Ars Disruptio: el arte consciente y disruptivo de Luis Carlos Cifuentes

Una propuesta de Starbucks para realizar un mural en su primera tienda en Colombia es considerada la obra que marcó la incursión en el uso de materiales no convencionales por parte de este artista santandereano.

Por: Damián Torres

El universo creativo de Luis Carlos Cifuentes cobra vida a través de piezas con singular belleza, creaciones que no buscan agradar sino detonar preguntas al transitar entre materiales efímeros y retratos que cuestionan el poder, convirtiéndose en un espacio de encuentro entre lo estético y lo político.

Alentado por su padre, creció entre dibujos y pinturas que cimentaron su vocación artística. Con el tiempo, ese gusto lo llevó a explorar el diseño gráfico (una elección más pragmática por su cercanía con la pintura y las artes plásticas) que le permitió abrirse camino en el ámbito laboral. Esa ruta, a su vez, lo condujo a la dirección de arte de algunas de las revistas más influyentes de Colombia con contenido periodístico latinoamericano y de estilo de vida para hombres.

Allí alternaba su trabajo en ilustración, que realizaba de forma digital pero con una estética inspirada en la pintura tradicional. Hace unos doce años, decidió dar el salto al estudio, explorando técnicas contemporáneas mientras despertaba su curiosidad por experimentar con materiales menos convencionales, como el café.

¿Cómo construye Luis Carlos Cifuentes un universo pop desde su iconografía personal?

Desde su iconografía personal, busca crear un universo pop que rinde homenaje a la cultura popular con series como Tropipop y Sinestesia, donde traduce los colores de la música en retratos expresionistas. Pero uno de sus sellos distintivos es el trabajo con materiales efímeros, como podemos ver en la serie Retratos servidos. Al respecto de cómo concilia la idea de permanencia de la obra frente a lo transitorio de la materia, y el significado que tienen estos materiales cotidianos al convertirlos en lienzo o pigmento —en contraste con las obras más comerciales—, comenta:

‘Para mí siempre han coexistido dos intenciones: el personaje y el material, o el color, o el estilo en el que lo pinto. A veces es una crítica, como cuando pinté a Donald Trump con salsa picante mexicana, o un homenaje, como el que le hice a Nairo Quintana al pintarlo con melado de panela. La base de esta primera etapa de mi carrera siempre fue el retrato. Detrás de cada retrato también existía una especie de refuerzo semántico con el material en que lo hice. Esta intención existe también en la serie Sinestesia, pero ahí con el color o la música que me inspiraba cada personaje.

Entonces, son dos elementos que se juntan para crear algo más allá del retrato del personaje, un subtexto que refuerza mi punto de vista o mi opinión. En la serie Retratos servidos, todos los retratos son hechos con diferentes alimentos, nunca hubo la intención de conservar las piezas originales, sino un registro de ellas. Cuando empecé a trabajar con comida en las redes, publicaba solamente el resultado.

En algunos casos, las personas comentaban que era digital o montajes hechos con Photoshop, entonces tuve que empezar a grabar todo el proceso. Eran otros tiempos, en los que no existía la inteligencia artificial. Ahora veo artistas tratando de posar como creadores de piezas que son hechas enteramente con inteligencia artificial. Para mí siempre ha sido muy importante el proceso, no solamente el resultado. Por eso, el arte efímero tiene para mí el mismo peso que una obra que puede durar cien años».

Materiales cotidianos para denunciar realidades incómodas.Crédito Fotógrafo: Sebastián Parra

¿Qué papel juega la política en la obra de Cifuentes?

Figuras de la política nacional e internacional han protagonizado varias de sus obras, entre ellas el expresidente Álvaro Uribe, el actual mandatario Gustavo Petro, el presidente de Estados Unidos Donald Trump y Nicolás Maduro. Cifuentes no teme compartir su entendimiento sobre la relación entre el arte y la política, especialmente en el contexto nacional, siempre marcado por la desigualdad y la violencia histórica.

«Yo tuve Twitter en algún momento y expresaba mis opiniones en esa red social. Durante un tiempo me pareció interesante, pero pienso que mi papel para hacer este tipo de denuncias sobre desigualdad, corrupción o violencia tendría mucho más impacto en una galería que en un foro de una red social. He pintado a Álvaro Uribe con café, denunciando su sangre fría con respecto a los falsos positivos; a Moreno Rojas; a Julio César Turbay Ayala hablando de corrupción; al presidente Gustavo Petro con aguacate; o al presidente Juan Manuel Santos con mermelada.

