Mike Bahía: ‘La vida no es tan en serio, que la vida es un juego y uno nunca deja de ser niño’

En vísperas del Día del Padre, Mike Bahía comparte una conversación íntima sobre la paternidad, su relación con Kai, el regreso a Cali, la independencia musical y las lecciones que han transformado su manera de entender el éxito.

El verdadero éxito no siempre está en los números; a veces está en volver a lo esencial. Foto: Esquire Colombia

En vísperas del Día del Padre, Mike Bahía llega a nuestra portada acompañado del pequeño Kai, su hijo. Entre la independencia creativa, la paternidad y una nueva forma de entender la música, el artista atraviesa uno de los momentos más honestos de su vida. En esta conversación nos habla sobre regresar a Cali para reconectar con sus raíces, criar a Kai lejos del ruido mediático y entender que el verdadero éxito no está en los números, sino en vivir (y crear) desde el corazón.

Uno de los momentos más especiales de esta portada es la participación de Kai, quien acompañó a su padre en una sesión que retrata una faceta más íntima y personal. Más allá de la música y los escenarios, esta conversación revela al hombre detrás del artista: sus valores, sus consejos de vida, su relación con la familia y las historias que hoy dan forma a su presente.

Por Luis Téllez

¡Mike!, ¿cómo han sido estos días para ti?

—Han sido unos días bacanos porque, personalmente, como que empecé a hackear esto de andar con mi hijo más seguido. Empecé a ver el tema del hijo como un operativo cuando en realidad siento que, a veces, es la mente la que hace todo más grande de lo que es. Es como cuando ves a las mamás que no tienen opción y simplemente siguen su vida con el hijo al hombro; ahí te das cuenta de que el operativo es tan grande como lo quieres hacer. 

¿Y profesionalmente, cómo estás? 

—Feliz. Estoy en un momento de independencia musical muy bacano, después de muchos años en una disquera. Entonces, estoy en una etapa creativa mucho más fluida y distinta, permitiéndole a cada canción un tiempo de desarrollo y madurez mucho mayor. Digamos que lo que apenas está saliendo este año es algo que vengo trabajando desde hace dos años y que sentía que quizá no iba a salir ni a pasar. Hoy estoy en la madurez de haber escogido la música correcta para ese álbum y poder producir bien cada canción, gracias a que encontré la independencia. 

Hace un par de años le dedicaste un álbum a Cali. ¿Desde ahí viene esa libertad?  

—Para mí fue muy bonito haber hecho un álbum que no seguía mi ruta musical y profesional, aunque sí seguía mi propósito de vida —que a veces es distinto de lo que profesionalmente “debería” ocurrirme—. Entonces, fue muy bonito haberlo cumplido, habérmelo permitido y haber continuado [ese diálogo] en mi ciudad. Hoy estoy en otras conversaciones —incluso hay gente que no sabe que yo empecé esa conversación—, gracias al álbum que le hice a la ciudad. Y eso se está volviendo un argumento bonito porque siento que estoy aportándole algo a Cali. 

Mi ciudad, como otras, tiene heridas sociales, sobre todo alrededor de este diálogo controvertido de las ideologías políticas. Siento que [Cali] sufre mucho por eso y estoy tratando, a través de la música, de echarle un poco de amor, de compasión, de tiempo… a esa herida. Considero que gracias a ese álbum logré entrar ahí.

Luego llegó mi hijo y, profesionalmente, también ha sido imposible dejar de crear música. Incluso llegué a decir: “No. Me voy a dedicar a mi hijo”. Mentira, la música sigue. Es una dinámica imparable en mí. Además quiero que mi hijo conozca al Mike musical, porque ese también soy yo. 

Kai, Blazer, Lacoste. Mike, Pantalón, Boss.

También le dedicaste un documental, Calidosa City. En él hablas de sentirte perdido, incluso cuando nació tu hijo, Kai. ¿Cómo transformó la paternidad tu vida y tu forma de ver el mundo?

—Pues mira, uno siempre tiene preconceptos de la vida: “cuando llegue a los treinta…”, “cuando llegue a los tal…”, “cuando tenga mi hijo….”. Entonces, me cuestioné en ese momento porque —soy un tipo muy hábil con la palabra— muchas veces me engaño a mí mismo  —no sé si mucho o si todos lo hacemos y ya—.

