En portada: David Palacio

Publicidad

David, actor y músico colombiano, celebra un nuevo año de vida y de carrera con una reflexión sobre sus raíces, la perseverancia y el poder del arte. Desde Capurganá hasta México, su historia es una oda a confiar en el camino y no perder la esencia.

Creció entre el verde salvaje de Capurganá y la energía de Medellín, cruzó fronteras hasta Los Ángeles, donde hizo sus pininos, para más tarde consolidar su pasión en México, donde la actuación y la música se convirtieron en sus lenguajes universales.

Hoy, con los pies en Colombia y la mirada puesta en un futuro aún más brillante, celebra un año más de vida (y la llegada de una nueva portada) mientras reflexiona sobre la importancia de reconectar con sus raíces, la perseverancia como valor innato, el arte como refugio y la magia de confiar siempre en el camino.

Por: Luis Telléz 

 

¡David!, ¿cómo han sido estos días para ti? 

‘Hermano, me siento muy contento, bendecido y agradecido. Precisamente, hoy es mi cumpleaños’. 

¡Ah!, ¡feliz cumpleaños! 

‘Gracias, mi hermano. Hacer estas fotos justo el día de mi cumpleaños, con tantas bendiciones y cosas bonitas que me están pasando, me hace muy feliz. Estoy agradecido por la vida’.

Hablemos primero de tu infancia. Cuando piensas en Medellín, ¿qué imagen o sensación se te viene a la mente?

‘Cuando pienso en Medellín, pienso en el amor de mi familia, en las personas que estuvieron conmigo desde que era muy pequeño. Pero si pienso en mi infancia, recuerdo lo que más me marcó: el lugar donde tuve la oportunidad de crecer. Nací en Medellín, pero viví entre dos lugares: Medellín y Capurganá. Creo que eso forjó mucho de quien soy hoy. 

Tank top: Levis.

¿Qué rasgos de ese ‘niño de la selva’ (inquieto, creciendo en la naturaleza en Capurganá) aún viven en el hombre que eres hoy?

‘Si algo he tenido como tarea toda mi vida es que no solamente haya algo, sino que haya mucho. Siempre intento mantener vivo a ese niño, agradeciéndole y honrándolo; sin perder la capacidad de sorprenderme, de alegrarme con las cosas que pasan en la vida y de disfrutarlas como un niño. Eso es muy importante para sacarle el mayor jugo posible a cada situación. Y claro que conservo otros aspectos, como mi instinto aventurero. Crecer en la selva y el mar, con todas esas aventuras a disposición, es una bendición y una oportunidad que poca gente tiene. Eso es lo que más disfruto hasta hoy, igual que ese niño pequeño en Capurganá.

Tus papás construyeron su vida y la de sus hijos con sus propias manos. ¿Qué te enseñaron ellos sobre la perseverancia y el trabajo?

‘Considero que tengo el mejor ejemplo, no solo de superación, sino de trabajo duro, resiliencia y disciplina. Mis papás me han enseñado que si uno quiere algo, tiene que trabajar para conseguirlo. Uno no puede quedarse esperando a que las cosas sucedan.

Mi papá viene de una familia muy pobre, de escasos recursos, y él solo se abrió un camino para que sus hijos no tuvieran que pasar por lo que a él le tocó vivir, y lo logró de manera excepcional. Siempre hubo valores muy bonitos en mi casa, que cargo con mucho orgullo y amor.

Mi mamá es también una persona resiliente y trabajadora. Cuando nos tocó salir de Colombia y nos fuimos a Los Ángeles, mi papá (que ya tenía una vida completamente diferente a la de su infancia) y mi mamá (también viviendo una vida bastante buena) decidieron comenzar de cero, cambiar de estilo de vida y ensuciarse las manos, las rodillas y todo lo que se tuviera que hacer para salir adelante. Fue un nuevo comienzo y lograron recuperar todo lo que habían conseguido en Colombia. 

En la vida te ha tocado adaptarte muchas veces: nuevo país, nueva industria, nuevas oportunidades. ¿Crees que esa adaptabilidad es la base de tu éxito?

‘Creo que soy un poquito de cada lugar donde la vida me ha permitido estar. Tengo mucho de Medellín, de Capurganá, de Los Ángeles, muchísimo de México (voy a empezar el año catorce viviendo en Ciudad de México), y ahora también de Bogotá. He tenido la oportunidad de tomar muchas cosas de cada lugar, aunque tiene sus pros y sus contras. Me emociono mucho y me adapto fácil al lugar en donde esté, pero es muy difícil llamar a un lugar “hogar”. Cuando empiezo a sentir que un lugar es mi hogar, me muevo otra vez. ¿Sabes? Y esa sensación del hogar es algo muy bonito.

