Tokischa: una década rompiendo reglas desde República Dominicana

La artista dominicana Tokischa habla sobre identidad latina, autenticidad, amor, adicción y su nuevo álbum Amor & Droga, un proyecto que marca el cierre de una etapa y el inicio de una nueva era en su carrera.

Con una década de carrera, Tokischa continúa redefiniendo los límites de la música latina desde la autenticidad y el orgullo por sus raíces dominicanas. Foto: Esquire

En un panorama musical donde la autenticidad suele diluirse entre tendencias y algoritmos, Tokischa ha construido una carrera apostándole exactamente a lo contrario: ser radicalmente ella misma. Su estética, su discurso y su manera de entender el arte han incomodado a algunos y liberado a otros. Tokischa habla sobre identidad, orgullo latino, el peso de representar su cultura en el mundo y la importancia de mantenerse fiel a una esencia que nunca ha necesitado permiso. 

En las páginas de Esquire Colombia hablamos con una estrella que no deja de sorprender. Sabe lo que significa enfrentarse a las críticas, pero también entiende la responsabilidad que conlleva convertirse en una fuente de inspiración para millones de personas. En esta etapa de su vida, nos habla de una experiencia por la que todos hemos pasado y de una de las emociones más universales: el dolor que deja el amor cuando inicia y termina.

Por: Emilio Gala

Como artista latina, ¿cómo sientes que tu identidad cultural se refleja en tu música? 

—Genial. Se refleja porque lleva las raíces dominicanas y eso es importante. Es música dominicana, es dembow. No solamente se refleja: es mi cultura.

¿Qué papel juega el orgullo latino en tu éxito internacional?

—Siento que es muy importante porque estoy llevando mi cultura a un escenario mundial. Para mí es muy significativo, por ejemplo, haber colaborado con Madonna y que haya sido con dembow, la música de mi país. Ese sonido llegó a muchísima gente alrededor del mundo porque Madonna es una artista icónica del pop global.

En un espacio dominado históricamente por hombres, ¿qué significa para ti abrir camino para otras artistas latinas?                   

—Bueno, en primer lugar considero que ese “históricamente dominado por hombres” ya ha cambiado bastante, porque hoy en día las mujeres estamos dominando el género. En todo el mundo, las mujeres latinas hemos llegado a abrir puertas. Y hoy en día siento que es muy importante seguir llevando nuestra cultura.

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En medio de la fama, ¿cómo la familia o la comunidad te mantienen arraigada a tu origen?     

—Vivir aquí en República Dominicana es muy importante para mí, porque aparte de que es vital para mi ser, lo es también para mi música; es mi cultura. Estar rodeada cada día de mi gente, de mi familia, de mis amistades, cada vez que estoy en casa, es realmente vital para mí. Porque, primero que todo, deseo seguir conectada a mi cultura, a mi país y a mí misma. Estoy acostumbrada al clima, a la comida, a la gente, a la música, al ambiente, a todo… Nunca me he querido mudar de aquí. Quiero estar aquí, en mi casa.

¿Qué le dirías a la próxima generación de artistas latinos que ven en ti un modelo?    

—Que cada quien sea auténtico. Que el mensaje realmente es la autenticidad.

En tu opinión, ¿qué hace a la cultura latina tan potente en el panorama global?            

—Realmente todo. Nuestra cultura es conocida en el mundo porque nosotros tenemos mucho corazón y pasión por lo que sea que hagamos, por cualquier tipo de trabajo. En el arte somos muy honestos, realmente. El arte latino es pasional y colorido. Lleva ese sazón y ese calor… Desde siempre, por años, hemos influenciado al mundo y a la cultura pop americana —quizá, a excepción de los asiáticos—, pero la cultura pop americana es influenciada por nosotros y los negros.

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¿Qué desafíos has enfrentado al romper estereotipos sobre lo que significa ser latino en la industria global?

—El que más he tenido que enfrentar en la cultura latina es el estereotipo conservador y moral. Los estereotipos morales conservadores y religiosos son los que más han chocado con mi música y con mi mensaje, especialmente en mi país. 

¿Cómo ha evolucionado tu identidad desde tus primeros días hasta hoy, y qué ha permanecido intacto? 

—Mi identidad ha madurado bastante, porque han sido diez años haciendo esto. Lo que se mantiene intacto es mi esencia, mi autenticidad, mi honestidad al hacer las cosas. He madurado en el sentido de que me importan muchas cosas que antes no me interesaban. 

