¿Por qué los hombres sufren más por una ruptura? Lo que dice la ciencia

La investigación de Behavioral & Brain Sciences demuestra que la carencia de redes de apoyo alternativas hace que los varones experimenten un impacto más severo en su salud tras una separación.

Gina Rodriguez como Jenny Young, Lakeith Stanfield como Nate Davis antes de su ruptura en 'Someone Great'. Foto: Cortesía Netflix.

La cultura popular ha sostenido durante décadas el mito de que las mujeres son el sexo más emocional y, por ende, las que más padecen tras el fin de una relación. La respuesta científica nos revela una realidad compleja: para los varones, las relaciones de pareja son más centrales para su bienestar que para las mujeres.

De acuerdo con un artículo de Behavioral & Brain Sciences titulado ‘Men value romantic relationships more and suffer greater consequences from breakups than women’, publicado originalmente por Mane Kara-Yakoubian en enero de 2025, la dependencia emocional masculina hacia sus parejas es significativamente mayor.

Esta investigación, liderada por Iris V. Wahring y sus colegas, desafía las narrativas tradicionales y expone datos duros sobre cómo la soledad y la pérdida afectiva impactan de forma devastadora en la salud física y mental del hombre.

Sex Education temporada 3
Ncuti Gatwa como Eric Effiong, Connor Swindells como Adam Groff antes de su ruptura en ‘Sex Education’ 3. Cr. Sam Taylor/NETFLIX © 2020

¿Por qué los hombres sufren más por una ruptura?

La ciencia sugiere que la principal razón por la que los hombres sufren más por una ruptura radica en los patrones de socialización de género. Mientras que a las mujeres se les incentiva desde temprana edad a cultivar redes de apoyo amplias y emocionalmente profundas (amigas, familia, grupos de confianza), los hombres suelen ser educados bajo una premisa de independencia y reserva emocional.

La pareja como única fuente de apoyo

Como resultado de esta crianza, para muchos hombres, su pareja sentimental se convierte en la única fuente de intimidad y apoyo emocional. El artículo de Behavioral & Brain Sciences señala que los varones tienen menos probabilidades de cultivar amistades donde puedan expresar vulnerabilidad. Por lo tanto, cuando una relación termina, el hombre no solo pierde a una compañera, sino que pierde su sistema de soporte vital completo.

Adam, de ‘Sex Education’ muestra perfectamente cómo la falta de herramientas emocionales heredadas de un padre autoritario puede causar un aislamiento profundo.

Motivación y expectativas

Los datos indican que los hombres suelen proyectar mayores beneficios de una relación y muestran una motivación más alta para establecer vínculos sentimentales. Por esta razón, los hombres solteros tienden a buscar pareja activamente con más frecuencia que las mujeres en la misma situación, además de que suelen idealizar las conexiones románticas y creer con mayor facilidad en conceptos como el ‘amor a primera vista’.

Esta mayor predisposición se refleja también en la comunicación afectiva, ya que ellos suelen confesar sus sentimientos de amor mucho antes que las mujeres durante las etapas iniciales del noviazgo.

Menores alternativas de apoyo emocional

La ciencia confirma que los hombres perciben las relaciones románticas como una mejora sustancial en su bienestar, principalmente porque tienen pocas alternativas para satisfacer sus necesidades de intimidad. Mientras una mujer puede procesar su dolor hablando durante horas con una amiga, un hombre suele enfrentar el vacío en soledad, lo que cronifica el malestar.

Impacto directo en la salud física

Las investigaciones sugieren que los beneficios para la salud física y mental derivados de una relación son significativamente mayores para los hombres que para las mujeres. El estudio presenta evidencia preocupante al respecto, señalando que los hombres solteros experimentan tasas más elevadas de depresión, estrés y soledad en comparación con quienes tienen pareja.

Asimismo, se observa un riesgo de mortalidad más alto y una mayor probabilidad de muerte prematura en hombres sin compañía sentimental, mientras que aquellos que están casados o mantienen una relación estable presentan mejores indicadores de salud cardiovascular, con menores índices de hipertensión e inflamación sistémica que los solteros.

El personaje de Adam Driver, Charlie Barber, muestra precisamente ese desmoronamiento físico y mental que ocurre cuando la estructura familiar (su principal soporte) se rompe, y cómo un hombre lidia con el vacío y la falta de dirección tras la ruptura.

Story of a Marriage
Adam Driver como Charlie Barber, Scarlett Johansson como Nicole Barber cuando estaban peleados en ‘Story of a Marriage’. Foto: Cortesía Netflix.

La mujer suele tomar la iniciativa de terminar

Un dato duro que refuerza la dependencia masculina es la iniciativa del quiebre. Según el artículo, aproximadamente el 70% de los divorcios son iniciados por mujeres.

Esto se debe a que los hombres perciben que el costo de dejar la relación (perder su único apoyo emocional) supera cualquier beneficio potencial de la soltería. Además, los hombres son menos propensos a ver una ruptura como una oportunidad de ‘crecimiento personal’.

Riesgo de suicidio y consecuencias extremas

Tras la disolución de un vínculo, el artículo de Behavioral & Brain Sciences destaca que los hombres reportan una reducción más drástica en su satisfacción vital.

Pero el dato más alarmante es el aumento en el riesgo de suicidio y mortalidad después de perder a una pareja por separación o fallecimiento. Al carecer de una red de seguridad emocional externa, el impacto psicológico puede tornarse letal.

Someone Great
Lakeith Stanfield como Nate Davis después de su ruptura en ‘Someone Great’. Foto: Cortesía Netflix.

En conclusión, la investigación publicada en Behavioral & Brain Sciences desmantela el estigma cultural sobre la frialdad masculina al demostrar que los hombres no solo valoran más sus relaciones, sino que enfrentan consecuencias mucho más severas tras una ruptura.

La combinación de una socialización que limita sus redes de apoyo y una dependencia emocional casi exclusiva hacia su pareja convierte el fin del vínculo en una crisis de salud integral.