Proflora 2025: la feria que redefine negocios en floricultura nacional

Augusto Solano, Presidente de Asocolflores.
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Proflora 2025 reafirmó en Bogotá que la floricultura sigue siendo uno de los ejes más pujantes del comercio exterior colombiano: negociaciones de gran escala, innovación logística, presión por estándares y sostenibilidad, y la oportunidad de abrir nuevos mercados se mezclaron durante los tres días del evento, generando expectativas que trascienden lo ornamental y se centran en lo económico.

Proflora es la feria internacional de flor cortada más importante de América Latina. Convocada por Asocolflores, se celebra cada dos años con el fin de reunir productores, exportadores, compradores internacionales, proveedores de insumos y tecnología, y actores clave en la cadena logística. En 2025, Proflora tuvo lugar en Bogotá, en Corferias, en los primeros días de octubre (del 1 al 3), como ha sido tradición.

El evento sirve como punto de encuentro para cerrar contratos, presentar innovaciones (variedades, empaques, técnicas de cosecha y transporte), establecer alianzas y fortalecer la competitividad global del país. En un contexto donde las exportaciones agrícolas de Colombia muestran crecimientos sustanciales, Proflora se convierte en el escenario donde se materializan muchas de esas cifras en ventas reales futuras.

Para entender los impactos de Proflora 2025 es vital mirar el contexto macroeconómico de la floricultura en Colombia, pues ahí es donde se mide lo que la feria puede movilizar.

El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, reporta que el país exportó más de 65.000 toneladas de flores hacia Estados Unidos con motivo de San Valentín en 2025, lo que significa un crecimiento sostenible año tras año en ese mercado clave. Esa cifra, sumada al envío de 900 millones de tallos durante temporadas especiales como San Valentín, refuerza el volumen que mueve todo el sistema logístico, agronómico y comercial. 

Más aún, el sector formal de flores en Colombia emplea cerca de 200.000 personas, un dato relevante en cuanto al alcance social y económico del negocio; muchas de esas plazas son directas, otras indirectas, y gran parte de la mano de obra activa se encuentra en zonas rurales. De esas personas ocupadas, aproximadamente el 60 % son mujeres rurales y madres cabeza de familia, lo que añade una dimensión social y de inclusión al impacto económico.

En términos territoriales, Colombia tiene unas 10.807 hectáreas dedicadas al cultivo de flores y follajes para exportación. De ese total, Cundinamarca concentra la mayor parte con 7.504,96 hectáreas, seguido de Antioquia con 3.049,16 hectáreas. Departamentos como Boyacá aportan con mucho menor superficie, pero también están presentes departamentos menos conocidos en el cultivo exportador, lo que indica cierto grado de descentralización productiva.

El ICA también destaca que las medidas fitosanitarias (vigilancia, control, registros, visitas, acuerdos binacionales) se incrementaron durante 2025 para fortalecer la competitividad y mantener los estándares exigidos por los destinos más duros del mercado global.

ProFlora

Proflora 2025 se vivió como un encuentro donde lo discursivo y lo transaccional convergieron. Desde los stands, los expositores no solo mostraban variedades florales o novedades en empaque, sino que ofrecían servicios integrales: transporte, logística, certificaciones, soluciones tecnológicas para poscosecha. Compradores nacionales e internacionales asistieron con objetivos claros: asegurar suministro para temporadas clave, diversificar fuentes de flores, evaluar costos logísticos, calidad y tiempos de entrega.

La feria incluyó la participación de asociaciones florales de distintos países (unas doce de las principales del mundo según reporte de medios) lo que permitió comparar lo que Colombia ofrece frente a lo que los productores extranjeros también están haciendo, y eso genera presión para mejorar continuamente.

Uno de los principales beneficios de Proflora es que permite concretar citas entre productores y compradores existentes para renovar contratos, además de abrir posibilidades nuevas de relaciones comerciales. Muchos productores asistían con agendas cargadas de reuniones: algunas para mantener clientes ya consolidados, otras para explorar mercados emergentes o destinos menos tradicionales. La importancia de la innovación y la calidad quedó clara: quienes ofrecían flores con certificaciones de sostenibilidad, empaques diferenciados, embalajes más eficientes o mayor durabilidad lograron llamar más la atención.

Aunque Proflora 2025 representa lo mejor de lo que el sector floral puede ofrecer comercialmente, los retos no desaparecen. Los precios internacionales de insumos agrícolas, los costos del transporte aéreo, el manejo de aduanas, los aranceles y barreras fitosanitarias en mercados de destino siguen siendo cuellos de botella. También hay impacto del tipo de cambio, que puede afectar la rentabilidad cuando los costos internos están en pesos y los ingresos están en dólares o moneda extranjera.

La mano de obra es otro punto crítico: conseguir trabajadores capacitados que puedan responder a los requerimientos sanitarios y de calidad es caro, especialmente en zonas rurales, donde los productores deben invertir en entrenamiento, infraestructura y cumplimiento de normativas.

La infraestructura de frío, embalaje, transporte hacia los aeropuertos o hacia los hub logísticos internacionales también es un componente que define si una flor llegará en buen estado o si se perderá valor al final de la cadena.

ProFlora

Importancia estratégica para Colombia

Lo que se juega con Proflora no se queda en los pasillos de Corferias; tiene impactos que atraviesan las cuentas nacionales. Colombia es el segundo exportador mundial de flores (solo detrás de Países Bajos) y principal proveedor florícola de Estados Unidos, abasteciendo aproximadamente el 80 % del mercado estadounidense para flores cortadas de Colombia. Esa dependencia del mercado estadounidense conlleva riesgos, pero también ventaja competitiva: hay una reputación construida que da margen de maniobra para negociar, pero exige constancia en calidad y cumplimiento.

Las exportaciones no solo aportan divisas, sino que consolidan las ruralidades. En regiones productoras como Cundinamarca, Antioquia, Boyacá, y en algunos casos departamentos menos grandes en producción, la floricultura genera empleo estable, impulsa infraestructura, fomenta inversión privada en zonas que de otro modo tendrían menos dinamismo. Esa integración económica regional hace que los beneficios de Proflora se extiendan más allá de simples ventas: influyen en desarrollos de carreteras, mejoramiento de suministro de agua para riego, servicios energéticos, servicios logísticos.

Además, el sector ha incorporado un componente social cada vez más fuerte: la participación femenina rural, las madres cabeza de familia, la generación formal de empleo, son indicadores que van más allá del billete y se vuelven parte del valor agregado que los compradores internacionales también valoran. No es lo mismo comprar flores si se sabe que provienen de una finca con certificación social, buen trato laboral y buenas prácticas ambientales.

Proflora 2025 dejó claro que para Colombia la floricultura no es un sector de lujo estético, sino un negocio estratégico. Los productores que participaron salieron con retos definidos: mejorar calidad, reducir pérdidas logísticas, adaptar producción a normas exigentes y diversificar mercados.

Para el país, la feria representa una oportunidad para captar divisas, generar empleo rural, incentivar inversiones en infraestructura asociada al agroexportador y fortalecer cadenas productivas que tienen alto efecto multiplicador. En los próximos años, el éxito del sector dependerá de convertir esas intenciones comerciales vistas en Proflora en contratos firmes, en nuevas rutas logísticas, en certificaciones cumplidas y en condiciones de producción sostenibles.

Si Proflora funciona como catalizador, su valor real no estará solo en lo que se mostró, sino en lo que se ejecute; en los envíos que salgan, los mercados que se ganen; en cómo Colombia consolide su reputación de calidad, responsabilidad y confiabilidad en floricultura.