En los últimos años, Greeicy ha construido una carrera sólida desde la disciplina, la intuición y una conexión genuina con su público. Pero más allá de los escenarios y los números, esta conversación se mueve en otro territorio: el hogar, la maternidad, la responsabilidad de tener una voz que alcanza a millones y la conciencia de que, detrás de cualquier figura pública, hay un ser humano atravesando procesos que no siempre se ven.
Desde los recuerdos de su infancia en Cali (esa ciudad que todavía la habita) hasta la vida que hoy comparte junto a Mike Bahía y su hijo Kai, la superestrella colombiana reflexiona sobre origen, exposición y responsabilidad.

Primero hablemos de tu tierra natal. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra Cali? ¿Cuál es la diferencia entre tu primer hogar y el actual, Medellín?
“Uff. Camino, aprendizajes, crecimiento. Últimamente he ido mucho a mi ciudad; al pisarla y recordar que hace muchos años yo estaba ahí, que era una niña soñadora, que había cosas que “veía muy imposibles” (porque hoy comprobé que no es así), cosas muy lejanas a las posibilidades que como familia teníamos. Y hoy estar en esta nueva realidad me permite mirar hacia atrás o ir a mi ciudad y decir, “Hijoepucha, hemos hecho todo esto. Hemos caminado, hemos aprendido, hemos avanzado”. Y me permite abrazarme, agradecerme a mí misma por lo valiente que he sido y por lo insistente que soy y que he sido.
La única diferencia que hay entre mi hogar de antes y mi hogar actual son los integrantes de la familia. Crecí en una familia absurdamente amorosa con unos papás muy trabajadores, muy echados para adelante. Una familia muy humilde que constantemente se levantaba a entregar lo mejor. Amo que la vida me haya dado esa posibilidad de ver eso en mi infancia y de aprender todo lo que mis padres me mostraron con su ejemplo, porque no fue que me dijeran cosas o me dieran consejos, sino que ya grande entendí lo que me enseñaron por cómo eran.
Eso me permite haber formado un hogar que me hace sentir igual a alguien que llegó a mi vida. Obviamente lo hace más especial porque hoy tengo un hijo que nos acompaña, hoy tenemos un montón de seres que están en esa mesa del hogar. La única diferencia es la gente que hoy está, pero la sensación es la misma y le agradezco a la vida por permitirme seguir sintiendo esa sensación linda de las personas que están en mi vida.”
¿Cómo ves a Colombia hoy? ¿Cómo pinta el panorama como nación?
“No quiero ser irresponsable con esta respuesta, sobre todo pensando que es un tema demasiado profundo para responder así de rápido. No soy la persona más política ni la más estudiada en la materia. Siento que hay una división de pensamientos, algo que ha pasado en todo el mundo, en todos los lugares que quieras analizar cómo están como nación. Te das cuenta de que siempre hay una división.
Pero últimamente me pasa que, independientemente de esa división, tanto los que piensan de una manera como los que piensan de otra, hay gente bonita, echada para adelante, con ganas de que todo esté mejor, de que todo agarre un camino más positivo para todos los habitantes, para todo un país, para el mundo en general. Esa es mi sensación. […] Dentro de todo esto, solo me pone a pensar que desde cualquier lugar o línea de pensamiento hay un montón de gente con ganas de que todo esté mejor.”
Tú que has podido recorrer el mundo con tu música, ¿cuál dirías que es la percepción que hay allá afuera tanto del país en general como de sus habitantes? ¿Difiere de cómo lo ves tú?
“La percepción que hay afuera de nuestro país depende de con qué tipo de personas te sientas a conversar, ¿no? En el ámbito que me muevo, que es el artístico, el creativo, el de los deportistas y de todas las personas que salen a expandir un talento o algo que saben hacer y llevar el nombre de su país a donde sea que vayan, para mí es muy linda. Se tiene una percepción del colombiano muy positiva: de mucho talento, de mucho perrenque, de muchas ganas, de mucha sabrosura, de mucha candela como seres humanos.
También el que nos visita lo sabe: para nadie es un secreto que el peligro está en que no quieras volver a irte de nuestro país. Estoy hablando desde el lugar donde yo converso con la gente en otros lugares del mundo sobre Colombia. Esas son mis conversaciones. Ya si me siento a hablar con alguien de algo más político, seguramente empezarán de nuevo las divisiones de pensamientos, […] pero desde el universo donde yo me muevo me gusta la percepción que hay sobre nuestro país.
Y yo la verdad lo veo igual: queriendo que muchas cosas cambien, queriendo que muchas problemáticas de nuestro país tengan la atención que merecen y sabiendo que, aunque tenemos una voz y podemos hacer un ruido, al final no tenemos el control de ciertas cosas.
Me gusta nuestra gente, me gusta la materia prima de nuestro país, que son sus habitantes, sus colombianos. En sumas y restas, entre los que hacen las cosas bien y los que de repente tienen otras maneras de hacerlo, siento que es más la gente que tiene ganas y esa necesidad de hacerlo bien.
