Estamos a un par de días de que inicie uno de los eventos de moda y negocios más importantes de Colombia: Bogotá Fashion Week. Pero antes de hablar de horarios, fechas de desfiles y toda la programación de este magno encuentro, vale la pena mirar al pasado y recordar la trayectoria de un diseñador colombiano que fue pionero como mente creativa, líder del sector y una de las figuras que ayudaron a construir la relevancia de esta plataforma.
Hablamos de Juan Pablo Socarrás, quien estuvo en la primera edición de Bogotá Fashion Week. Un ejemplo de cómo el talento colombiano brilla cuando permanece conectado con su tierra, sus raíces y su historia.
Por: Luis Téllez
La importancia de las mentes creativas en la moda colombiana
Para que un evento de esta magnitud llegue a convertirse en una institución reconocida, se necesitan pilares creativos capaces de aportar autenticidad, identidad y una visión propia de la moda. Y Juan Pablo Socarrás es el ejemplo perfecto de cómo una mente creativa encuentra mayor libertad cuando habla desde su origen, desde sus memorias y desde aquello que forma parte de su historia personal.
Hoy, Bogotá Fashion Week es la principal plataforma de negocios y moda de la ciudad. Un lugar donde convergen algunas de las mentes creativas más poderosas de la industria y donde también se impulsa internacionalmente el trabajo de diseñadores, marcas y talentos emergentes.

El debut de Juan Pablo Socarrás en Bogotá Fashion Week
Pero mucho antes de la inmediatez de las redes sociales, de la comunicación instantánea y del constante flujo de nuevas propuestas, existió un grupo que creyó profundamente en el potencial de Colombia. Diseñadores que apostaron por construir una industria con identidad propia y que ayudaron a abrir camino para las nuevas generaciones.
Por eso, regresamos un poco al pasado para hablar con Juan Pablo Socarrás sobre ese momento que marcó su debut en Bogotá Fashion Week. Desde lo que ocurrió detrás del desfile hasta el significado de la colección que presentó, una propuesta inspirada en los inmigrantes, en los hombres del Caribe y en las conexiones entre la moda, las raíces y la memoria.
También habló sobre cómo ese proceso creativo se convirtió en una forma de sanar su alma, reconectar con sus raíces y explorar su árbol genealógico. Porque más allá de las pasarelas, las tendencias o el reconocimiento, existen colecciones que nacen desde la identidad y desde la necesidad de contar una historia personal.

Juan Pablo Socarrás: el debut de Bogotá Fashion Week
«Ya me había presentado en diferentes ferias internacionales; había desfilado en muchos lugares y trabajaba de manera independiente, después de haber sido director creativo de Artesanías de Colombia. Con ellos viajé a Nueva York, Milán, Miami, Santiago… En fin, había hecho desfiles en muchos escenarios. Pero, curiosamente, no había presentado colecciones dentro de un marco importante de moda en Colombia; entonces volví e hice un desfile en la primera edición de la Bogotá Fashion Week.
Después de mucho tiempo, en la capital volvía a ocurrir una feria, y esta era de índole privada. Lo notable es que otros diseñadores y yo estábamos apostándole a participar y a construir esta feria. Era la primera edición: se hizo en el aeropuerto de la ciudad, en una carpa, y fue muy especial. Solo años después (cuatro o cinco) la Cámara de Comercio entró a respaldarla.
No sabría decir exactamente si fue una alianza o una compra, pero al inicio era una iniciativa privada, y muy pocas marcas y diseñadores le apostaron a este proyecto. Y mira cómo ha crecido, cómo funciona y cómo ahora, con el respaldo de una marca-ciudad, se ha vuelto lo que es.
Pero bueno, esa historia es un poco más larga. Lo relevante fue lo que pasó detrás de ese desfile. La historia real es que empecé a buscar en mi ADN, en mi identidad, en mi pasado. Me acordé de mi abuelo, que era un hombre muy revolucionario para su época: escritor y psicoanalista (pionero del psicoanálisis y la psiquiatría en Colombia). Toda esa historia la llevé al desfile y se lo conté a mi papá, que por primera vez iba a un desfile mío. Creo que esa fue una forma de sanar mi alma. Mi papá no dijo nada: lloró durante todo el desfile. Fue un momento muy especial.
En la colección hablaba de los hombres del Caribe, de los inmigrantes, de cómo esa ropa iba cambiando con el tiempo. De ese hombre bogotano del siglo pasado que se iba a vivir a París y empezaba a incorporar sombreros y bufandas, transformando su forma de vestir. Recuerdo que los pañuelos tenían el mapa de La Guajira. Era muy bonito, evocador del Magdalena Medio, muy especial. La música también fue importante: eran vallenatos colombianos interpretados en guitarra, como en sus inicios. Y la gente salió muy emocionada de ese desfile.
Desde ese momento (hace ya once años) hago colecciones inspiradas en mi familia. Es mi manera de sanar el alma.»
