La forma de ver películas y series cambió, y con ella también cambió la manera de producirlas. Esa fue la idea central que planteó Matt Damon en una entrevista reciente, al referirse a cómo Netflix ha ajustado sus contenidos para un público que ya no presta atención plena a la pantalla principal sino que en paralelo checkea sus redes sociales y cinsume contenido para liberar dopamina.
La afirmación salió por el estreno de The Rip, la nueva película original de Netflix protagonizada por Damon y Ben Affleck, que se dio durante una conversación extensa en The Joe Rogan Experience. Allí, el actor explicó que el hábito de ver series y películas mientras se usa el celular, lo que se conoce como double screen, que son esos shows producidos específicamente para verlos sin necesidad de ver la pantalla. Acá te contamos todo a cerca de esta nueva estrategia:
¿Cómo explicó Matt Damon el impacto de la distracción en la forma de hacer películas?
Durante la conversación, Matt Damon planteó una idea que fue que el entorno en el que hoy se consumen las películas altera directamente su construcción narrativa. Según explicó, la experiencia de una sala de cine obliga a un nivel de atención sostenida que no existe cuando el espectador mira desde casa, con el celular en la mano, sonidos virales, historias cortas y demás distractores.
En ese contexto, el actor señaló que antes las películas de acción se estructuraban alrededor de grandes momentos narrativos. Hoy, en cambio, las producciones tienden a incluir un impacto fuerte en los primeros minutos, con el objetivo de evitar que el espectador abandone la cinta, y proceda a ver su celular. A esto se suma otra práctica que mencionó de manera explícita: la reiteración de información clave dentro de los diálogos para compensar la falta de atención.
El llamado fenómeno de la segunda pantalla describe un comportamiento que dejó de ser marginal. Hoy, una gran parte de los espectadores consume contenidos audiovisuales mientras interactúa con otras aplicaciones, responde mensajes o navega en redes sociales. La atención se fragmenta, se reparte y rara vez se concentra en una solo dispositivo.
¿Cómo el scroll infinito cambió nuestra capacidad de atención sostenida?
El impacto del scroll infinito va más allá del entretenimiento. La exposición constante a contenidos breves y recompensas inmediatas redujo la tolerancia a la espera, al silencio y al desarrollo lento de una historia. El consumo constante de contenidos breves tristemente ha reducido la capacidad de sostener la atención en narrativas largas, como ver una pelicula.
Este cambio afecta la manera en que se procesan las narrativas largas. Escenas que antes se apoyaban en la tensión, el ritmo o el subtexto hoy corren el riesgo de perderse si no generan estímulos constantes. «Ahora tenemos que ver la escena más de 10 veces para entender cómo se desarrolla la historia» afirmó.
¿Estamos adaptando el contenido al espectador o renunciando a la atención como valor cultural?
Aquí es donde la reflexión de Damon adquiere un peso mayor. Al diseñar contenidos que pueden entenderse sin mirar, se normaliza la distracción como forma legítima de consumo. El scroll infinito no solo ocupa el tiempo libre a tal punto que puedes pasar 4 horas viendo y que se sienta como 20 minutos, también reconfigura la forma en que se procesa la información.
El riesgo no reside en ver el celular mientras se ve una película. El verdadero problema aparece cuando dejar de mirar deja de percibirse como una carencia y pasa a entenderse como la norma. En ese punto, no solo cambian las series y las películas: cambia la manera en que nos relacionamos con las historias, con el tiempo y con la capacidad de permanecer atentos. Ahí, más que un debate sobre Netflix, se abre una discusión sobre qué tipo de espectadores estamos formando.

La afirmación de Matt Damon permite observar un ajuste concreto en la manera en que hoy se producen series y películas. Las plataformas de streaming, en particular Netflix, tienen en cuenta que una parte significativa del público consume contenidos mientras usa el celular, y esa conducta influye directamente en las decisiones narrativas. El guion, el ritmo y la forma de presentar la información responden a un contexto en el que la atención no se mantiene de manera constante.
Por eso, las producciones incorporan momentos de impacto temprano, así como los conocidos «hocks» de redes sociales, donde se reiteran datos relevantes dentro de los primeros diálogos y se prioriza la claridad de la trama. Estas prácticas buscan evitar que el espectador pierda el hilo de la historia cuando alterna la visualización con otras actividades.