Suéter: COS Bañador: Calvin Klein. Tank top; Levis, Pantalones: Zara, Blazer: Farfalla.

Claro, cuando empiezas a echar raíces, una vez más las tienes que arrancar porque vas a otro lado a sembrarte y dejas tus afectos regados por el mundo. 

‘Es una locura, sí. Si me pongo a pensar, viví trece años y medio en Colombia (entre Medellín y Capurganá), toda mi niñez. Después me fui a Los Ángeles y estuve allí hasta los veinte años. Luego me mudé a México, donde he estado desde entonces; pero en los últimos cuatro años, gracias a la vida, he tenido la oportunidad de trabajar muchísimo en Colombia. Entonces he estado en mi país, pero en un lugar que nunca había experimentado: Bogotá. Es otra cosa, otra cultura, aparte de la industria y toda la vaina. Ha sido como una mezcla de experiencias. 

¿Para ti era importante regresar a Colombia a trabajar? 

‘Sí, claro. Desde que comencé mi carrera en México (aquí estudié y tuve mis primeros proyectos), siempre tuve la espinita de que conocieran mi trabajo en mi tierra. Además, siempre he admirado mucho lo que se hace en mi país. En Colombia son muy cracks en todo lo que se hace creativamente. Hay mucho arte, mucha creatividad y mucha verdad, entonces siempre tuve ganas de llegar y experimentar con mi arte allá. Gracias a la vida, tuve un recibimiento tan bonito que me quedé: ya tengo mi apartamento allá, ya tengo mi vida allá y ya soy parte de la cotidianidad bogotana.

¿Tus primeros personajes colombianos te ayudaron a reconciliarte con tu origen? 

‘¡Sí, es muy loco! Cuando me seleccionaron para el proyecto de Ritmo Salvaje, que fue el primero en Colombia, dije, «Marica, se me olvidó hablar colombiano”, porque yo ya venía de hacer muchas producciones en México como mexicano y ya tenía el acento 100% en mi vida cotidiana. […] Pero llegó un punto donde era muy mexicano para los colombianos, entonces me tocó reestudiar el colombiano y, a medida que me fueron saliendo proyectos, volví a conectar.’

Has vivido contrastes muy marcados: de la vida en Capurganá a Los Ángeles, de empezar aplaudiendo en un set a protagonizar. ¿Crees que haber vivido estos altibajos te da otra perspectiva?

‘Cien por ciento. Todo viene desde mucho antes, de no tener miedo; siempre he sido así. Por ejemplo, cuando viajo, porque soy amante de viajar por el mundo, me gusta explorar lo mejor de ambos extremos: me voy a lo más austero y después también a lo lujoso, porque la vida me ha enseñado que en ambas partes hay cosas muy bellas.

Creo que ir escalón por escalón me ha forjado mucho quien soy. No me han pasado estas vainas de que en un momento a otro explotas y empiezas a vivir experiencias que nunca habías tenido, cambiándote la vida. A mí me ha tocado remar y avanzar pasito a pasito.

Y así como a mis padres no les dio miedo irse a otro país y comenzar de nuevo, a mí tampoco. Yo comencé allá aplaudiendo, me empezó a ir muy bien, llegué a un punto muy bueno en producción y decidí dejar todo para venirme a México, estudiar, vivir como un estudiante, pagarme mis vainas, vivir en un cuartito de una vecindad y estar ahí para lo que me tocaba: estudiar y entender que parte del proceso era avanzar paso a pasito. Eso me hace valorar mucho todos los aspectos y a todas las personas que están a mi alrededor. Valorar, aplaudir y agradecer lo que cada persona hace. 

Tank top: Levis Blazer: Farfalla Abrigo: Balenciaga, Zapatos: Ferragamo.

Esta actitud echada para adelante, de ver lo bueno y estar agradecido con la vida, ¿siempre has sido así? ¿Viene de tu familia? 

‘Esta pregunta es muy difícil de responder porque creo que es algo que es parte de mí. Quizás es el trabajo de mis papás, fui un niño muy feliz. Crecer en el lugar donde amaba, vivir experiencias y aventuras… no sé, siempre he tenido esta actitud. Claramente uno tiene días en los que todo le sabe a mierda. Pero en general me gusta estar con una actitud positiva, y ¿sabes qué aprendí?, que usualmente lo que mandas hacia fuera es lo que recibes. Entonces, si quiero hacer mi día más ameno, intento enviar buena energía para también recibir buena energía. 

Regresando a tu trayectoria: primero vino la actuación, luego la música. ¿Qué encontraste en una que no te daba la otra?

