A24 construyó su reputación siendo el estudio que hace todo distinto. Películas como Hereditary, Everything Everywhere All at Once o la más reciente Backrooms tienen ese sello de cine independiente que se siente hecho a mano, lejos de las fórmulas de los grandes estudios. Por eso, cuando se anunció que firmó un acuerdo con Google DeepMind para desarrollar herramientas de inteligencia artificial, parte de su público no lo tomó nada bien.
Google DeepMind invirtió aproximadamente 75 millones de dólares en A24. Es la primera vez que Google adquiere participación en un estudio de Hollywood, y la cantidad, aunque suena grande, no le quita a A24 su independencia: el estudio sigue funcionando como siempre, solo que ahora con un socio tecnológico nuevo.

¿Por qué Google invirtió en el estudio A24?
La idea oficial detrás del acuerdo es construir herramientas de IA trabajando codo a codo con cineastas reales, en lugar de imponerles tecnología desde afuera. Se explicó que la mejor forma de desarrollar herramientas que empoderen a los artistas es trabajar directamente con ellos. Para Google, el beneficio es doble: acceso a un grupo de cineastas reconocidos para perfeccionar sus modelos, y algo casi más valioso todavía, una especie de sello de aprobación cultural en un momento donde cineastas de peso como Guillermo del Toro y Vince Gilligan han expresado bastante escepticismo sobre el lugar de la IA en el cine.
¿Cuánto dinero invirtió Google en el estudio A24?
La inversión ronda los 75 millones de dólares. Ni Google ni A24 confirmaron la cifra exacta en sus comunicados oficiales, pero múltiples medios coinciden en ese número.
¿Qué es Google DeepMind?
Google DeepMind es el laboratorio de inteligencia artificial de Google. Es el equipo que está detrás de algunos de los desarrollos de IA más serios y reconocidos de los últimos años, no una startup que apareció de la nada con la última moda tecnológica. Eso es parte de lo que A24 usa para defender el acuerdo: la idea de que están trabajando con investigadores con trayectoria real, no subiéndose a cualquier ola pasajera de inteligencia artificial.

Lo que sí incluye el acuerdo y lo que definitivamente no
Acá está la parte que más importa entender bien. El acuerdo le da a A24 acceso a la infraestructura de investigación de DeepMind, mientras que investigadores de DeepMind trabajan junto al estudio para construir herramientas de flujo de producción. Lo que está en desarrollo son cosas como guiones gráficos generados con IA y herramientas para acelerar la preproducción, pensadas para darle a los cineastas más velocidad de iteración antes de filmar, no para generar contenido terminado.
Lo que el acuerdo no incluye es tan importante como lo que sí incluye: Google no tiene acceso al catálogo de películas de A24 ni a sus datos internos. No es un acuerdo de producción, no es un acuerdo de propiedad intelectual, y no es un acuerdo para entrenar modelos con el material del estudio.
¿Por qué A24 necesitaba este acuerdo?
A24 no es exactamente un estudio que esté desesperado por dinero. Fundado en 2012, se convirtió en el favorito de la crítica casi de inmediato con Moonlight, que en 2017 le dio su primer Óscar a Mejor Película.
Pero ahí está justo la clave: A24 lleva un tiempo intentando dejar de ser solo el estudio del cine de autor pequeño y elegante, y empujando hacia proyectos más grandes y comerciales. Civil War costó 50 millones de dólares producirla, una cifra que para A24 es enorme comparada con sus inicios. Ese cambio de escala necesita más capacidad de producción, procesos más rápidos y herramientas que le permitan moverse con la misma agilidad de siempre mientras maneja proyectos cada vez más ambiciosos. Ahí es exactamente donde entra Google: no como un salvavidas financiero, sino como un socio tecnológico para sostener ese crecimiento sin perder el ritmo que lo hizo destacar.
Lo que puede significar esto para la industria
Para A24, el acuerdo representa un impulso tecnológico real, acceso a investigación de punta sin tener que construirla desde cero. Para el cine independiente en general, podría abrir la puerta a que herramientas avanzadas, antes reservadas solo para grandes estudios con presupuestos enormes, lleguen a producciones más pequeñas. Y para la industria como un todo, este acuerdo funciona como un precedente importante: si A24, con toda su reputación de resistencia a lo convencional, decide trabajar con Google, otros estudios independientes van a tener mucho menos resistencia a hacer lo mismo.
El acuerdo entre A24 y Google DeepMind no es, al menos en el papel, el escenario de pesadilla que algunos fans imaginaron: no hay generación automática de películas, no hay acceso al catálogo del estudio, y los propios responsables insisten en que las herramientas están pensadas para apoyar a los cineastas, no para reemplazarlos.
