Tenis: el deporte con mayor longevidad de la historia

Te invitamos a conocer la historia del deporte más longevo y las razones por las que ha sabido mantenerse vigente durante generaciones.

Conoce los beneficios de practicar el deporte con más longevidad de la hisitoria, y cómo ponerlo en práctica. Foto: Unsplash

La relación entre tenis y longevidad se explica hoy desde la ciencia como el resultado de hábitos sostenidos en el tiempo. La evidencia indica que solo una parte limitada de los años de vida depende de la genética, mientras que factores como la actividad física regular, la constancia y la interacción social influyen de forma decisiva en cómo se envejece. En ese contexto, el tenis aparece de manera recurrente en estudios de salud como uno de los deportes con mayor impacto positivo en la esperanza de vida.

Investigaciones han mostrado que la práctica regular del tenis se asocia con mejor salud cardiovascular, menor riesgo de enfermedades crónicas y mayor adherencia al ejercicio a largo plazo. A diferencia de actividades que se abandonan con facilidad, el tenis permite mantener una rutina física durante décadas gracias a su estructura intermitente, a la posibilidad de ajustar la intensidad y a la presencia constante de un componente social.

Origen del tenis: cómo nació este deporte y su evolución histórica

El tenis tiene un origen documentado que se remonta a la Europa medieval, específicamente a Francia, donde desde el siglo XII se practicaba el jeu de paume, un juego que consistía en golpear una pelota con la mano dentro de patios cerrados. Con el paso del tiempo, este juego incorporó guantes, luego paletas y finalmente raquetas, además de un sistema de puntuación que dio forma a la lógica del intercambio.

Durante los siglos XIV y XV, el jeu de paume evolucionó hacia una versión más estructurada conocida como real tennis, practicada principalmente en Inglaterra, Francia y España. Este juego se desarrollaba en recintos cerrados, con reglas complejas y superficies irregulares, y fue adoptado por la realeza europea como una actividad habitual. En ese periodo se consolidaron elementos que siguen vigentes, como el uso de una red, el conteo de puntos y la dinámica de saque.

Más adelante, en el siglo XIX, el tenis dio un giro clave con su traslado a espacios abiertos. En 1873, el mayor Walter Clopton Wingfield presentó una versión del juego pensada para césped, con reglas más simples y una cancha definida. Este formato permitió estandarizar el deporte y facilitar su expansión. En 1877, el All England Club organizó el primer campeonato de Wimbledon, lo que fijó las bases del lawn tennis moderno.

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Torneo de tenis. Foto: Unsplash

¿Qué dice la ciencia sobre el tenis, la salud cardiovascular y la esperanza de vida?

El juego combina actividad aeróbica sostenida con episodios de mayor intensidad, lo que favorece el entrenamiento del sistema cardiovascular. Además, los descansos entre puntos y juegos permiten mantener la actividad durante periodos prolongados sin sobrecarga continua, un patrón que mejora la adaptación cardíaca y la tolerancia al ejercicio en el tiempo.

A esto se suma el componente neuromotor. El tenis exige coordinación, equilibrio, velocidad de reacción y toma de decisiones, lo que estimula el sistema nervioso central de forma constante. Estudios publicados en British Journal of Sports Medicine han señalado que las actividades físicas que integran movimiento y cognición se asocian con mejor función cardiovascular global y con una mayor adherencia a largo plazo, un factor clave para que los beneficios se mantengan.

El doctor Luis Sánchez Navas, especialista en la Unidad Integral de Traumatología del Hospital Quirónsalud Alicante, ha señalado que la práctica regular del tenis contribuye a mantener la salud cardiovascular y a retrasar el envejecimiento funcional del corazón, siempre que se adapte a la condición de cada persona.

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Cancha de tenis. Foto: Unsplash

¿Cómo influyen la actividad física y la sociabilidad en la longevidad humana?

La ciencia ha establecido que la longevidad no depende únicamente de la genética. Estudios en salud pública estiman que alrededor del 25 % de la esperanza de vida está determinada por factores genéticos, mientras que el 75 % restante se relaciona con variables modificables como actividad física regular, alimentación y vínculos sociales.

En ese contexto, se ha documentado que la actividad física regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer, depresión y deterioro cognitivo. Además, el ejercicio sostenido mejora la regulación hormonal, influye en los niveles de serotonina y endorfinas y contribuye a la reducción del cortisol, un factor asociado al estrés crónico.

¿Cuántos años de vida nos dan los deportes?

La Organización Mundial de la Salud recomienda para adultos sanos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad.

Los resultados mostraron años adicionales estimados de esperanza de vida asociados a cada deporte:

  • Tenis: +9,7 años
  • Bádminton: +6,2 años
  • Fútbol: +4,7 años
  • Ciclismo: +3,7 años
  • Natación: +3,4 años
  • Atletismo: +3,2 años
  • Calistenia: +3,1 años
  • Gimnasio: +1,5 años

El epidemiólogo Steven Moore explicó que el tenis ofrece un entrenamiento corporal completo y exige ajustes constantes del cuerpo en el espacio, lo que ayuda a reducir el riesgo de caídas con el paso del tiempo. Esta afirmación se apoya en estudios sobre movilidad y estabilidad en adultos mayores.

Además, la alternancia de intensidades permite ajustar la carga sin interrumpir la práctica. La mecánica del juego facilita continuidad, lo que refuerza los efectos acumulados del ejercicio regular.