Kola Román: historia de la gaseosa colombiana que marcó generaciones

Kola Román no solo antecede a Coca-Cola: es una de las primeras gaseosas del mundo y un símbolo cultural que nació en Cartagena y sobrevivió a más de un siglo de cambios.

La gaseosa tradicional colombiana. Foto: Comercial Kola Román
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Cuando se habla de bebidas icónicas, la conversación suele girar alrededor de marcas globales nacidas en Estados Unidos a finales del siglo XIX. Sin embargo, en Colombia existe una gaseosa cuya historia se remonta aún más atrás y que sigue viva más de 150 años después de su creación. Kola Román no es solo una bebida tradicional del Caribe colombiano: es una de las gaseosas comerciales más antiguas del mundo que aún se producen.

Su historia comienza en Cartagena de Indias, en pleno siglo XIX, mucho antes de que el concepto de “marca global” existiera. Desde una botica familiar hasta su permanencia dentro del portafolio de una multinacional, ha atravesado guerras, cambios económicos, transformaciones culturales y la llegada de gigantes internacionales sin perder su identidad. Esta es la historia de una bebida que marcó generaciones y que forma parte del patrimonio gastronómico colombiano.

¿Cómo nació Kola Román en la Cartagena del siglo XIX?

El origen de Kola Román está ligado a la Botica Román, fundada en 1835 en Cartagena por Manuel Román y Picón, un químico de origen español que se estableció en la ciudad tras llegar de forma accidental al Caribe colombiano. En esa época, las boticas no solo vendían medicamentos: eran centros de experimentación química donde se preparaban tónicos, jarabes y fórmulas medicinales.

A partir de esos experimentos surgió, en 1865, una bebida que combinaba extractos, saborizantes y agua carbonatada. Décadas después, con la llegada de maquinaria inglesa para gasificación, la fórmula terminó de consolidarse como una gaseosa propiamente dicha. Así nació, 21 años antes de que se inventara Coca-Cola en Estados Unidos.

En su origen, no fue pensada como una bebida recreativa, sino como un tónico refrescante. Sin embargo, su sabor dulce y avainillado la convirtió rápidamente en una bebida popular entre los habitantes de Cartagena y otras ciudades del Caribe colombiano.

¿Por qué Kola Román es considerada una de las gaseosas más antiguas del mundo?

Con una fecha de creación en 1865, se ubica entre las primeras bebidas carbonatadas comercializadas de forma continua en el mundo. Muchas gaseosas de esa época desaparecieron o cambiaron de fórmula; Kola Román, en cambio, logró mantenerse.

Este dato cobra mayor peso cuando se compara con otras marcas emblemáticas. Coca-Cola fue creada en 1886 y llegó a Colombia en 1927. Para ese momento, la gaseosa ya llevaba más de seis décadas circulando en el país y estaba profundamente integrada en la cultura del Caribe.

Su permanencia no se explica solo por antigüedad, sino por adaptación. La bebida supo evolucionar sin perder su sabor característico, algo clave para sostenerse durante más de un siglo.

Kola Roman gaseosa
En los años 60 la Sola Roman se destacó como la tradicional bebida gaseosa colombiana

¿Qué papel jugó Kola Román en la vida cotidiana del Caribe colombiano?

Durante gran parte del siglo XX, Kola Román fue la gaseosa dominante en la región Caribe. Su consumo estaba ligado a celebraciones familiares, reuniones sociales y comidas tradicionales. No era solo una bebida: era parte del ritual cotidiano. En Cartagena y otras ciudades de la costa, existía incluso la percepción popular de que se vendían más Kola Román que Coca-Cola en ciertos periodos. Su sabor particular, distinto al de la cola tradicional, reforzó esa identidad local.

Trascendió el consumo directo. Se incorporó a recetas tradicionales, postres y preparaciones caseras, lo que fortaleció su lugar dentro de la memoria colectiva. Para muchas generaciones, su sabor está asociado a la infancia, a la familia y a la identidad caribeña.

¿Cómo sobrevivió Kola Román a la llegada de Coca-Cola a Colombia?

La llegada de Coca-Cola al país en 1927 representó un cambio radical en el mercado de bebidas. Muchas marcas locales no lograron competir con el poder logístico y publicitario de la multinacional. Kola Román, sin embargo, siguió siendo relevante durante décadas.La clave estuvo en su arraigo cultural y en una estrategia que, lejos de desaparecerla, terminó integrándola. En 1970, la marca se fusionó con la embotelladora de Coca-Cola en Colombia. Este movimiento permitió ampliar su producción y distribución sin eliminar su identidad.

Desde 1982, Kola Román se produce bajo licencia de Coca-Cola FEMSA, manteniendo su nombre, su sabor y su etiqueta tradicional. Es un caso poco común donde una marca local no fue absorbida culturalmente, sino preservada.

¿Por qué Kola Román sigue siendo un símbolo cultural hoy?

Más allá de su historia empresarial, Kola Román se mantiene vigente por su valor simbólico. En un mercado dominado por marcas globales, representa la posibilidad de una identidad local fuerte y duradera.

Su presencia actual no busca competir en volumen con las grandes colas, sino ocupar un lugar específico: el de la tradición. Para muchos colombianos, especialmente en la costa, sigue siendo una bebida cargada de memoria emocional. En tiempos donde el consumo valora cada vez más lo auténtico y lo local, la gaseosa ha encontrado una nueva relevancia. No como nostalgia vacía, sino como testimonio de una historia que sigue viva.

Kola Roman gaseosa
Kola Román ha atravesado guerras, cambios económicos, transformaciones culturales y la llegada de gigantes internacionales sin perder su identidad. Foto: Comercial Kola

La historia de Kola Román demuestra que el tiempo no siempre borra lo local. Con más de 150 años de existencia, esta gaseosa colombiana es prueba de que una marca puede sobrevivir a la globalización sin perder su esencia. Nació en una botica cartagenera, atravesó siglos de transformación y hoy sigue siendo parte del paisaje cultural del país.

En un mundo donde muchas marcas buscan construir relatos artificiales, Kola Román no necesita inventarse una historia: la tiene. Y esa historia, profundamente ligada a Colombia, explica por qué sigue marcando generaciones.