Por qué los hombres siguen evitando terapia (y cómo cambiarlo)

El estigma sigue vivo: muchos hombres aún ven la terapia como una amenaza. Esta es la guía práctica para entenderlo, enfrentarlo y romper el ciclo.

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POR: Ulises García

El 2025 es el año del skincare, del estilo personal y de la salud física en TikTok. Pero cuando se trata de salud mental, los hombres aún tienen un pendiente serio. Aunque la conversación ha avanzado, muchos siguen evitando ir a terapia, incluso cuando saben que la necesitan. ¿Por qué? ¿Y qué se puede hacer al respecto?

Por qué los hombres evitan terapia (sí, todavía)

No es que no sufran. Es que muchos hombres han sido entrenados para ocultarlo.

Según Psychology Today, uno de los mayores obstáculos es el miedo a parecer “débiles” o “dependientes”. El modelo masculino tradicional premia la autosuficiencia, el silencio emocional y la lógica por encima de la vulnerabilidad. En otras palabras: pedir ayuda se interpreta como perder control.

Además, muchos hombres ni siquiera reconocen lo que sienten. El lenguaje emocional no fue parte de su educación, así que ansiedad, tristeza o frustración terminan disfrazadas de ira, adicción o aislamiento. Y si sumamos una cultura que normaliza el burnout y el “todo bien, bro”, el resultado es claro: una resistencia activa a buscar apoyo profesional.

¿Cómo motivarlo (sin hacerlo sentir forzado)?

Si tienes a un amigo, pareja, hermano o padre que necesita ayuda pero se niega a buscarla, no estás solo. Estos consejos de expertos pueden marcar la diferencia:

1. Usa la empatía, no la presión

Evita sermones tipo “deberías ir a terapia”. En cambio, valida lo que está viviendo y expresa preocupación real: “Sé que has estado lidiando con mucho. ¿Has pensado en hablar con alguien que sepa cómo ayudarte con esto?”

2. Normaliza la experiencia

Haz que la terapia suene tan común como ir al gimnasio o al médico. Puedes compartir tu propia experiencia si has ido, o hablar de figuras públicas que lo hacen (desde Jonah Hill hasta Bad Bunny lo han hablado abiertamente).

3. Elimina la etiqueta de “débil”

En vez de enfocarte en “sanar”, habla de estrategias, herramientas, rendimiento mental. El cambio de lenguaje puede marcar una gran diferencia en cómo percibe la terapia.

4. Involúcrate en el proceso

A veces no se trata solo de sugerirlo. Ayuda a buscar opciones, acompáñalo en el primer paso o haz que vea que no está solo en eso. También puedes proponer sesiones online, que suelen generar menos resistencia al inicio.

Cómo cambiar la narrativa (y que funcione)

Movimientos como Movember han demostrado que los hombres sí están dispuestos a hablar, siempre que se les dé el espacio correcto. Lo importante no es forzar la vulnerabilidad, sino normalizarla.

Dejar de ver la terapia como “algo está mal contigo” y entenderla como parte del autocuidado es clave para reprogramar la cultura masculina. Porque sí, está bien ir al gimnasio, tener estilo y cuidar tu piel, pero también está bien cuidar lo que no se ve.

Cambiar la relación de los hombres con la terapia no se logra con frases motivacionales ni memes. Se logra con conversaciones reales, acompañamiento y un lenguaje emocional más amplio. Y eso empieza, literalmente, hablando.