¿Qué es la moda masculina? ¿Cómo se vive en Colombia? ¿Realmente sigue viva la herencia en los diseños actuales? Estas son las preguntas que responde Cristian Baena, un apasionado de la moda y de sus raíces, quien nos guía por un profundo análisis del sector.
En este artículo, Baena recorre las tensiones entre la sastrería, el oficio y la emoción, entendiendo el diseño no como un simple ornamento, sino como un relato. Como un referente que utiliza sus plataformas no solo para el buen vestir, sino para generar conciencia, propone una reflexión necesaria: cómo la moda es una herramienta para reimaginar lo colombiano desde la grieta, y no desde la norma.
¿Quién es Cristian Baena?
Cristian Baena es un artista visual, estilista de moda y escritor afrocaribeño, radicado entre Ciudad de México y diversos epicentros del arte y la moda. Durante más de doce años, Baena ha explorado las artes visuales, el estilismo de moda y lacrítica cultural y artística, cuestionando las relaciones entre oficios, cultura material, raza, género, estructuras de poder, guerra, territorio y prácticas creativas.
Su enfoque del arte, la historia y la teoría cultural ha sido clave al momento de conceptualizar y asesorar a firmas de diseño de autor latinoamericano. Su paso por Estados Unidos y Europa lo ha conectado con marcas como Dior Beauty y Vivienne Westwood.

Por: Cristian Baena
¿Cómo se construye la moda masculina en Colombia desde la historia y el mestizaje?
Siempre he tenido más preguntas que respuestas. Y tal vez ahí, en esa vacilación entre el desconcierto y la búsqueda, comienza esta columna: una reflexión sobre mis propias resistencias frente a la idea de la moda masculina, o mejor aún, frente a la noción reducida y excluyente de lo masculino.
La moda masculina en Colombia es un relato tejido entre herencias coloniales y mestizajes textiles, entre lenguajes europeos, criollos, afro e indígenas. Es un archivo en reconstrucción, una genealogía visual que distintas firmas rescatan como parte de una identidad estética en formación.
¿Quién es Nicolás Martín García y qué representa la marca Garcias en la moda masculina?
Desde Milán hablé con Nicolás Martín García, creador de Garcias. Criado en Roma, migró desde Bogotá junto a su familia durante una época de violencia en Colombia. Formado en el universo del Made in Italy, trabajó para casas como Dolce & Gabbana y Roberto Cavalli. Su sensibilidad se consolidó entre la disciplina italiana y la multiplicidad de referencias culturales.
Su lema (Nacido en Colombia, hecho en Italia y soñado en América) resume esa dualidad. En su más reciente colaboración con Undergold, titulada Santa Unión, reinterpretan la iconografía religiosa entre Latinoamérica e Italia.


Ph. FABIAN guerrero
Stylist Nicolas Martin Garcia

SS26
Ph RUBOT
Stylist Nicolas Martin Garcia
¿Cómo influyen las regiones en el vestir masculino colombiano?
El hombre del Caribe no es igual al del altiplano; el de Valledupar, moldeado por el vallenato, no comparte el mismo ritmo que el de Bogotá; Cartagena respira el mestizaje africano y Barranquilla con su carnaval perpetuo. Pero qué sucede en el Pacífico y su afrodescendencia que hoy destaca en un país que le ha tomado mucho tiempo indagar en sus raíces afrocaribeñas y la influencia de ritmos como la cumbia y el mapalé. Estas historias no se han tocado aún; tenemos tanto que contar […]
En mis conversaciones (a la distancia) con distintos creativos colombianos, percibo una constante: la nostalgia de experiencias personales y una proyección de experiencias en el diseño. Una suerte de mirada hacia atrás que los acompaña mientras intentan dar sentido a sus propias dudas, memorias y orígenes.
¿Qué propone La Petite Mort desde Colombia y París?
Desde Medellín, La Petite Mort surge como un eco contemporáneo de la sastrería. Dirigida por Jonathan Cortéz y Andrés Durán, la firma nació en París del encuentro entre la técnica aprendida durante sus estudios y la sensibilidad antioqueña.
La etiqueta ha ganado relevancia por su manera de narrar historias profundamente locales desde una mirada universal. En sus colecciones, figuras tan cotidianas como el campesino o el silletero se convierten en símbolo: fuerza, resistencia y belleza del campo. Esa imagen (la del hombre que carga flores sobre su espalda) condensa la historia de un país que aprendió a transformar el peso en estética.
La Petite Mort no teme a la delicadeza. Su propuesta, enmarcada en el tailoring, habita siluetas amplias, proporciones generosas y un simbolismo que acoge cualquier cuerpo y género. En cada prenda hay una intención: contar una historia, ofrecer una mirada amable sobre la masculinidad. Porque, tal vez, la moda masculina en Colombia aún se debate entre la rigidez del traje y el deseo de libertad.


