y carácter distintivo: Mónaco, Monza, entre otras. Sin embargo, pocas poseen la combinación de factores que reúne el Gran Premio de México. Este evento vuelve a escena cada otoño en Ciudad de México y ofrece una mezcla rara de altitud extrema, ambientación cultural poderosa, legado histórico y un público que vive la carrera como una celebración nacional. Esos elementos lo elevan más allá de una competición mecánica para convertirlo en un fenómeno del deporte-espectáculo.

La relevancia de esta cita no solo se sostiene por el hecho de que forma parte del cronograma mundial de Fórmula 1, sino que también por el impacto que tiene en términos económicos, mediáticos y de marca para la ciudad anfitriona. Además, el trazado exige un reto técnico para los equipos y pilotos. En ese contexto, la edición de 2025 celebra un hito: el décimo aniversario desde su regreso al calendario en 2015. 

Orígenes GP

El Gran Premio de México tiene una trayectoria que se remonta a comienzos de los sesenta. En 1962 se celebró una carrera no-oficial bajo normativa de Fórmula 1 en lo que entonces era el circuito de Magdalena Mixhuca, en Ciudad de México, y al año siguiente pasó a formar parte del calendario oficial. Durante las décadas de 1960 y 1970, e incluso entre 1986 y 1992, México fue sede de una carrera que cerraba el calendario mundial, lo que añadió un plus de dramatismo al campeonato. 

Tras un período de ausencia que se extendió hasta 2015, el Gran Premio regresó definitivamente al calendario en el Autódromo Hermanos Rodríguez, un circuito que pasó por modernizaciones para cumplir con los estándares contemporáneos de seguridad y espectáculo.  Desde entonces, la carrera ha consolidado su presencia: en 2025 se renovó el contrato hasta al menos 2028. 

El legado de este Gran Premio incluye no solo victorias memorables de campeones, sino también momentos dramáticos, como la altitud extrema del trazado, el circuito ubicado en un parque urbano y la famosa curva “Peraltada” (ahora modificada), que simbolizó el riesgo y la velocidad en los años anteriores. 

 A una década de su regreso al calendario, la carrera disputada en el Autódromo Hermanos Rodríguez se ha transformado en un fenómeno global. Este 2025, más de 350 000 personas asistieron durante el fin de semana para ver cómo Lando Norris, el joven piloto británico de McLaren, se alzaba con una victoria impecable que lo colocó al frente del campeonato mundial de pilotos.

El triunfo de Norris fue más que una carrera ganada:

  • Simbolizó la madurez de un piloto que se ha convertido en el rostro de la nueva generación. Desde la pole position, con un tiempo de 1:15.586, dominó las 71 vueltas del circuito capitalino sin perder el control en ningún momento.
  • Completó la carrera en 1 hora, 37 minutos y 58 segundos, cruzando la meta con una ventaja de 324 segundos sobre Charles Leclerc(Ferrari) y 31.049 segundos sobre Max Verstappen (Red Bull Racing).

En cuarto lugar llegó Oliver Bearman, con el Haas F1 Team, mientras que Oscar Piastri, compañero de Norris en McLaren, finalizó quinto tras una estrategia que no logró optimizar los neumáticos blandos en las últimas vueltas.

Con esta victoria, Norris asumió el liderato del campeonato de pilotos con 357 puntos, apenas uno más que su compañero de equipo, y McLaren amplió su ventaja en el campeonato de constructores. La vuelta rápida de la jornada fue para George Russell, de Mercedes, con un registro de 1:20.052 en la vuelta 50, un dato que demuestra que, pese a no estar en el podio, la escudería alemana conserva ritmo en un trazado tan exigente.

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El Autódromo Hermanos Rodríguez es un circuito que no perdona errores. Con 2 240 metros sobre el nivel del mar, se trata del punto más alto del calendario, lo que convierte a la carrera mexicana en un reto técnico distinto a cualquier otro. La densidad del aire, menor a la de cualquier otro circuito, obliga a los ingenieros a replantear la configuración aerodinámica: los monoplazas corren con más carga, pero aun así alcanzan velocidades de más de 350 km/h. En pocas palabras, los autos se comportan como si estuvieran en Monza, pero con la exigencia aerodinámica de Mónaco.