Colombia se ha vuelto una incubadora de grandes talentos. ¿Quiénes de tus compatriotas artistas son los que más admiras? ¿Alguno de ellos le guardas especial cariño por haberte aconsejado o cobijado en tu despegue hacia el estrellato?
“Colombia tiene muchísimo talento. No solamente son los artistas que llevan años de su vida representando nuestro país con su arte, que conocemos y que los hemos visto recorrer el mundo, sino que tenemos muchos que aún hoy no han encontrado ese espacio o ese momento donde puedan expandirse internacionalmente, y eso me parece hermoso porque hay mucha abundancia a nivel de talento y de creatividad.
Hoy en día, la nueva generación (ese nicho y ese nidito de nuevos artistas) viene con demasiada fuerza. Le agradezco a muchos artistas de nuestro país. Vivimos sobre una industria que te agota muchas veces, no por el arte, sino por todo lo que conlleva estar dentro. Al final, lo que hacemos es por el arte: por conectar con la gente, por transmitir un mensaje, por sumar a través de la música, que es lo que hacemos nosotros, lo que hago yo.
Eso me hace sentirme agradecida con todos los artistas que me han inspirado en el camino. A todos les tengo respeto, no puedo decir que a uno más que a otro porque sé que es un camino de mucho sacrificio, de amar mucho lo que se hace para que cuando te agotas quieras seguir dentro y haciendo lo que te apasiona.
A Juanes, que en su momento, cuando estaba despegando mi carrera, me extendió su mano y me permitió colaborar con él, le tengo un cariño inmenso. Karol G, en su último álbum, me abrió un espacio tan bonito que para mí fue muy significativo que ella, como artista, me compartiera ese momento, y que hubiera nacido de sus ideas y de su creatividad la iniciativa de juntarse conmigo. Para mí eso es hermoso porque vuelve a mi mente una frase que hace un montón de tiempo David Bisbal me compartió: “la música no es para competirla, sino para compartirla.”
Y así con todos. Me he encontrado con un montón de artistas a los que admiro y en conversaciones digo: “Hijoepucha, te agradezco por esta conversación, por persistir y por seguir en este camino”, que, como decía la artista colombiana Adriana Lucía: “esta industria no es de velocidad, sino de resistencia”. Entonces agradezco y honro a todos los artistas que siguen haciendo arte. Ahí es donde te das cuenta de quién es realmente un artista, el que dice: “Así la gente reciba o no mi arte, hasta mi último día lo haré”. Sea pintar, sea escribir, sea bailar, sea cantar, sea lo que sea.

¿Qué significa ser una mujer en el entretenimiento hoy en día? ¿Cuál crees que es tu responsabilidad como mujer (pero también como colombiana), al estar en un medio que logra tocar los corazones de tanta gente?
“Siento que las mujeres están teniendo un espacio muy bonito, uno que no solo se les ha dado, sino que se han ganado y lo digo porque sé que en todas las industrias muchas mujeres llevan años empujando, tumbando puertas, tocándolas, levantando la voz, y eso me permite a mí hoy, como artista, disfrutar de ese espacio que se ha ganado. Hay una responsabilidad muy grande, más que como mujer, como ser humano. Cuando tenés una voz, un nivel de repercusión y de influencia sobre la gente, hay una responsabilidad en lo que compartís, en qué semilla estás dejando en la gente con lo que hacés.
Personalmente, la responsabilidad artística la comparo con lo que me pasa con ser mamá. Tengo a mi hijo, a mi familia y a la gente que conecta con mi arte y con lo que soy, que me observan todos los días y me motivan a ser mejor persona y a levantarme todos los días con la intención de hacer las cosas lo mejor que pueda. Dos motivaciones muy fuertes que me hacen entregar siempre lo mejor y tratar cada día de estar más cerca de esa versión increíble de ser humano que quiero ser.”
¿Hay algo que la música te ha enseñado de ti como persona?
“La música, y el arte en general, es la manera más hermosa de depositar tus sentimientos, tus aprendizajes y tus procesos. Es hermoso porque lo compartís con la gente y a través de esas vivencias es que se conectan con vos. Algo que la música me ha enseñado es que somos más capaces de lo que creemos. Que aún cuando dudes de vos mismo, ¡dale para adelante que ahí lo tenés! Que no hay que darle espacio a la duda y si lo dudás, no importa, seguí para adelante.
Compartiste un post en Instagram en el que expresas cómo “la música y el arte siempre valdrán la pena y el sacrificio”. ¿Cuáles son algunas de las cosas que has sacrificado por seguir tus pasiones?
“Una de las cosas que más se sacrifican es el tiempo con tu familia. Hoy en día que ya somos padres, para mí salir de casa siempre me mantiene con una culpa que siento que es algo natural en las madres: querer estar 100% ahí con ese ser que necesita de mí, que me hace feliz y con quien querés estar todo el tiempo.