Y llegó un punto en el que me dije: “Vení para acá y pará, que esto no va a terminar en ningún lado. Hablate la verdad y sentí la tristeza de lo que, por egoísmo, dejaste de hacer —que no está mal, pero entonces [había que reconocerlo]—” y listo. Por egoísmo, tal vez dejé de estar todo el tiempo porque debía trabajar con gente que no vivía en mi ciudad, pero gracias a eso crecí profesionalmente. Entonces, hoy regreso [a mi ciudad] con un poco de lo que le traje durante mi ausencia, ¿me entendés? 

Ese sentir y estar en ese momento de mi vida, justo cuando llegó mi hijo, me hizo reflexionar y decir: “Vení, yo no puedo enseñarle a mi hijo a partir de decirle cosas”. Yo hablo muy bien y pensé que esa era mi fortaleza, pero resulta que también es mi mayor debilidad con él, porque él no va a aprender escuchándome: va a aprender con lo que ve y lo que sienta. Entonces me dije: “Tengo que sentirlo, I have to mean it”. Yo, con mi papá, no tengo la mejor relación; es más, él siente que tiene issues. Yo me fui de la casa… 

Entonces, con mi viejo me pasó. Él siente que yo no le dedicaba tiempo. Más que un problema mío con él, era algo que él sentía conmigo. No sé si les pasa con los viejos, que sienten como que uno se fue de la casa y se alejó…. Entonces, volví a mi ciudad, empecé a pensar en hábitos como: “Voy a llamar al viejo”. Y así contestó él: “Ah, me estás llamando”.

¿Cómo fue esa reconexión con tu ciudad ahora que la ves desde lejos? 

—»Siento que no ha pasado aún. Y, para serte tan sincero, siento que ese álbum todavía no ha llegado. Y eso es lo más lindo, porque pensé que hacerlo y publicarlo era suficiente. Pero mi mensaje aún no lo he logrado llevar. Si me lo hubiera tomado personal, como “Nadie miró mi arte”, habría sido distinto. Pero no. Espérate, ¡hay un conflicto dentro de esa casa! Puedes poner un parrandón vallenato, pero si hay dos personas discutiendo dentro, nadie te va a escuchar. Entonces, preferí verlo así y pensar: “Bueno, ¿qué tal si suelto mi guitarra, suelto lo que soy [como artista] y entro como un ser humano a la ciudad a preguntar qué está pasando desde otro lugar. 

Entonces, estoy trabajando con un artista del distrito que viene justamente de ese lugar donde está esa herida […]. Somos la ciudad más al sur del país y recibimos una migración muy fuerte. Creció una invasión tan grande que hoy es más grande que la ciudad, y esa raya en la mitad nos divide. Y este artista vino del sur del país por la violencia y terminó viviendo ahí.

Ahora estamos apoyándolo y hemos tenido una etapa muy bonita. Ayer tuve una conversación con él y le dije: “¿Sabes qué?, nuestro propósito no es la música” —porque mi propósito y el de Greeicy era: “Si yo crecí dentro de la industria, pues voy a sembrar a alguien que tenga necesidad y talento, le voy a ayudar, simplemente por [hacer] crecer la industria como industria”—. 

Entonces le dije: “Ese no es nuestro propósito […]. ¿Sabes cuál es nuestro propósito? Sanar”. Que la gente del barrio cuando diga: “No, que es que el que tiene beneficios, que es que él no sé qué…”, sepa que sí existen maneras de conseguir beneficios con mérito.

Si el mérito existe, nadie tiene por qué señalarte: madrugaste, no le pasaste por encima a nadie, lo hiciste ética y correctamente; incluso moviste una generación. Eso debería celebrarse, no señalarse. Pero, claro, hay ausencia de información y vos solo ves al man en el BMW o con la gorra Moncler… Pero, ¿vos sabés que yo cargaba mis parlantes hace diez años y que no sabía si me iba a ir bien? ¿Sabés si hoy, como Mike, invierto dinero en un sencillo y si se devuelve o no? ¿Sabés si llevo meses malos o buenos? No sabes lo mío… 

Después de lanzar Me Gustas con Nanpa Básico y versionar Bonita Bonita, un tema viral creado con IA, ¿cómo ves hoy la relación entre los artistas y la inteligencia artificial?

—Esta es una visión muy del momento. No podría hablarte más allá porque todavía no hay suficiente información. Todo es muy instantáneo y perceptivo. Yo reaccioné a lo que viví. ¿Qué pasó? Pues cuando escuché la canción, no conocía la original; un amigo me la puso y le pregunté “¿Qué es este tema?”.