Alguna vez organicé una exposición en la casa que fue del contador Santiago Medina, del proceso 8000 de Samper. Aproveché ese contexto para denunciar la corrupción y el narcotráfico en la política. Creo que es bueno abrir esa discusión de hacia dónde queremos que vaya nuestra democracia».

¿Cómo utiliza Cifuentes la incomodidad y lo social en su obra?

En su cuenta de Instagram @cifuentesarte podemos ver retratos que van más allá de lo estético y dialogan con lo social, lo bello y lo que para algunos es incómodo por la temática. Sobre qué busca contarle al espectador a través de ellos y qué lugar ocupa la incomodidad en su propuesta artística, comparte:

«Hice una exposición en donde hablaba del desplazamiento en Colombia: eran personas afro e indígenas pintadas con alimentos ultraprocesados derivados de la caña de azúcar y de la palma africana. Buscaba plantear una denuncia del impacto que tienen los monocultivos y los latifundios sobre las poblaciones cuando arrasan con los ecosistemas nativos. En ese camino empecé a buscar personajes que representan una idea o una política en particular para exaltar un poco a través del material en que lo pintaba.

Ya sea como una crítica —como en el caso de Nicolás Maduro, que lo pinté con Harina Pan, un alimento que por esos días escaseaba en Venezuela—, en estos tiempos, los artistas debemos tomar posición, porque de no hacerlo, otros la tomarán por nosotros. La función del arte es aprovechar esa sensibilidad que tenemos algunos artistas y ser un espejo para los demás, para que continuemos siendo humanos y esa palabra no deje de tener sentido».

¿Cómo elige sus temas y qué busca denunciar o visibilizar?

Sus retratos han sido descritos como una metáfora crítica de la sociedad. En la página web cifuentesarte.art comparte detalles de su proceso; en ese sentido, nos narra cómo elige las temáticas en sus obras y lo que le interesa visibilizar o cuestionar:

«Cada artista tiene unos intereses particulares o una agenda privada por defender. Hay circunstancias que nos duelen más a algunos que a otros y creo que, al expresarlo libremente cada uno, se enriquece el paisaje cultural. Las redes sociales han ayudado mucho a la difusión de esos mensajes, pero también han aplanado un poco esa diversidad.

A veces los estilos se mueven más por la tendencia o por el algoritmo que se está moviendo en determinado momento. A veces hay que sumarse a una causa o también hay que ser divergente y tomar el propio camino, aunque eso genere incomodidad entre las personas que ven las obras».

Entre la belleza del color y la crudeza del mensaje. Foto: Crédito: cortesía Luis Carlos Cifuentes /obra: Chavela.

¿Qué influencias han definido su estilo expresionista y pop tropical?

Sus cuadros llaman la atención por el uso del color y el protagonismo de figuras de la cultura popular como Albert Einstein, Gabriel García Márquez o Darth Vader. Respecto a los artistas, movimientos o experiencias personales que han marcado su estilo y su manera de abordar el arte, agrega:

«Desde pequeño me ha atraído el color. Tengo una fijación de cuando mezclaba todos los colores de la plastilina y quedaba una especie de pelota con manchas de diferentes tonos. También tengo algunas habilidades para la escultura y, sobre esta masa multicolor, moldeaba rostros y personajes.

Luego me atrajo el movimiento expresionista de trazos sueltos, como Lucian Freud y Francis Bacon. Me gusta la obra de Luis Caballero y Alejandro Obregón. Cuando empecé a pintar, quise usar este estilo más suelto para empezar a construir nuestro propio movimiento Pop Tropical dentro de la pintura. En este momento hay infinidad de artistas que están siguiendo esa tendencia, a la que me alegra haber contribuido en un principio».

¿Cuáles han sido sus obras más desafiantes y qué ha aprendido de ellas?

