La carta de Lasso sobre Venezuela: memoria, migración y raíces

En esta carta el cantante venezolano Lasso comparte recuerdos, nostalgia y reflexiones sobre Venezuela, la migración y lo que significa ver la crisis de su país desde lejos.

Para muchos venezolanos, la distancia también forma parte de la historia. Foto: Crédito RAM fotografía.

Marzo de 2026 y, poco a poco, parece que el mundo empieza a olvidar lo que pasó en Venezuela. El año comenzó con noticias que impactaron y dividieron a la opinión pública. La captura de Nicolás Maduro dejó en jaque a muchos: a quienes viven en el país y a quienes seguimos la situación desde lejos a través de las noticias. Hubo quienes defendieron completamente la medida, asegurando que era lo mejor que podía pasarle al país. Otros, en cambio, cuestionaron las verdaderas intenciones y la agenda de Estados Unidos.

Si algo queda claro es que las únicas personas que realmente pueden tener una opinión certera sobre lo que está ocurriendo en Venezuela son los propios venezolanos. Mientras desde otros países observamos con cierta inquietud (y muchas veces con la duda de si tenemos derecho a decir qué está bien o qué está mal), ellos son quienes navegan las emociones reales de todo esto.

La migración venezolana ha marcado a toda una generación. Foto: Pexels

Por eso quisimos acercarnos a una de las voces más importantes no solo de la industria musical, sino también a alguien que ha hablado con pasión y amor sobre su tierra natal: Lasso, cantante y compositor venezolano que ha construido una carrera sólida dentro del pop latino. 

En estas memorias, el artista comparte lo que extraña, lo que desea y lo que anhela para su país. También nos recuerda algo que muchas veces olvidamos: para quienes miran desde afuera, las noticias pueden sentirse pasajeras. Pero para quienes tienen la sangre, la historia y las raíces atravesadas por lo que está ocurriendo, esto no es una noticia de 24 horas.

En esta conversación, Lasso nos habla de sus opiniones, pero también de recuerdos que vale la pena escuchar. No solo para conocerlo mejor a él, sino para intentar entender qué piensa una parte de los venezolanos: especialmente quienes viven fuera del país, quienes tuvieron que emigrar, quienes crecieron lejos de casa o quienes, en muchos casos, nunca volvieron a ver a sus amigos o familiares.

La memoria y la identidad siguen conectando a los venezolanos con su país. Foto: Crédito RAM fotografía.

Lasso: La Venezuela con la que creció

‘Los recuerdos más felices que tengo de mi país son con mis amigos. Tengo uno en particular: jugábamos en unas canchas que quedaban en los campitos. Todos mis amigos y yo jugábamos ahí, todas las semanas. Y era el mejor plan del mundo: ver a tus amigos jugar fútbol durante una hora. Ninguno era particularmente bueno. Yo, evidentemente, era el mejor, a pesar de que ellos no lo quieran admitir… era yo el mejor. Bueno, no era el mejor, pero al final es mi recuerdo y yo lo cuento como quiero. Ellos no pueden decir nada al respecto.

¿Y pensar que alguna vez jugamos por última vez? De hecho, lo conversamos. El hecho de que nunca sabes cuándo va a ser la última vez que juegas con tus amigos es algo en lo que pienso mucho.

Ahorita es complicado decir qué emoción siento. Siento que Venezuela es un país tan noble, tan bueno, con tanto que ofrecer, y que lleva 25 años atascado con una gente que ha destruido el país de manera consistente. Y ahorita siento que tal vez hay un poco de esperanza, ¿no?, porque se vino un cambio. Un país que tanto ha pedido un cambio, que tanto tiempo lo ha necesitado y no lo ha tenido.

Yo siempre espero que el venezolano esté primero, que sus intereses estén primero. Eso es lo que más me preocupa, porque al final es lo que más hemos pedido: poder tener el control del país. Entonces eso es lo que siento, siento esperanza, realmente.

En medio de tantos cambios e incertidumbre, lo que siempre digo es que creo mucho en el venezolano. Creo que el venezolano es un gentilicio bueno, trabajador, de gente que ha llegado a otros países y ha construido ecosistemas que funcionan y que mejoran sus economías. Y también hay que recordar que cuando países de Sudamérica estuvieron en situaciones políticas, económicas y sociales similares a las de Venezuela, mi país siempre les abrió la puerta, ¿no? A Argentina, a Colombia… Venezuela siempre tuvo las puertas abiertas.

También agradezco mucho a los países que nos han brindado la oportunidad de crecer en sus tierras, porque el proceso de emigrar es muy duro. Yo también soy emigrante. He estado en México, un país que quiero mucho y que siempre me ha abierto las puertas. Lo agradezco profundamente.

Y a los venezolanos les digo que hay que mantener siempre la esperanza, porque yo creo que los cambios traen cosas buenas. Creo que muy pronto vamos a tener el país que merecemos, creo que estamos preparados para eso. Y no puedo esperar a, por ejemplo, llevar a mi novia a que conozca Los Roques, a que conozca Venezuela, a que esté ahí y vea que es un país hermosísimo, con una gente hermosísima. Yo me voy a mantener muy esperanzado en que las cosas van a mejorar y en que vamos a tener el país que merecemos.’