Yeison Jiménez: el legado que transformó la música popular colombiana

El legado y la música de Yeison Jiménez siguen vivos en la memoria colectiva y en el corazón del público colombiano. Esquire Colombia lo lleva a su portada no solo por sus éxitos, sino por lo que representó: perseverancia, resiliencia y la fuerza de convertir la adversidad en destino.

Yeison Jiménez fue uno de los artistas más representativos de la música popular colombiana. Nacido en Manzanares, Caldas, su biografía está marcada por la superación, el trabajo desde temprana edad y una carrera construida con disciplina y autenticidad. Con éxitos como Aventurero y Ni tengo ni necesito, logró consolidarse como referente del género regional. Su muerte en un accidente aéreo en Boyacá, el 10 de enero de 2026, conmocionó al país y dejó un vacío profundo en la industria musical.

En homenaje a su historia y a su legado artístico, Esquire Colombia lo lleva a su portada como el artista que se fue demasiado rápido. Un reconocimiento a la voz que convirtió la adversidad en canciones y que, incluso después de su partida, sigue resonando en millones de seguidores.

Por:Damián Torres 

Para alcanzar el éxito debe darse la convergencia de varios elementos esenciales en una misma persona. Primero, el talento: algunos nacen con él y otros lo cultivan. Luego, una identidad clara; una estrella sabe quién es o, al menos, qué versión de sí misma va a mostrar. A esto se suma la ambición: el deseo de llegar lejos y de luchar por cumplir los sueños. Otro factor decisivo es el trabajo: las horas de ensayo, los rechazos y la constante autocorrección.

El camino previo al aplauso exige constancia y una resistencia emocional frente a la crítica, la envidia, la presión y la soledad. La historia personal también juega un papel importante. Y, finalmente, el carisma, eso que no se explica del todo. Pilares que Yeison Orlando Jiménez Galeano, un joven de Manzanares, Caldas, terminó encarnando con una naturalidad que parecía inevitable.

Yeison Jiménez y su identidad en la música regional colombiana

Yeison Jiménez se definía a sí mismo como un artista de música regional colombiana, pero esa descripción se queda corta. Su voz, inconfundiblemente honesta, no solamente interpretaba canciones: conectaba con sus seguidores, mientras narraba historias y vidas a través de sus letras. Vidas como la suya y la de muchos otros que crecieron entre carencias, trabajos a temprana edad y sueños que, con esfuerzo, pueden llegar a cumplirse.

Infancia de Yeison Jiménez en Manzanares y primeros pasos en la música

Nació el 26 de julio de 1991 en Manzanares, en una familia trabajadora dedicada al negocio de los licores, entre supermercados y cantinas. En ese paisaje cafetero, comenzó a formarse una sensibilidad que más tarde se convertiría en el eje de su existencia. Desde muy temprano entendió que había nacido para la música, aunque no la pensaba desde la ambición ni como un plan de futuro. Para él, cantar era un acto inocente, casi instintivo. En más de una ocasión contó que lo hacía simplemente porque le gustaba, porque le permitía expresar aquello que todavía no sabía nombrar.

A los siete años se presentó por primera vez ante el público y, desde entonces, no dudó en participar en concursos y festivales municipales. Sin saberlo, en esos escenarios comenzó a entrenarse para una vida marcada por el aplauso, la fama y la disciplina. 

Su infancia estuvo marcada por las rupturas. Las malas decisiones financieras de su padre derivaron en una separación que lo obligó a madurar antes de tiempo. Entre los ocho y los doce años vivió en Manizales, donde su madre (quien, según él contaba, le escribía trovas desde muy chico) decidió emprender con un pequeño restaurante para sostener a la familia. 

Allí, con apenas doce años, Yeison comenzó a recoger chatarra en la calle para venderla en los negocios ubicados frente al pequeño local. Esos primeros oficios, nacidos de la necesidad, se convertirían en sus lecciones tempranas sobre el trabajo, el esfuerzo y el espíritu emprendedor.

Juventud en Bogotá: trabajo, dificultades y primeras canciones

Los altercados con su padre obligaron a la familia a cambiar de ciudad nuevamente, esta vez hacia Bogotá. Allí, la precariedad dejó de ser una circunstancia pasajera para convertirse en parte de la rutina. En medio de ese escenario, Yeison comenzó a entender el peso real del hambre y la angustia. Ver a su madre llorar intentando completar el almuerzo fue el punto de quiebre que lo empujó a asumir responsabilidades de adulto, cuando apenas era un adolescente.

