Juan Pablo Raba vuelve al cine con su película Pacífico, una historia de supervivencia que lo llevó hasta Malpelo y Gorgona para un rodaje muy distinto a su rutina habitual como actor. El buceo y las condiciones de la filmación hicieron parte de una experiencia que también coincidió con un momento personal que cambió la manera en la que llegó a su personaje.
El proyecto también significó trabajar junto a amigos como Ricardo Gabrielli y Carolina Guerra, enfrentarse a un entorno que Raba reconoce que nunca habría buscado por iniciativa propia y comprobar cuánto puede cambiar un rodaje cuando buena parte de lo que ocurre alrededor escapa del control.
Juan Pablo Raba en Pacífico: la travesía para hacer su nueva película
‘Pacífico’ ya había pasado dos veces por las manos de Juan Pablo Raba y las dos veces había dicho que no. Ni siquiera había leído el guion completo. Sabía que era una historia de supervivencia que podía interesarle, pero también tenía claro el tipo de rodaje que implicaba y no estaba especialmente interesado en hacerlo.
La tercera propuesta llegó por Ricardo Gabrielli, amigo suyo desde hace más de 20 años y director de la película. Ahí cambió su respuesta, aunque fue transparente desde el comienzo sobre lo que significaba para él aceptar. ‘Le dije: “Dale, vamos a hacerla, pero me cuesta. Esto no lo estoy haciendo con mucha felicidad. Quiero que sepas que de verdad es duro para mí hacer eso”’.
¿Por qué Juan Pablo Raba estuvo a punto de no hacer Pacífico?
Poco antes del rodaje, a Joaquín, uno de sus hijos, le encontraron una fístula en un pulmón. Había pasado varios días en la clínica y la familia sabía que tendría que ser operado. Al mismo tiempo, Raba debía prepararse para viajar con Pacífico.
Raba estuvo cerca de dar un paso atrás, incluso habló con Michel Brown, quien estaba dispuesto a reemplazarlo si finalmente no podía viajar. La decisión cambió después de conversar con su esposa, acordaron esperar su regreso para la operación de Joaquín, siempre y cuando no surgiera una emergencia ‘Si no es por ella, yo no me voy a hacer la película’, reconoce. Todo este proceso díficil cambió su proceso frente a cámara: ‘Tenía la cabeza completamente en mi hijo, en lo que estaba pasando en mi casa. Yo de verdad tuve que dejarme llevar simplemente por el momento’, explica. ‘Yo llegué a resolver en el set’.

¿Cómo vivió Juan Pablo Raba los días en el mar en Pacífico?
Las primeras horas rumbo a Malpelo parecían haber salido mejor de lo esperado, el trayecto tomaba alrededor de 40 horas y Raba, que sabía que tenía tendencia a marearse, pasó bien al inicio, incluso pensó que ya había superado la prueba.
Después desayunó: ‘Ahí empecé y no paré, no paré hasta llegar a Malpelo’, recuerda, el problema era que el trabajo continuaba y su personaje, lejos de compartir su malestar, debía verse como alguien que sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Entre una toma y otra, Raba terminaba en la borda vomitando y después regresaba a actuar.
El agua tampoco era un terreno que buscara por gusto, puede disfrutar la velocidad, las artes marciales, la montaña y las escenas de riesgo, pero con el océano es diferente: ‘El agua y yo somos chéveres en la superficie’.

¿Qué aprendió Juan Pablo Raba de la historia que inspira Pacífico?
Para Juan Pablo Raba, lo ocurrido en la expedición que inspira Pacífico tuvo un componente claro de error humano. Aunque reconoce que una corriente submarina no puede controlarse, considera que también hubo errores relacionados con el exceso de confianza y con protocolos de seguridad que no se siguieron.
‘Cometieron muchos errores por confianza, por emoción, por lo que sea, y se saltaron muchos protocolos de seguridad’, explica. Por eso, cuando piensa en qué habría podido hacerse diferente, Raba responde: ‘Han debido seguir todos los protocolos de seguridad como si fuera el primer día’.
Para explicarlo, pone el ejemplo de su bici, la experiencia podría llevarlo a pensar que un día puede salir sin casco porque conoce bien la actividad, pero, sentirse seguro no elimina el riesgo. ‘Los protocolos de seguridad están diseñados por algo y para algo’, señala. Para Raba, seguirlos incluso cuando existe experiencia puede marcar la diferencia frente a una emergencia.

¿Qué encontró Juan Pablo Raba detrás de la historia de Pacífico?
‘El control es una ilusión’, para él, con el tiempo uno puede aprender a manejar mejor la manera en la que responde a lo que ocurre, lo que no puede hacer es decidir todo lo que va a ocurrir. Durante el rodaje tenían embarcaciones, buzos, instructores y medidas de seguridad, pero seguían trabajando en un entorno en el que no podían controlar cada variable.
Lo que sí le gustaría es que Pacífico le provoque una conversación después de verla. Que alguien salga del cine y se pregunte qué haría si estuviera en esa situación o que incluso lo hable con su pareja, sus hijos o su familia.

Después de todo, queda una pregunta que no pudimos evitar hacerle ¿Juan Pablo Raba volvería a hacer una película en medio del océano? a lo que él responde ‘Vamos a decir que no lo estoy buscando’. Tampoco cierra la puerta, si llega un buen guion, un personaje que le interese o simplemente necesita trabajar, dice que lo consideraría. Por ahora, Pacífico fue suficiente mar.