Photographer | @nataliagw
Styling | @ivandarioramirez89 @i.am.lupe @giselaromer
Makeup & Hair | @santiago_stlng
Model | @catolico_05
Siluetas, cuerpos e identidad en el diseño colombiano
Los diseñadores afirman que su marca es un medio de expresión para quienes buscan comunicar identidad más allá del género. Su casting, diverso, es una declaración estética y política: un espejo del país que somos, no del que aún fingimos ser. En su trabajo hay un intento por construir el lenguaje de la sastrería latinoamericana, una mirada que mezcla la elegancia con la emoción, el linaje con la calle.
El hombre colombiano, tradicional en muchos aspectos, puede oscilar entre la costumbre y la experimentación. Pero incluso él (que se define conservador, que puede crear un alter ego y que aún duda de los colores o las texturas) también puede ser múltiple. Todos lo somos. La moda, si quiere ser contemporánea, debe reconocer esa fluctuación: aceptar que dentro de cada traje habita más de un personaje.
¿Quién es Christian Colorado y por qué es un referente de la moda masculina colombiana?
Pero qué fortuna encontrar a Christian Colorado. Diseñador de origen paisa, formado en Bogotá, hoy con apariciones constantes en la Semana de la Moda de Nueva York y un reciente debut en París. […] Me confiesa que muchas de sus ideas nacen del barrio, de su infancia, de la memoria íntima que se mezcla con el caos urbano.
Colorado no diseña desde la forma, sino desde la emoción. Habla del negro como un color heredado, producto de su educación musical; sus colecciones lo usan como si fuera una nota base, una vibración de la identidad. A partir de ese tono, el diseñador explora transparencias, herrajes y mezclas de sastrería. Su pasarela es una partitura donde la ropa y la música dialogan: el cuerpo se convierte en voz, en eco, en relato.