Desde los trece años comenzó a trabajar cargando bultos en Corabastos mientras escribía sus primeras canciones. Entraba a las tres de la madrugada y salía cerca del mediodía. Fue también una etapa marcada por decisiones erradas: primero probó el alcohol; luego, a los catorce años, consumió drogas, empujado por las malas influencias; no tardó en descubrir que ese camino no le ofrecía lo que él tanto buscaba. Sin embargo, la música permanecía como su fiel compañera.

Primer concierto, primeros discos y el inicio del éxito de Yeison Jiménez

Su acercamiento a Dios marcó un punto de inflexión. Logró que lo contrataran para su primer concierto en un burdel, de la mano de Gloria Castañeda López, la primera empresaria que creyó en su talento. Después llegó a un pequeño estudio de grabación en Bogotá, tan sencillo como decisivo. Grabó sus primeros tres temas, con ese material y con la fe propia de quien confía en su talento armó un CD, su ópera prima, que vendía puerta a puerta por el precio que la gente le quisiera pagar.

«No me queda otro remedio que olvidarte; al fin y al cabo, me queda una vida entera para amar de nuevo». Así comienza Te deseo lo mejor, la carta de presentación de Yeison ante el público colombiano. Luego llegó su primer trabajo discográfico, Con el corazón, Volumen 1, un álbum que no solamente presentó su voz al resto del país, sino que terminó de definir su identidad artística. Yeison no cantaba para encajar: cantaba para contar su verdad.

Accidente aéreo en Boyacá: qué pasó con Yeison Jiménez

El 10 de enero de 2026 una noticia comenzó a difundirse en las redes sociales: un avión había caído en las montañas de Boyacá. Minutos después, los primeros comunicados confirmaron que se trataba de una avioneta en la que viajaba Yeison Jiménez. Junto a él se encontraban el capitán Hernando Torres, piloto de la aeronave; Jefferson Osorio, mánager del artista; Weisman Mora, su fotógrafo; Juan Manuel Rodríguez, su productor, y Óscar Marín, su asistente, quienes también perdieron la vida en el siniestro.

Según las versiones que comenzaron a circular tras conocerse la noticia, la avioneta despegó a las 4:09 de la tarde del aeropuerto Juan José Rondón. Apenas tres minutos después, a las 4:12 p. m., la aeronave se habría precipitado a tierra en la finca Marengo, ubicada en la vereda Romita del municipio de Paipa, en límites con Duitama, a varios kilómetros del final de la pista del aeródromo.

Último concierto de Yeison Jiménez y despedida en el Movistar Arena

Un día antes del accidente, Yeison ofreció la que sería su última presentación: el 9 de enero, en Málaga, Santander, durante la apertura de la feria caprina; allí brindó un concierto profundamente emotivo. Sin saberlo, aquella noche se transformó en una despedida. 

Su partida deja una herida profunda y silenciosa en su compañera de vida Sonia Restrepo, en su familia más cercana, y en los miles de fanáticos que experimentan un dolor que trascendió lo íntimo para hacerse colectivo […] La despedida estuvo marcada por un homenaje multitudinario y conmovedor en el Movistar Arena, en el que seguidores, músicos y colegas se reunieron para honrar su memoria entre canciones, flores y mensajes de gratitud. 

Homenaje a Yeison Jiménez: artistas que honraron su legado

El homenaje reunió a algunas de las voces más representativas de la música popular. Sobre el escenario se dieron cita Paola Jara, Jessi Uribe, Luis Alfonso, Arelys Henao, Jhonny Rivera, Andy Rivera, Francy, Pasabordo, Sebastián Ayala, Ciro Quiñónez, Luisito Muñoz, Nelson Velásquez, Alan Ramírez, Luis Alberto Posada y Luis Ángel “el Flaco”, quienes rindieron tributo a su memoria y a su legado. En este escenario también estuvo presente Pipe Bueno, su amigo cercano y cómplice artístico.

Pipe Bueno, ese confidente a quien Yeison le confesó su deseo de retirarse por un tiempo a los 35 años se despide de su amigo con una carta que, sin duda, llegará a ese lugar donde habitan los afectos que no conocen un final; una carta que se transforma en presencia infinita, suspendida para siempre entre la admiración y la memoria.

La carta de Pipe Bueno a Yeison Jiménez se encuentra en la edición impresa de Esquire Colombia, febrero–marzo 2026. Un número especial que incluye fotografías inéditas con su familia y amigos, recuerdos de sus presentaciones más emblemáticas, un artículo más extenso y una mirada al hombre detrás de Aventurero: el artista que convirtió su historia en inspiración nacional.