La noche del domingo 26 de julio, Abelardo de la Espriella se conectó en vivo con sus redes sociales y soltó un anuncio que nadie esperaba con tanta anticipación, no va a gobernar desde la Casa de Nariño. El presidente electo de Colombia, que asumirá el cargo el 7 de agosto, explicó que la histórica sede presidencial bogotana será convertida en museo abierto al público, y que su despacho en la capital se trasladará al Palacio de San Carlos, el edificio del centro histórico donde hoy opera la Cancillería. En una misma transmisión también habló de Barranquilla como capital alterna, de sedes presidenciales en Medellín y Cali, y de que habrá un gerente especial para coordinar los asuntos con Bogotá. Fue mucho para una sola noche de domingo.
¿Por qué la Casa de Nariño se convertirá en museo?
La razón que dio De la Espriella es parte de una promesa de campaña, gobernar desde las regiones, no desde Bogotá. La Casa de Nariño, que ha sido la sede presidencial colombiana durante décadas, representa exactamente lo contrario de esa idea, un palacio en el centro de la capital desde donde históricamente se ha ejercido el poder concentrado. Convertirla en museo y despachar desde otro edificio es un gesto que va más allá de lo logístico, es una declaración de intenciones sobre el tipo de gobierno que quiere montar.
Sus palabras fueron directas: «No voy a despachar desde la Casa de Nariño, pero voy a ir a Bogotá. Le he dado la instrucción a la ministra de Cultura, Paola Holguín, que se vuelva la Casa de Nariño un museo abierto al público.»

¿Cuándo se convertirá la Casa de Nariño en museo?
No hay una fecha específica confirmada todavía. El anuncio fue hecho la noche del 26 de julio, antes de que De la Espriella asuma el cargo el 7 de agosto, y la instrucción fue comunicada a la ministra de Cultura designada, Paola Holguín. Los detalles del proceso de transformación, tiempos, costos y alcance de la apertura al público, no fueron parte del anuncio.
¿Dónde va a estar el presidente Abelardo de la Espriella en Bogotá?
En el Palacio de San Carlos, un edificio ubicado en el centro histórico de Bogotá que actualmente alberga el Ministerio de Relaciones Exteriores. El Palacio de San Carlos tiene su propio peso histórico, fue sede presidencial durante gran parte del siglo XIX y fue también el lugar donde Simón Bolívar sobrevivió el atentado de la noche septembrina en 1828. Que De la Espriella lo elija como despacho tiene una carga simbólica que los historiadores van a analizar durante un buen tiempo.
El anuncio genera de inmediato una pregunta que el presidente electo no respondió en su transmisión, si la Presidencia se muda al Palacio de San Carlos, ¿a dónde se va la Cancillería? De la Espriella no entregó detalles sobre cómo se reorganizará el Ministerio de Relaciones Exteriores ni si será trasladado a otro edificio.
¿Qué es el Palacio de San Carlos en Bogotá?
Es uno de los inmuebles más representativos de la historia política colombiana. Construido en el período colonial, fue sede presidencial durante gran parte del siglo XIX y lugar de varios de los eventos más importantes de la historia nacional. En el siglo XX pasó a albergar la Cancillería, que es donde ha operado hasta hoy. Su ubicación en el centro histórico de Bogotá y su valor patrimonial lo hacen un edificio que cualquier gobierno querría asociar a su imagen.
¿Qué pasa con las otras ciudades? Las sedes alternas de la Presidencia
La decisión sobre la Casa de Nariño es la más llamativa del anuncio, pero no es la única. De la Espriella también confirmó que presentará al Congreso una propuesta de acto legislativo para que Barranquilla sea reconocida constitucionalmente como capital alterna de Colombia junto a Bogotá. Aclaró que no se trata de trasladar la capital sino de descentralizar el ejercicio del gobierno, y que Barranquilla tendrá una sede permanente de la Presidencia desde donde se realizarán consejos de ministros y se recibirán delegaciones nacionales e internacionales.
Además, la Presidencia tendrá sedes alternas en Medellín y Cali. El argumento es el mismo en todos los casos, un gobierno que no quiere estar encerrado en un palacio bogotano sino presente en los territorios donde vive la mayoría del país.
Pese a que no va a gobernar desde la Casa de Nariño y parte de su gestión estará en otras ciudades, De la Espriella fue claro en que Bogotá sigue siendo prioridad. Para garantizarlo, anunció la creación de una figura nueva: un gerente especial para la capital cuya función será coordinar los asuntos pendientes y en curso entre el Gobierno Nacional y el Distrito.
De la Espriella cambió la imagen que Colombia tenía de su presidencia, sin Casa de Nariño como despacho, con el Palacio de San Carlos como sede bogotana, con Barranquilla como capital alterna en construcción y con sedes en Medellín y Cali. Es una apuesta simbólica y logística que todavía tiene muchos detalles por definir, incluyendo qué pasa con la Cancillería. El 7 de agosto, cuando tome posesión, empieza la parte donde estas promesas tienen que convertirse en realidad.
