Lewis Hamilton y el Ferrari F40 que soñó tener desde su infancia

Lewis Hamilton soñó desde niño con tener un Ferrari F40. Décadas después, encontró uno que llevaba más de 30 años guardado, lo llevó a Maranello y decidió devolverlo a la carretera. El resultado es una historia que une dos momentos de su vida que parecían muy lejanos, el niño que soñaba con ese Ferrari y el piloto que hoy corre para la casa que lo construyó.

Lewis Hamilton restauró el Ferrari F40 que soñaba tener desde niño. Conoce su historia, las características del carro y la relación con su número 44. Foto: Hamilton vía Instagram

Hay carros que uno ama porque son rápidos, otros porque son lujosos y algunos que simplemente se quedan en la cabeza desde que somos niños. Puedes crecer, cambiar de gustos, manejar otros, aprender de motores y descubrir modelos técnicamente superiores, pero ese primero sigue ocupando un lugar difícil de explicar. Lewis Hamilton sabe exactamente qué se siente.

Antes de las victorias en Fórmula 1 y de convertirse en piloto de Ferrari, Hamilton quería un F40. “As a kid I dreamt of having one”, contó al mostrar finalmente el suyo. Era el carro que había querido durante tanto tiempo y entiendo perfectamente por qué lo eligió. Puedes hablar de Ferrari y pensar en Fórmula 1, en Michael Schumacher, Niki Lauda, Gilles Villeneuve, Monza o cualquiera de las máquinas que han salido de Maranello durante casi ocho décadas. Pero hay algo en el F40 que hace difícil confundirlo con cualquier otro Ferrari.

¿Cuál es la historia del Ferrari F40?

En 1987 la compañía cumplía 40 años y Maranello decidió conmemorarlos haciendo lo que mejor sabía hacer. Ferrari venía trabajando en el 288 GTO y posteriormente en el GTO Evoluzione, un proyecto mucho más extremo que había nacido alrededor de la competición. A partir de ese trabajo comenzó a tomar forma un deportivo que llevaría varias de esas soluciones a un carro homologado para circular por las calles.

El contexto nos ayuda a entender la pasión detrás de Hamilton: en los años ochenta dejaron una carrera fascinante entre fabricantes como Ferrari, Porsche y Lamborghini, cada uno intentando llevar más lejos los límites de un deportivo de producción. En Maranello lo bautizaron de la manera más sencilla: F por Ferrari, 40 por las cuatro décadas de la marca.

El 21 de julio de 1987, el F40 fue presentado oficialmente en Maranello con Enzo Ferrari presente. Tenía 89 años y moriría poco más de un año después, el 14 de agosto de 1988, por lo que aquel sería el último Ferrari de calle presentado bajo su supervisión. Ferrari describe el proyecto como la celebración personal de Enzo por los primeros 40 años de su compañía, ¡y qué manera de celebrarlos!

Foto: Hamilton vía Instagram

¿Qué motor tiene el Ferrari F40?

Detrás de los dos asientos estaba un motor V8 de 2.936 cc alimentado por dos turbocompresores, capaz de entregar 478 CV. Su bajo peso fue otra de las cosas que nos enamoraron, el F40 rondaba los 1.100 kilogramos en vacío gracias a una construcción donde entraron materiales como fibra de vidrio, Kevlar y otros compuestos que en aquel momento todavía tenían una relación mucho más cercana con la competición que con los carros que veíamos todos los días.

Las entradas de aire NACA, el enorme alerón trasero y el trabajo aerodinámico respondían a esa misma intención. Hacía el 0 a 100 km/h alrededor de los cuatro segundos y alcanzaba los 324 km/h, una cifra que lo llevó a convertirse en el primer automóvil de producción en superar la barrera de los 320 km/h.

Incluso hoy, acostumbrados a ver superdeportivos con cifras que parecen haber perdido cualquier límite, 324 km/h siguen siendo una barbaridad. Pensarlo en un carro de finales de los ochenta, sin todas las asistencias electrónicas que hoy tenemos en nuestras manos y el asfalto, nos ayuda a dimensionar qué significaba conducir un F40.

¿Cuántos Ferrari F40 se fabricaron?

Ferrari terminó fabricando 1.311 unidades del modelo de calle hasta comienzos de los años noventa. El proyecto también llegó a los circuitos a través de versiones LM, Competizione y GTE desarrolladas para carreras, con participaciones en campeonatos como IMSA y también en Le Mans.