Sentí que era para mí, que me quedaban los fraseos rápidos y las melodías cortas… Pensé: “Eso me quedaría muy bien”. Agarré, saqué mi computadorcito, saqué mi pista, la monté y empecé a grabarme. En ese ejercicio dije: “Me queda espectacular, me queda increíble”. Me tardé dos semanas, se convirtió en un reto personal. Me encantaba. La grabé, pero no con la intención de publicarla. Al grabarla, ya en las últimas tomas, me paraba y borraba la sesión. Al otro día volvía y empezaba de cero. Y volvía como si fuera a subir una loma. 

Me di cuenta de que Greeicy me estaba observando todo el tiempo. Un día, había gente en la sala de la casa y puse mi mesita afuera, al lado de la piscina, y me senté a darle y darle. Cuando terminé, la puse y le dije: “Mira, escucha”. Ella me respondió: “Bebé, está espectacular. Te voy a hacer un favor: hácete ahí, ponete una chaqueta, te voy a grabar un video”. Lo grabamos y se volvió viral.

Ahí fue cuando dije: “Wow, necesito sacar esta canción”. Y la publiqué sin ninguna pretensión. Hoy es mi canción más escuchada en Spotify. Está haciendo casi 150 mil streams diarios y en dos meses tiene seis millones de streams

Suéter, Boss.

A veces nos tomamos la vida demasiado en serio. Si algo te inspira y hace más feliz tu día o el de alguien más, ya cumplió su propósito.

—Así es. Por eso te decía que todos somos artistas. Y aquí quiero cuestionar a todo el que lea esto: eres artista por la manera en que ves una pared y decís: “No, esa pared me sirve para pintarla” o “Uy, me inspiró porque puedo hacer tal y tal cosa”. Así de sencilla es la vida. De verdad, no tienes que hacer una obra como la Mona Lisa para ser artista. Para mí, ser artista también es cómo caminas, cómo te vistes, cómo hablas, cómo reaccionas… 

A nuestra portada no llegas solo. En vísperas del Día del Padre, te acompaña el pequeño Kai. ¿Quién es este pequeño visto desde tus ojos? 

—¡Uy! La oportunidad de entender el mundo. Si yo pudiera salirme de mi vida con una cámara, alejarme del mundo, y verla desde lejos… Eso es lo que hace mi hijo [conmigo]. Me cambia la perspectiva, me saca del ego. Porque el ego te pone los pies donde le da la gana y te altera la visión de la vida. 

Incluso puedes llegar a sentir que tu hijo te roba tiempo. Hay papás que dicen: “Hijuepucha, ¿qué hago?, ¿cómo lo distraigo?”. Pero eso es el ego haciéndonos creer que no hay nada más importante que nosotros mismos, cuando eso es mentira.

¿Qué puede haber más importante que una creación tuya a la que además puedes acompañar y guiar? Y uno cree que está guiando, pero realmente es el hijo quien termina enseñándole a uno. El ego te hace pensar que tú le vas a enseñar. No, no, no. Cuando fuerzas la enseñanza, estás retrasando el crecimiento de los dos. 

¿Qué es lo más gratificante de ser papá? 

—Darme cuenta de que la vida no es tan en serio, que la vida es un juego y uno nunca deja de ser niño. 

¿Y lo más complejo?

Tú mismo. Ese supuesto “hombre exitoso” que llevamos dentro y que crees que tu hijo tiene que conocer. De alguna manera estoy en el momento de preguntarme si realmente tiene que conocer al tipo exitoso o simplemente a una persona que ha reaccionado a cada momento, que ha tenido aciertos y desaciertos, momentos buenos y otros tal vez no tan buenos.  

Ambos, Total Look, Adidas.

Cuando tu hijo crezca y escuche tu música, ¿qué te gustaría que entendiera de ti? 

Que fui un tipo que hizo las cosas con deseo y pasión. Que tomó una decisión desde el corazón, porque se suponía que yo debía ser administrador de empresas o artista, y decidí ser artista porque decidí vivir. En esta vida me gasté la boleta de vivir y no la de construir. 

Desde que nació Kai, tú y Greeicy decidieron mantenerlo alejado de la exposición pública. ¿Por qué fue tan importante para ustedes proteger su privacidad desde el principio?