Eso es un gran sacrificio para mí y lo asumo desde el amor. Desde el amor que tengo por mí, desde lo que quiero que mi hijo vea de mí. Sigue siendo un sacrificio, pero lo hago con gusto porque al final el arte me apasiona. Sacrificas amistades, se sacrifica tu tiempo y tu intimidad, se le abre la puerta a muchas cosas que pueden suceder de las que no tenés control y que decís: “esto no me pertenece, esto no tiene nada que ver conmigo, esto me lastima”. Es el sacrificio que se hace cuando sos artista o una figura pública.
En ese mismo post, escribiste en mayúsculas: “NADIE SABE lo de nadie”. ¿Es una reflexión, una herida o una liberación?
“Nadie sabe lo de nadie” es una reflexión, una liberación y también es una herida, por supuesto. Hoy en día es tan fácil opinar y suponer que uno sabe lo del otro cuando realmente no tenés los zapatos del otro puestos. Mientras no los tengas puestos no podés opinar. No podés pensar que lo que te dijeron es real. A partir de ahí nace ese “nadie sabe lo de nadie”.
He aprendido últimamente que prefiero no opinar. Prefiero que cada quien desde su realidad, desde su vida, desde su cama, desde ese instante de la noche en que te acostás y podés (o no) conciliar el sueño porque tenés una mente tranquila, una conciencia en paz (o no), porque tu cabeza tiene mil cosas que no te hacen sentir plenamente tranquilo, eso lo sabe cada quien en su cama, el resto es solo opinión.
El resto es solo opinar sin saber nada de nadie, incluso cuando la gente hace cosas que no debería. [Por ejemplo] recibo un golpe, y yo solo pienso: “Esa persona que me golpeó” y empiezo a señalar y a decir [cosas]. Ni siquiera yo que recibí el golpe me corresponde señalar. Yo no sé por qué esa persona se acostumbra a golpear. Yo recibo mi golpe, digo: “Ay, ay, ay”, me levanto, sigo con mi verdad y cada quien que se haga responsable de lo que le corresponda.

Ser figura pública no es el paraíso como muchos piensan. ¿Sientes que a veces olvidamos la humanidad detrás de las figuras públicas?
“Sí, totalmente, hay mucha presión cuando eres una figura pública. A mí, la verdad, eso nunca me ha pesado porque he tenido un camino muy bonito, de una conexión real, natural y genuina a través de mi arte con la gente. Eso hace que no sienta presión con, digamos, la opinión pública.
Y sí tengo que decir que entendí el precio de la fama este último año de mi vida, porque me lo habían dicho antes, como cuando te piden fotos en la calle. Para mí simplemente era un momento donde la gente se acercaba desde el amor a decirte: “Hey, gracias por tu música, gracias porque me sanaste, gracias por tus letras, gracias por lo que hacés”, y te piden un autógrafo, una foto, un momento, un instante, un saludo, un “dame la mano”, lo que sea. Sí, hay momentos donde uno quiere estar tranquilo, pero no me parece que eso sea un alto precio. Pero en este último año sí entendí en profundidad el precio de la fama desde otro lugar, desde otra vivencia.”
¿Qué partes de tu vida guardas privadas?
“He ido fluyendo mucho en cuanto a qué partes de mi vida son públicas y cuáles no. Siempre he compartido lo que soy; no siempre, pero cuando me nace digo: “Qué rico esto que viví lo voy a compartir”. No es una constante, no lo siento como una necesidad, como que tengo que hacerlo, porque no. Cuando vean algo que comparto en redes, tienen que saber que es genuino, que lo hice porque me nació y porque sentí la necesidad, las ganas o la conexión de compartir algo para que la gente conectara o escuchara algo. Y siento que hay muchas que se quedan solo para mí, incluso de las mismas que comparto.
No lo comparto todo. De repente hay cosas hermosas que pasan dentro de mi familia y se quedan para mí, no necesariamente tengo que salir a decir: “Paso esto hermoso en mi familia”. No. Lo que más comparto es el arte. Comparto mucho lo que soy a través de mis valores y mis decisiones. Siento que se refleja en lo que uno es y en lo que muestran las redes.
¿Qué, de lo que se hizo público, te hubiera gustado que quedara privado?
“Nada. No hay nada de lo que no me sienta orgullosa. Sí hay cosas que no me pertenecen, pero hay cosas de las que no tenemos el control. Tengo una vida y una intimidad que si fuera un libro y llegara un día en que Dios me dijera: “Tengo que abrir tu libro para revisar todo”, sería un libro que no solo Dios conoce y puede abrir, sino que cualquier persona podría abrir con tranquilidad.Es un libro abierto para quien quiera ver mis aprendizajes, ver mis errores, ver mi camino y analizarme como ser humano.«
Créditos:
Dirección editorial y realización: Gerard Angulo
Fotografía: Carlos Ruizc
Maquillaje: Malejo Cangrejo
Pelo: Evelyn Leo
Asistente de moda: Sofia Escobar
Producción: Yuliet Delgado
Entrevista: Luis Tellez