Old Maquina: la marca colombiana que reinterpreta el territorio en la moda masculina
Cuando conocí Old Maquina, aún vivía en Colombia. Me cautivó su manera de tomar un símbolo tan elemental como el mapa del país y convertirlo en un manifiesto silencioso. Pensado, diseñado y producido en Colombia, dice su etiqueta: una frase breve pero contundente, un acto de fe en el oficio local. En sus prendas, el gesto sustituye al discurso: una puntada bien colocada tiene más poder que un logo.
Jorge Alejandro Martínez me contó (él en Bogotá y yo en París) que su proceso creativo nace del estómago. ‘Hay ideas que me llegan comiendo’, dice. Una galleta de la fortuna, una tajada de queso o un champiñón pueden detonar una silueta. Desde ahí, desde lo cotidiano, construye metáforas que transforman la comida en estructura, el apetito en estética.
Su marca dialoga con materiales tradicionalmente asociados a lo femenino, aplicados sobre siluetas masculinas. En esa tensión aparece algo nuevo: una visión expandida del género. En sus piezas conviven la suavidad y la fuerza, el artificio y la crudeza.
¿Cómo se redefine la moda colombiana fuera del país?
La moda colombiana, todavía, se mira en el espejo de Europa y Estados Unidos. Pero en los últimos años ese reflejo ha comenzado a distorsionarse, a llenarse de historia, de barrio, de sudor. Hablar de diseño masculino (dentro y fuera de nuestras fronteras) es también hablar de migración, desplazamiento y reinterpretación.
Y entonces surgen preguntas que me acompañan: ¿podemos desprendernos de la rigidez de “lo masculino” cuando cambiamos de territorio? ¿Qué visiones están tejiendo los diseñadores colombianos desde la distancia? ¿Es acaso más sencillo usar una falda en Ciudad de México o París que en Cali o Barranquilla? No son preguntas retóricas. Cada ciudad encierra su propio código de libertad y represión, pero cada cuerpo puede crear su propio margen de permiso.
Cubel: la marca colombiana que llevó su diseño a la Semana de la Moda de París
Una marca que no puedo omitir es Cubel. Aunque he trabajado de cerca con su diseñador, Humberto Cubides, su mención aquí se justifica por la hondura de su propuesta. Su lenguaje es arquitectónico, artesanal, casi brutalista, y desciende de un linaje textil familiar que se percibe en cada colección.
Cubel no solo viste cuerpos, construye anatomías simbólicas. En su debut en la Semana de la Moda de París, la marca volvió a sus raíces: las comunidades kogui y arhuaca inspiraron una colección que hablaba de la espiritualidad, la montaña y los mapas. Muchos comentaristas han dicho que la firma “no parece colombiana”. Y allí volvió a asomar la pregunta que me persigue: ¿Qué significa ser colombiano desde el diseño? ¿Por qué el refinamiento o la abstracción se perciben como extranjeras?



Ph Rubott
Estilismo: Cristian Baena
Asistencia Daniela Guiza
Makeup: Paola Morales
Colombia en el extranjero, el poder de la artesanía
A veces, cuando cruzo una frontera y entrego mi pasaporte, noto la sorpresa en los ojos del agente. “¿Colombia?”, dicen. La historia de la guerra y el narcotráfico todavía nos acompaña como sombra. Pero hoy, las artes (y especialmente la moda) están reescribiendo esa narrativa. Nuestros colores amarillo, azul y rojo ya no son advertencia: son una promesa de una tierra de talentos.
La artesanía sigue siendo el lenguaje vital de la moda colombiana, un idioma de hilos y manos que se transmiten entre generaciones. Pero hay otros relatos en construcción, más urbanos, más híbridos, que piden espacio en el discurso […] El diseño latinoamericano puede ser muchas cosas al mismo tiempo y eso lo confirma el talento que hoy documenta la historia.
No me atrevería a definir aún qué es la moda colombiana (mucho menos la masculina) porque estamos en un proceso de tránsito. La norma comienza a resquebrajarse; la creatividad se filtra por esas grietas.[…] Nuestros primeros conjuntos estilísticos en el mercado laboral, los primeros viajes a la playa o la montaña, nuestros primeros encuentros entre la provincia y la gran ciudad.
Historia del vestir masculino: del traje como poder a la prenda como expresión
Tengamos en cuenta cómo se ha vestido el hombre a través de la historia: sin duda, el traje es una de las siluetas más importantes, pero con la poca evolución estética masculina (en comparación con la moda femenina), pasamos de ser bellos a funcionales por la idea del capital y las apariencias de poder. En un momento de bonanza financiera y migración al centro del país, el saco y la corbata en el trabajo —al menos en las oficinas— era casi imperativo.
Quizás los hombres necesitamos más confrontaciones que diseño: rupturas que nos permitan descomponer lo tradicional, para acercarnos a nuevas sensibilidades, más humanas, más frágiles, más verdades aún no contadas. Y la moda puede ser el punto de encuentro.
La conversación con Cristian Baena continúa y se extiende en la versión impresa de Esquire Colombia, edición diciembre 2025–enero 2026, donde profundiza en la evolución de la moda masculina colombiana y en los referentes que están transformando la forma en que el país se proyecta ante el mundo. Lee el artículo y descubre más sobre Colombia desde la mirada de un experto en la moda.