Al cuestionarlo sobre sus obras más desafiantes, tanto en concepto como en técnica, el aprendizaje que le dejaron y las reacciones que el público ha mostrado sobre su trabajo, que en ocasiones logró incomodar o abrir debates políticos y sociales, asegura:

«Siempre he tenido una idea fija —una especie de pesadilla recurrente—, que es una montaña hecha con personas tratando de escalar entre ellas mismas. He hecho algunos bocetos; en la práctica es casi imposible hacerlo con modelos. He tratado con inteligencia artificial, pero no me convence el resultado. Es una obra que está en el tintero, y ya he dañado bastantes lienzos sin quedar convencido del resultado.

Con respecto a las opiniones o los debates que se dan en redes sociales, hay que ser precavido. Intento llegar a un público al que no tenga que explicar con plastilina mis intenciones, ni caer en debates vacíos. Tampoco que desconfíe de mi trabajo si no tiene un determinado número de “me gusta”. A veces valen más unos cuantos corazones por la calidad de quienes los ponen».

Cuando el arte efímero pesa tanto como una obra eterna. Foto: Crédito: cortesía Luis Carlos Cifuentes / Retratos Hablados

¿Cómo usa el arte como resistencia frente al consumo, el extractivismo y la desigualdad?

Obras que plantea preguntas sobre el consumo y la explotación de recursos son recurrentes. Él tiene clara la manera en la que el arte puede ser resistencia frente a estas dinámicas y también los riesgos que asume un artista cuando decide hacer crítica social desde la plástica:

«Creo que el arte que realmente conmueve es el que rompe o construye algo dentro de uno. Estoy en un punto en el que estoy buscando un equilibrio. Viví 25 años en Bogotá y estoy tratando de simplificar mi propio consumo. He entendido la importancia del agua; he visto los ríos contaminados con plásticos, las aguas ya sin peces. Y la verdad, creo que vale la pena arriesgarse a cualquier reacción de parte de las empresas que ponen el capital por encima de todo, como si los recursos naturales fueran infinitos.

Admiro mucho a los ambientalistas, activistas y líderes sociales que hacen el trabajo de campo, y en un país como Colombia son desplazados, exiliados, asesinados. Creo en el poder del veto y la cancelación de marcas que atenten contra los ecosistemas o la vida en general, y creo que vale la pena el riesgo. Confío en que debemos empezar con acciones mínimas, que poco a poco en lo colectivo cuentan».

¿Qué función cumple el arte en la reflexión social contemporánea?

Su perspectiva nos ayuda a comprender cómo puede el arte invitar a reflexionar sobre la sociedad actual y sus contradicciones:

«Pienso que el arte es un retrato de su tiempo. Uno ve una pintura del Renacimiento y entiende lo que pasaba con la sociedad en ese momento. También pienso que el arte nos hace estar presentes, vigilantes y conscientes. Nunca antes nuestra propia existencia se volvió una amenaza para la vida en el planeta y para nuestro propio futuro.

Las grandes corporaciones mezcladas con la política son una receta para una catástrofe, en un mundo donde el dinero se acumula y los recursos escasean, donde incluso poblaciones enteras de seres humanos, como es el caso de Palestina, son descartables. Si el arte nos invita a reflexionar y hacer algunos cambios en nuestra conducta, habrá cumplido su función».

¿En qué proyectos trabaja actualmente Luis Carlos Cifuentes?

Son varios los proyectos y las búsquedas creativas en los que se encuentra trabajando actualmente, siempre explorando nuevos territorios que le permitan incursionar en otras ramas artísticas, sin dejar de lado su sello distintivo. Sobre esto enfatiza:

«Estoy en un momento en el que regresé a vivir a Santander. Ahora vivo rodeado de naturaleza; estoy en búsqueda de un equilibrio entre el consumo y la sostenibilidad ambiental. Tengo una serie lista inaugurada desde el 25 de septiembre en Barichara, que se llama Plastic Society.

Figuras públicas convertidas en metáforas visuales. Crédito: cortesía Luis Carlos Cifuentes /obra: Trump

Representa una crítica al consumo desmedido del plástico y a cómo este elemento está terminando con nuestros ecosistemas marítimos y terrestres. Quiero también retomar la escultura en esta época de inteligencia artificial, porque creo que, a la velocidad en que se crean imágenes hoy en día, estamos saturados de información».

En la obra de Luis Carlos Cifuentes, cada trazo y cada material nos recuerda que el arte no solo está hecho para ser contemplado, sino también para incomodar, cuestionar y, sobre todo, para despertar conciencia.

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