—¿Sabes qué pasa? Que, en esa primera etapa, entender tantas cosas al mismo tiempo nos obligó a poner en una balanza lo que realmente es importante. Y el ojo público es una decisión absoluta: sí o no. No es algo que puedes decidir en términos medios, a la mitad. Si entraste, ya te fuiste. Mujeres y hombres vivimos cambios emocionales, hormonales y químicos que suben, bajan, entran, salen…

Nosotros decidimos liderar juntos todo el proceso de nuestro hijo. No tuvimos niñera porque, para mí, la familia es un esquema completo: mamá, papá, abuelito, abuelita… Pero nosotros éramos quienes debíamos enfrentar los momentos difíciles, incluso llorar en el baño sin saber si lo estábamos haciendo bien o mal. Y siento que fue una decisión sabia. Simplemente sentíamos que era lo correcto. No queríamos que nuestro hijo recibiera energía externa de nadie más, así fuera buena o mala; no hacía falta. […] Entonces, hoy cuidarlo hace parte de eso. Yo no quiero que él vaya a un parque y alguien lo trate distinto. Si él está con su abuelita, pues es un niño más. 

¿Qué es lo más caleño que tiene Kai o que tienen tú y Greeicy en su forma de criarlo? 

—Uy, qué buena pregunta. ¡El amor por el pandebono! Nos encanta en el desayuno. Siempre que estamos en Cali —o incluso en Miami— buscamos pandebonito: ese pancito con queso. ¿Y sabes qué también? El hecho de caminar en las tardes. Nosotros vemos el atardecer desde la ventana y nos preguntamos: “Amor, ¿está muy ocupada? ¿Qué está haciendo? Vamos a caminar un ratito”.

Creo que eso es uno de los secretos, no solo de nuestra relación, sino de la vida. Yo le diría ese secreto a las personas: por favor, suelten lo que estén haciendo veinte minutos, llamen a un amigo, invítenlo a caminar.

Kai, Blazer, Boss. Mike, Blazer, Golden Goose, Botas, Thoro.

Muchas veces los papás “programan” a sus hijos a través de frases como: “tienes que ser el mejor”. ¿Quisieras programar a Kai de alguna manera o prefieres alejarlo de cualquier expectativa? 

—Me has entendido, y es la segunda opción. Te lo digo: uno hace planes, cree que sabe qué le conviene al otro…[no siempre es así]. Hace poco tuve una reflexión con mi hermano. Él es un crack, un diseñador muy duro, pero últimamente no habíamos coincidido en proyectos. Y mi deseo de estar con él en un proyecto era tan grande que siempre que me surgía una oportunidad yo lo llamaba. Y había unas oportunidades muy buenas, en las que uno cree saber qué le funciona al otro, y uno cree poder tomar las cosas por sentado, ¿sabes? Y le dije: “¿Sabes qué?, como que no voy a hacer ningún proyecto.

Mejor vamos a tocar música. Te voy a buscar para que tomemos café, para que hablemos mierda y para que toquemos guitarra”. La cara le cambió. Eso me enseñó que no tengo que programar nada. Viví, soltá, dejá ir. Sentate en el asiento que te tocó y conversá con el de al lado. Yo siento que mi hijo, de pronto, hasta me va a enseñar más a mí de lo que yo le voy a enseñar a él. Claro, habrá momentos en los que le diré: “Ojo, hijo, no hagas eso”. 

Obvio. Siempre está la esperanza de que sean buenas personas y que uno pueda enseñarles lo que es el respeto, ¿no? 

Exacto. Porque ellos también sienten. Son tan intuitivos que yo logro más cuando no le digo “no”. [En cambio], cuando le digo “no” y hago fuerza, logro lo contrario. Pero cuando me agacho, me pongo a su altura y le digo “ven” ni siquiera le digo ni sí ni no. Cuando hace algo [peligroso], hay silencio, me agacho y le explico: “Mira, hiciste eso, pero mira arriba. ¿Ves eso? Eso te puede caer encima y te puede sacar sangre, y no queremos eso”. Él le tiene pavor a la sangre. Entonces, lo entiende y lo graba. Y este tipo de viajes los agradezco mucho. Vine con este man solo [para esta sesión]. Toda la familia está de: “¿Cómo se va a ir con el niño?”. Y yo quería empezar a hacer esto.  

Ropa, propiedad del artista.

Entre risas, interrupciones de Kai y reflexiones inesperadas, Mike Bahía nos comparte una mirada honesta sobre la familia, el éxito y el paso del tiempo. La conversación completa puede leerse en nuestra edición impresa junio-julio 2026, donde profundiza en la paternidad, sus raíces, la música y los cambios que han transformado su manera de ver la vida.

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