‘Es que es muy bonito porque vengo de una familia donde no hay artistas. Hay artistas, pero lejanos, que no conocí; además, nunca tuve un acercamiento al arte. El arte me fue llamando solo a mí, me hacía ojitos. La actuación fue mi primer acercamiento. Yo le llamo “mi primer amor» en el arte. Fue mi primera experiencia de explorar mis emociones, mis sentimientos y de contar historias.

Después de conocer la actuación y empezar a enamorarme del arte y de estar en contacto con mis emociones, llegó la música. Conocí amigos que cantan, que tocan instrumentos, y empecé a conectar de manera más sensible con la música, a escucharla auténticamente y no solo oírla. Agarré una guitarra, aprendí a tocarla y de ahí a afinar la voz. Sentí esa inspiración, intenté escribir mi primera canción y dije: “Uy, parce, suena muy bien. Estoy contando algo, estoy contando una historia”. Y el resto es historia: me conecté tanto que amo escribir música.

Me preparo todos los días para ser mejor cantante y que la gente conozca esta faceta que ahora viene muy fuerte. Ahora estoy preparando mucha música bacana y se viene un proyecto que protagonicé, que saldrá en Caracol, Colombia, y en Netflix, donde mi personaje es cantante; ahí canto todas las canciones y hago todas las interpretaciones, entonces podrán conocer ese lado mío más a fondo. 

¿Podemos saber el nombre del proyecto o todavía no? 

‘Sí, se llama La mujer prohibida. Es la historia de Ana Karenina adaptada a la modernidad colombiana’. 

La actuación te permite jugar con diferentes contextos y vidas que no son tuyas y al mismo tiempo encontrar espejos de tu propia realidad en el camino. ¿Te ha pasado con la música? ¿Te conoces mejor? 

‘Claro que sí. Además, disfruto el ejercicio de escribir cosas diferentes. No me clavo en un género o estilo, escribo desde reggae, rap, regional mexicano, hasta rancheras. Me gusta mucho escribir y al explorar diferentes estilos me he encontrado con muchas cosas. De hecho tengo una canción que nunca saldrá porque es una canción que me escribí para mí mismo, y tengo canciones así. Hay una canción que se llama El jardín de los espejos, que refleja lo que siento con la vida en este momento. Tengo otra canción de rap consciente. Son canciones que me escribo en el proceso de autoconocerme.’

Total Look: Ferragamo.

Si tu historia fuera una canción, ¿cómo se llamaría? 

Magia de Gustavo Cerati. Ni siquiera es mía. Escucho esa canción y es como si me estuviera escuchando a mí mismo, diciéndome cosas.’

Si pudieras hablar con el David de catorce años, ese David jovencito que empezaba a trabajar, ¿qué le dirías? 

‘Ay, parce. ¡Uy, qué bonita pregunta! Le diría: “Sigue siendo la persona que eres porque te pasarán cosas increíbles, cosas que ni siquiera te imaginas. Y el potencial que tienes aún no te lo imaginas”, porque en ese momento yo no creía tanto en mí ni en lo que podía pasar. Empecé con eso mucho después. Y no sé, podérselo decir… ¡uy, parce! “Solamente sigue siendo el niño que eres. Confía”, me lo sigo repitiendo ahora: “Confía, que vamos para adelante”. ‘

No tienes planes de parar, ¿verdad? Siempre has sido una máquina. 

‘¿Sabes qué pasa? Hay que tomarse el tiempo para detenerse, observar lo que está pasando alrededor, agradecer y estar contento. Pero siento que ni siquiera he sacado la mitad del potencial que tengo. Sé que tengo mucho para dar y estoy trabajando duro para que así sea y para que las cosas se me den. Van sucediendo cosas, pero sé que vienen cosas mucho más grandes, lo sé, lo siento y voy por eso. 

Además de La mujer prohibida, ¿qué más viene? 

‘Hay muchas cosas sucediendo: el 7 de octubre se estrenó  Dinastía Casillas, que es una continuación de El Señor de los Cielos, un spin-off. La sigo grabando todavía y termino el rodaje el 24 de octubre. En el primer semestre del próximo año se lanza La mujer prohibida, también se estrena la tercera parte de Perfil falso, así como una película que protagonicé junto a Mariana Gómez y  Viviana Serna, que se llama Mentirosos.

Ahora estoy feliz de estar en Esquire, en portada, segunda edición, después de Juan Pablo Raba, una persona que admiro tanto. Mi mánager me dio la sorpresa. Estoy muy feliz, estoy muy agradecido.

Créditos:

Dirección editorial: @gerardangulo
Fotografía: @frances.rou
MUAH: @jms_beauty7
Asistente de moda: @ser.mua y @vanecl.__
Producción: @_yulietd
Entrevista: @luistellez