Foto: Hamilton vía Instagram

¿Cómo encontró Lewis Hamilton su Ferrari F40?

El primer propietario había recogido el F40 en Maranello, condujo aproximadamente 69 kilómetros hasta su casa, lo estacionó y nunca volvió a encenderlo. La puerta del pasajero ni siquiera había sido abierta. Después llegó el tiempo. Años, décadas, una cubierta y el polvo acumulándose encima de uno de los Ferrari más reconocibles jamás construidos. Pasaron alrededor de 35 años…

Hamilton finalmente encontró el F40 que estaba buscando, su carro prácticamente detenido en el tiempo. Podía conservarlo exactamente como estaba, con el polvo y las huellas de más de tres décadas guardado, y convertirlo en una pieza de exposición, o podía hacer aquello para lo que Enzo Ferrari había autorizado su construcción en 1987: ponerlo nuevamente sobre el asfalto.

Para alguien que ama los carros, creo que aquí está una de las partes más bonitas de toda la historia. Restaurar aquel F40 con el objetivo de conseguir que pudiera volver a cumplir aquello para lo que había nacido “My very own F40. This is the car of my dreams and has been for as long as I can remember”, explicó en sus redes.

¿Cuándo condujo Lewis Hamilton su Ferrari F40 en Monza?

El 3 de septiembre de 2026, durante el fin de semana del Gran Premio de Italia, Lewis Hamilton llegó al Autodromo Nazionale Monza conduciendo su F40. Hay que entender lo que representa Monza para Ferrari para que esa llegada tenga todo su peso. Es la carrera de casa, el lugar donde las tribunas se llenan de rojo y donde ser piloto de la Scuderiasignifica cargar con una atención que difícilmente se repite en otro circuito. Hamilton ya había ganado allí cinco veces con McLaren y Mercedes. Esta vez cruzó la entrada como piloto de Ferrari y lo hizo dentro de uno de los carros que mejor representan la historia de Maranello.

Foto: Hamilton vía Instagram

¿Por qué el número 44 es tan especial para Lewis Hamilton?

Si había algún detalle capaz de hacer que Hamilton sintiera que había encontrado exactamente su F40, estaba escondido en el motor. Durante la revisión en Maranello, los mecánicos retiraron el bloque y descubrieron algo que nadie había buscado antes: el motor llevaba estampado el número 44.

Hamilton contó que no podía creerlo, habló incluso de destino. El 44 acompaña a Lewis desde mucho antes de la Fórmula 1. Cuando tenía ocho años, su padre, Anthony Hamilton, consiguió un kart usado que había pasado por varias familias. Lo reconstruyó para que Lewis pudiera competir y, cuando llegó el momento de inscribirlo en su primera carrera y necesitaban elegir un número, Anthony miró la matrícula de su carro. Allí estaba F44, eligieron el 44 y empezaron a correr con él.

Años después, cuando la Fórmula 1 permitió que los pilotos eligieran dorsales permanentes a partir de 2014, Hamilton regresó a ese número. Desde entonces, el 44 ha estado pegado a algunos de los momentos más grandes de su vida deportiva. Seis de sus siete títulos mundiales llegaron llevándolo en el monoplaza y, aun cuando ser campeón le daba derecho a competir con el número 1, Hamilton prefirió mantener el suyo.

El número también salió de las pistas, en 2021 creó Mission 44, su fundación dedicada a ampliar oportunidades para jóvenes y trabajar alrededor de la educación, la inclusión y el acceso a carreras STEM y al automovilismo.

Hasta la matrícula elegida para su carro lleva el 44. Un número tomado de una matrícula terminó en un kart, después en un Fórmula 1, luego en Ferrari, dio nombre a una fundación y, ahora, en su Ferrari rojo F40.

Después de toda una vida compitiendo, Lewis Hamilton sabe que ninguna fotografía puede explicar lo que ocurre cuando uno se sienta detrás de un volante que llevaba años deseando tocar —lo digo por experiencia propia—. Frente a su F40 todavía existe algo de aquel niño de ocho años que empezó a competir con un 44 elegido de la matrícula del carro de su papá.

Ahora ese número también está dentro del motor del Ferrari que soñaba tener.

Y esta vez, las llaves son suyas.