Simón Mesa Soto: El director que está transformando la narrativa del cine colombiano

Simón Mesa Soto regresa con Un poeta, una película que explora la vulnerabilidad del artista colombiano y consolida su nombre en el cine global.

Simón Mesa Soto, una de las voces más sólidas del cine colombiano actual. Foto: Daniela Díaz Rangel
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Por: Damián Torres

Cuando elegimos qué ver entre los grandes estrenos de Hollywood y el cine independiente, también debemos mirar hacia el talento colombiano. Entre tantos nombres, Simón Mesa Soto destaca y se gana la atención con «Un poeta», una cinta con la que busca conquistar los premios más importantes del cine.

Es uno de los nombres más singulares del cine colombiano contemporáneo. Nacido en Medellín, su carrera comenzó con fuerza en el circuito internacional cuando, en 2014, obtuvo la Palma de Oro en Cannes con su cortometraje Leidi. Desde entonces, sus obras han transitado los más prestigiosos festivales de cine, consolidándose como un director que sabe unir la crudeza de lo cotidiano con una sensibilidad poética.

¿Qué representa Un poeta en la trayectoria del director?

Tras dirigir Madre (2016) y Amparo (2021), Mesa Soto vuelve con ‘Un poeta’ (2025), una película que no solo cuestiona los códigos tradicionales del cine, sino que también funciona como un espejo íntimo que explora la vulnerabilidad del artista y la manera en que el entorno social permea cualquier intento creativo. Con un estilo cada vez más libre, el director busca desprenderse de presiones externas (premios, expectativas o fórmulas narrativas) para volver al núcleo esencial del arte: conmover y conectar con la audiencia.

¿Cuál es la búsqueda creativa detrás de la película?

Quería romper con la idea del sufrimiento como condición del arte. La figura del “poeta maldito” siempre ligado al dolor no me convencía. Yo quería buscar la luz, la calma, la esperanza. La resignación —que puede sonar oscura— también significa aceptar lo básico: la vida, las relaciones, la tranquilidad. Para mí se trataba de no resignarme solamente, sino de aprender a buscar la luz.’

‘Partí de la idea de retratar mis frustraciones y dilemas, así como de sacudirme frente a las formas tradicionales de hacer arte o cine. El hecho de hacer una película radicalmente distinta a lo que venía trabajando habla de esa necesidad de revolcarme y cuestionar mis dilemas.’

Daniela Díaz Rangel
Simón Mesa Soto rompe con los códigos tradicionales del cine. Crédito: Carolina López Bohórquez

¿Cómo surgió el protagonista de Un poeta?

‘En un inicio, el poeta era yo: más sobrio, más melancólico. Pero cuando Ubeimar Ríos —el tío de un amigo— entró al proyecto, el personaje se transformó. Él le dio un universo distinto, generó empatía, comedia… y eso no lo premedité. Surgió en el proceso y terminó enriqueciendo mucho la película.

Nos acercamos al universo real de los poetas, músicos y artistas en Medellín. Fue ahí donde surgió Ubeimar, nuestro protagonista. El casting fue un proceso largo. Yo quería iniciarlo con anticipación porque había muchos personajes y diálogos. Revisamos actores formados; inicialmente buscaba un protagonista más sobrio, distinto a Ubeimar.

Pensé en él como un personaje secundario, pero en los videos de prueba había algo que me fue convenciendo. Tomar la decisión de que fuera el protagonista implicaba riesgos: si iba a sostener los diálogos, si habría demasiada comedia… Pero nos lanzamos y terminó creando un poeta único, suyo.’

¿Cómo influye Medellín y el contexto social en su cine?

En todos los seres humanos hay vulnerabilidad y, en Colombia, tendemos a llamarlo todo “social”. Pero el cine, en cualquier país, refleja su entorno. Scorsese lo hace con Nueva York, nosotros con Medellín. No estoy en contra de hablar de violencia o narcotráfico porque forman parte de nuestra realidad. Mis personajes son ciudadanos de Medellín atravesados por dilemas sociales porque habitan la ciudad. Y yo también: vivo en Belén —un barrio tradicional— y mi cotidianidad se ve afectada por la ciudad. No puedo escapar de eso.’

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Un poeta: la película que redefine la mirada del director. Foto: Daniela Díaz Rangel

¿Qué papel juegan el fracaso y la confianza en su carrera?

El fracaso forma parte del proceso creativo. Todos buscamos validación, pero con los años entendí que lo importante es la tranquilidad. Ningún triunfo garantiza la paz mental. En mi caso, después de la primera película invertí años sin estabilidad económica, incluso pensé en dedicarme a la docencia de tiempo completo. Pero seguí obstinado con el cine porque es lo que sé hacer y lo que me impulsa. Un poeta fue un chorro de energía que me devolvió libertad: hacer cine sin miedo, sin presión, disfrutando el proceso.’

¿Cómo ve hoy los premios y el reconocimiento internacional?

‘Cada vez tengo menos expectativas frente a los premios. Claro, es emocionante lo de los Óscar o los Goya, pero para mí lo más valioso es la conexión con la audiencia. Ver salas llenas, escuchar risas y llanto compartido, recibir dibujos de parte del público… eso es lo que me conmueve. Los premios deben ser plataformas para que las películas lleguen a la gente, no una meta en sí misma.’

Daniela Díaz Rangel
Simón Mesa Soto, una de las voces más sólidas del cine colombiano actual. Crédito: Carolina López Bohórquez

Actualmente, ‘Un poeta’ ha sido seleccionada por Colombia para representar al país en los premios Oscar y Goya, un reconocimiento que no solo celebra la obra de Simón Mesa Soto, sino que también reafirma la fuerza y la vitalidad del cine colombiano en el panorama internacional.

Ver cine colombiano es más que solo apoyar al país y a sus creativos. Es conectar con las mentes de nuestra cultura, entender sus miedos, deseos y anhelos, y una forma de ver otra cara del mundo que nos rodea. Todo esto a través de un lente artístico, donde el mensaje cobra fuerza por medio de la ficción, la narrativa y personajes que se sienten cercanos.