¿Cuál crees que es tu mayor acto de autenticidad en tu carrera?       

—Ser fiel a mí, a lo que me gusta, a mi autenticidad y a mi esencia.

Foto: Underwear, Intimissimi, Pantalones, Zimmerman.

Amor & Droga suena a contraste, a intensidad. ¿Qué representa este álbum para ti en este momento de tu vida y de tu carrera?

—En este momento de mi vida y de mi carrera representa un final y un comienzo. Un final de un ciclo largo en cuanto a trabajo, de solo lanzar singles, de lanzar canciones random. Es la primera vez que me senté a presentar un grupo de ideas en un solo proyecto y ha sido una experiencia maravillosa, me gustó mucho. En mi vida representa el cierre de una historia que quería contar, porque todo lo que he pasado ha sido como una película.

He vivido muchísimas vidas y siento que contar una de esas historias con música es una dicha, y me hace sentir muy bien. He entendido que todos estos años de trabajo me han alimentado bastante en cuanto a la manera en la que hago mi arte, porque en este proyecto me di cuenta de toda la experiencia que he ganado y de todo lo que he aprendido, y también de cómo lo puse en práctica con el álbum Amor y droga. Es algo de lo que estoy realmente orgullosa.

En este proyecto, ¿qué emociones querías explorar que quizá no habías mostrado antes en tu música?

—Las emociones que exploré en este proyecto han sido mayormente de amor, del enamoramiento, de una relación tóxica que tuve hace mucho tiempo. Hablo de ciertos traumas de mi adolescencia, de mis daddy issues —porque tengo una mala relación con mi papá—. Entonces, son temas que nunca había tocado. Siento que el tracklist completo, la forma en que posicioné cada canción hace que cada una tenga una emoción diferente. Son emociones que nunca había comunicado a través de mi música.

El título mezcla dos fuerzas muy potentes: amor y adicción. ¿Cómo dialogan estos conceptos dentro del álbum? ¿Son opuestos o parte de lo mismo?

—La forma en la que amor y droga dialogan para mí es porque siento que el amor es una de las tantas drogas que consumimos, porque el amor tiene todos esos efectos secundarios de una nota. El amor es tóxico cuando uno está enamorado, cuando uno está en la nube, cuando uno está feliz, cuando uno está con necesidad de esa otra persona… Entonces llegan los celos, la obsesión, el consumo… Uno quiere consumir a esta persona todo el día, entonces siento que el amor es una droga.

Lo correlacioné porque tuve una etapa de mi vida donde tenía adicción a sustancias y fue una etapa muy difícil, y en ese periodo fue donde estaba en esa relación tan tóxica. Hacía mucho sentido para mí poner este título y contar la historia de esta manera, y correlacionar ambos mundos.

Si tuvieras que describir Amor y droga como una experiencia, ¿qué debería sentir alguien al escucharlo de principio a fin?

Es la experiencia de enamorarse. Por ejemplo, la primera canción habla de la persona de la que me enamoré, se llama Mi novio. La segunda canción habla de la devoción, de la entrega. La tercera canción habla de la obsesión. La cuarta habla de los celos. La quinta habla del vacío que se siente después de que te das cuenta de que una persona no te está honrando —tú le estás dando todo a una persona y termina yéndose con otra—.

Así va llegando a un momento de liberación, porque también entre las canciones hay una canción que se llama Heroína, que es muy liberadora y que escribí cuando me di cuenta de que tenía que soltar la relación en la que estaba porque no podía seguir salvando a esa persona. Lo que quiero es que las personas que escuchen el álbum se sientan liberadas. Para liberarme de un trauma o de algo que me pasó, tengo que sentir cada etapa: la primera, la segunda, la desilusión… y así puedo llegar a liberarme y a perdonar. Entonces, quien escuche el álbum tiene que pasar por todas estas etapas para llegar a la liberación. Al final, llega la última etapa que es la de la diversión.

Después de una década de carrera, Tokischa entiende que su impacto va más allá de las canciones. Su música es también un espacio de representación, de identidad y de resistencia cultural. Mientras el dembow continúa conquistando nuevos territorios y su nombre aparece cada vez con más fuerza en la escena global, la artista mantiene una decisión clara: seguir creando desde la honestidad y su raíz dominicana. Porque si algo ha demostrado Tokischa es que, en una industria que muchas veces busca moldear a los artistas, la verdadera revolución sigue siendo la autenticidad.

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