Un día como hoy, Michael Jackson volvió frente a las cámaras para conmemorar los 25 años de Thriller

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El 24 de septiembre de 2007, tras un largo periodo de ausencia pública, Michael Jackson reapareció en una sesión fotográfica que marcó su regreso a la escena cultural. Un momento decisivo que recordó al mundo la fuerza de Thriller y la magnitud de un artista irrepetible

Michael Joseph Jackson nació el 29 de agosto de 1958 en Gary, Indiana, y su trayectoria es quizá la historia más clara de una transformación artística que pasó de la infancia prodigiosa en los Jackson 5 a la centralidad absoluta del pop global. Desde sus primeros pasos con Motown hasta su consolidación como solista bajo la producción de Quincy Jones, Jackson construyó un lenguaje propio: canto, coreografía, imagen y video. Esa conjunción acabó por convertirlo en una figura con un peso cultural que iba mucho más allá de los ránkings; una figura capaz de cambiar la forma en que la música se promocionaba y se consumía en la televisión y la radio. 

En 1979, con Off the Wall, Jackson y Quincy Jones sentaron las bases de una ambición sonora y comercial inédita para él hasta entonces; el disco fue exitoso y confirmó a Jackson como ya no solo una estrella juvenil, sino un intérprete con propuestas adultas y un control creativo distinto al del pasado. Tres años después llegó Thriller (lanzado a finales de noviembre de 1982), un álbum que definió buena parte de la música pop de las décadas siguientes, con singles que se convirtieron en piezas de cultura popular (“Billie Jean”, “Beat It”, “Thriller”) y con videos que cambiaron la manera de pensar la imagen del músico en televisión. La producción, el equipo (Quincy Jones como pivote) y la ambición estética convirtieron a Thriller en un fenómeno global. 

Álbum - Thriller

Decir Thriller  es, de hecho, nombrar un hito: la obra se consolidó como el álbum más vendido de la historia, con estimaciones que llevan la cifra global a decenas de millones de copias, y con certificaciones legales que resisten el paso del tiempo (en Estados Unidos, la RIAA lo certificó con múltiples diamantes y, en 2021, lo reconoció con una certificación multiplicada que recoge su permanencia en ventas y consumo). La magnitud de esos números no es una mera curiosidad: explica por qué cada aniversario del disco se lee como una ocasión para revisar el impacto de Jackson en la industria y por qué revistas, productores y sellos buscaban ese foco en 2007–2008.

El impacto de Thriller  no fue solo comercial; fue también tecnológico y cultural. El uso de videos de alto presupuesto (el cortometraje dirigido por John Landis para “Thriller” es el ejemplo más extremo) transformó la forma en que la música se consumía en televisión y abrió la puerta para que artistas y sellos pensaran el video como un elemento central de la estrategia artística y de marketing. Además, la aparición de Jackson en programas televisivos; quedó grabada como un momento que redefinió la relación entre movimiento, performance y transmisión masiva.

Tras este éxito, la carrera de Jackson mantuvo hitos que confirman una ambición sostenida: Bad (1987) lo consolidó con un puñado de sencillos número uno y una campaña de gran alcance; Dangerous (1991) lo encontró explorando nuevos sonidos (nuevo jack swing y producciones con Teddy Riley) y HIStory (1995) y Invincible (2001) muestran a un artista que, aún con altibajos, siguió compitiendo por la atención global. Cada entrega discográfica fue parte de un relato mayor: Jackson pensaba en álbumes como proyectos completos, en piezas de una obra larga que atravesaba décadas. 

Thriller - 30 noviembre

Volver al otoño de 2007: ¿qué significó exactamente la sesión de fotos y la entrevista con los medios?

Mirado desde la práctica fotográfica y editorial, el trabajo de Rolston, pretendía restituir a Jackson en una clave de cierta elegancia clásica: imágenes medidas, puesta en escena museística y una narrativa que hablaba de historia, oficio y legado. Que el Brooklyn Museum abriera espacios para la sesión no fue casual; se trató de anclar la iconografía del artista en un marco de arte y patrimonio. Esa decisión editorial respondía a una intención: no solo vender la figura del “ídolo”, sino enmarcarla como pieza de una tradición cultural.

Es importante precisar que estas sesiones de 2007 se integran en un arco mayor: en 2008 y 2009 hubo re-ediciones, planes de aniversario y proyectos asociados a Thriller y, más adelante, los movimientos de la carrera de Jackson hasta 2009 tomarían otros rumbos con ensayos públicos y planes de regreso que no llegaron a completarse. En términos estrictos, las fotografías de septiembre de 2007 forman parte de las últimas grandes entrevistas y sesiones de estudio que el artista concedió en vida, lo que les concede un valor documental adicional.

Las fotografías de Matthew Rolston en el Brooklyn Museum y la cobertura editorial que las acompañó son una pieza más del relato; un momento que mostró a Jackson en Estados Unidos, en diálogo con su propio pasado, y que anticipó las conmemoraciones oficiales del 25.º aniversario de Thriller. Para el lector contemporáneo, esas imágenes funcionan como un testimonio: la constatación de un artista que, por entonces, miraba atrás para reafirmar una posición histórica que sigue siendo difícil de igualar.