El circuito combina tramos de velocidad pura con zonas técnicas y sectores emblemáticos como el Foro Sol, donde los autos atraviesan literalmente un estadio repleto de aficionados. Este elemento convierte a México en una experiencia sensorial única: la carrera se vive como una mezcla entre un espectáculo deportivo y un festival nacional. Miles de banderas, cánticos y colores acompañan a los pilotos vuelta tras vuelta, y los equipos suelen coincidir en que la energía de la afición mexicana es incomparable dentro del calendario.

El trazado actual tiene 4,304 kilómetros por vuelta, y su diseño mezcla historia con modernidad. La icónica curva Peraltada, reformada por seguridad, sigue siendo símbolo del riesgo y la audacia que definieron al circuito desde su creación en 1962. En ese entonces, el evento se celebraba como una carrera no oficial, pero un año después se incorporó al campeonato mundial. México fue parte del calendario hasta 1970 y volvió en 1986, antes de una nueva pausa en 1992. Su retorno definitivo ocurrió en 2015, con una renovación integral liderada por Hermann Tilke y la FIA.

Desde su regreso, el Gran Premio de México se ha mantenido como uno de los eventos mejor organizados y más rentables del campeonato. La Fórmula 1, que ha apostado por la expansión global con nuevas sedes en Medio Oriente, Asia y Estados Unidos, reconoce en México una plaza consolidada: tiene estabilidad económica, una base de aficionados apasionada y una localización estratégica para conectar con el mercado latinoamericano.

El impacto económico del evento es notable. De acuerdo con cifras oficiales, la carrera genera más de 700 millones de dólares en derrama económica para Ciudad de México, incluyendo turismo, hotelería, transporte y consumo. Los hoteles registran ocupación cercana al 90 % durante todo el fin de semana, mientras que los vuelos internacionales alcanzan sus picos anuales. Además, el Gran Premio opera con financiamiento privado, lo que garantiza su permanencia sin depender de recursos públicos, un modelo que ha sido aplaudido por Liberty Media, propietaria del campeonato.

El acuerdo de extensión firmado en abril de 2025 asegura que el Gran Premio continuará al menos hasta 2028. Este compromiso refleja la confianza de la organización en la capacidad del país para ofrecer no solo una competencia deportiva de primer nivel, sino también un evento de entretenimiento global que proyecta una imagen moderna de México.

Lando Norris

La edición 2025 comenzó con un ambiente cargado de expectativas. McLaren llegaba como favorita tras dominar la clasificación, mientras Ferrari y Red Bull intentaban frenar el ritmo de Norris. Desde la largada, el británico mantuvo el liderazgo con precisión milimétrica. Leclerc intentó una estrategia de “undercut” en la vuelta 27, cambiando a neumáticos medios, pero el equipo de Woking respondió de inmediato con una parada limpia de 2,3 segundos que le permitió retener la punta.

A mitad de carrera, la brecha entre los tres primeros se estabilizó: Norris controló el ritmo, Leclerc protegió su posición y Verstappen luchó con la degradación. Mercedes, por su parte, mostró una mejora significativa en ritmo de carrera, con Russell y Hamilton cerrando en sexto y séptimo lugar, respectivamente. Aston Martin, Alpine y Williams completaron los puntos en un fin de semana donde el rendimiento dependió tanto del motor como de la gestión de temperatura.

El podio final se vio así:
1. Lando Norris (McLaren) – 1:37:58.574
2. Charles Leclerc (Ferrari) – +30.324 s
3. Max Verstappen (Red Bull Racing) – +31.049 s

El resultado impulsó el campeonato a su fase más cerrada del año. Solo un punto separa a Norris de Piastri, mientras Leclerc y Verstappen mantienen opciones matemáticas a falta de cuatro carreras. El dominio de McLaren recuerda al de sus años dorados con Ayrton Senna y Alain Prost, pero con una estética moderna: pilotos jóvenes, gestión tecnológica avanzada y una estrategia digital que ha conectado con nuevas audiencias.