Las tarjetas amarilla y roja son hoy tan naturales en el fútbol que cuesta imaginar que el deporte funcionó durante casi cien años sin ellas. Pero hubo una época en la que un árbitro que quería expulsar a un jugador simplemente le señalaba los vestuarios con el dedo, rezaba para que el tipo entendiera y luego esperaba que acatara. No siempre funcionaba, como quedó demostrado en Santiago de Chile el 2 de junio de 1962, cuando el fútbol vivió probablemente el peor partido de su historia y un árbitro inglés decidió que algo tenía que cambiar.
Antes de que existieran las tarjetas, los árbitros solo tenían su voz y sus manos para comunicarse con los jugadores. En partidos nacionales eso era manejable, pero en competencias internacionales la cosa se complicaba, un árbitro inglés diciéndole a un jugador yugoslavo que estaba expulsado podía resultar en una conversación de diez minutos en idiomas mutuamente incomprensibles, mientras el partido se detenía y el estadio hervía. Las sanciones eran ambiguas y muchas faltas graves quedaban impunes simplemente porque no había una forma clara y universal de comunicar la decisión.
Una Copa del Mundo muy violenta
La Copa del Mundo de Chile 1962 fue el punto de quiebre. Varios partidos del torneo estuvieron marcados por una violencia que hoy resultaría inimaginable en un estadio moderno, pero ninguno como el que se jugó el 2 de junio entre Chile e Italia. La prensa italiana había llegado al torneo con energía de combustible, días antes del partido, periodistas italianos habían publicado artículos describiendo a Santiago como una ciudad en ruinas, con teléfonos que no funcionaban, taxis escasos y un nivel de atraso generalizado. Los diarios chilenos respondieron acusando a los jugadores italianos de dopaje y de ser fascistas. El partido comenzó y la primera falta llegó a los doce segundos de juego.

La Batalla de Santiago: lo que pasó en el partido que cambió todo
Kenneth Aston, árbitro inglés y veterano de la Segunda Guerra Mundial donde alcanzó el rango de teniente coronel, fue el designado para arbitrar ese encuentro. La FIFA lo había elegido precisamente porque tenía fama de mano firme. Lo que vivió esa tarde lo dejó con una opinión bastante diferente de sus propias capacidades.
El italiano Giorgio Ferrini entró con una falta brutal sobre el chileno Honorino Landa. Aston lo expulsó. Ferrini se negó a irse. Tuvieron que entrar los Carabineros de Chile a sacarlo. Eso fue solo el principio. Leonel Sánchez, cuyo padre era campeón chileno de boxeo, le fracturó la nariz a Humberto Maschio de un puñetazo. Aston, incomprensiblemente, no lo expulsó. El italiano Mario David le lanzó una patada voladora en el cuello a Sánchez. Ahí sí lo expulsó. La policía tuvo que intervenir cuatro veces en total. El partido terminó 2-0 para Chile con dos jugadores italianos expulsados, y un comentarista lo describió como «la más estúpida, horrible, repugnante y vergonzosa exhibición de fútbol de la historia».
Aston, al terminar el partido, reconoció que su actuación no había sido buena y dijo lo que ya se convirtió en una de las frases más citadas del fútbol, «En Santiago me limité casi a contar los puntos de las maniobras militares del campo. Mi función no recordó nada a las tareas de un árbitro.»
Argentina vs Inglaterra (1966): el empujón final
Cuatro años después, en el Mundial de Inglaterra 1966, Aston ya no arbitraba sino que era presidente del Comité de Árbitros de la FIFA. En el partido entre Argentina e Inglaterra, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino Antonio Rattín, pero nadie le explicó a Rattín por qué ni cómo. El argentino se negó a salir durante más de diez minutos. Aston tuvo que bajar al campo a resolver la situación diplomáticamente. Fue el segundo momento en menos de cinco años que lo convenció de que el fútbol necesitaba un lenguaje visual universal que funcionara en cualquier idioma.
¿Cómo se crearon las tarjetas en el fútbol?
La inspiración llegó de un semáforo. Aston iba manejando por las calles de Londres cuando vio el cambio de ámbar a rojo en un cruce y tuvo la idea, amarillo como advertencia, rojo como señal de detenerse. Simple, visual, sin posibilidad de malentendidos. Así nació el sistema de tarjetas, que Aston empezó a impulsar dentro de la FIFA en 1967.
¿Quién creó las tarjetas en el fútbol?
Kenneth George Aston. Él fue quien arbitró en la Copa del Mundo de 1962 y después trabajó en la formación de árbitros durante décadas. También se le atribuyen otras innovaciones, los árbitros de reemplazo en caso de lesión y los letreros con números para indicar los cambios.
¿Qué significa la tarjeta amarilla en el fútbol?
La tarjeta amarilla es una advertencia formal. Significa que el jugador cometió una infracción grave o tuvo una conducta antideportiva, pero puede continuar en el partido. Dos tarjetas amarillas en el mismo partido equivalen a una expulsión automática.

Los partidos más violentos de la historia del fútbol
- Chile vs Italia (1962) — «La Batalla de Santiago»
- Argentina vs Inglaterra (1966)
- Alemania vs Italia (1962)
Chile vs Italia (1962)
La Batalla de Santiago. Dos expulsados, cuatro intervenciones policiales, una nariz rota, una patada voladora en el cuello y el partido más violento que se haya jugado en un Mundial. Televisoras transmitieron días después advirtiendo a los televidentes sobre lo que iban a ver.
Argentina vs Inglaterra (1966)
El partido que terminó de convencer a Aston de que necesitaba el sistema de tarjetas. Rattín fue expulsado, pero se negó a salir durante más de diez minutos, y la falta de una señal visual clara fue el problema central.
Alemania vs Italia (1962)
Otro encuentro marcado por la violencia en el mismo torneo, con múltiples agresiones que reflejaban la ausencia de mecanismos claros de control arbitral.
Las tarjetas se estrenan: México 1970
Las tarjetas amarilla y roja debutaron oficialmente en el Mundial de México 1970. En esa edición solo se usaron las amarillas. La primera tarjeta roja en un Mundial llegó cuatro años después, en Alemania 1974, se la mostró al chileno Carlos Caszely en el partido inaugural. Desde entonces, el sistema no ha cambiado en su esencia, aunque sí se ha complementado con tecnologías como el VAR, que ayuda a los árbitros a revisar decisiones que pueden afectar el resultado de un partido.
Hoy, las tarjetas son parte del lenguaje universal del fútbol. Se aplican en todas las competiciones del mundo, desde una final de Champions League hasta un partido de barrio. Y aunque el sistema sigue siendo objeto de debate, especialmente cuando se aplica de forma inconsistente o cuando el VAR tarda varios minutos en confirmar una decisión, la alternativa que existía antes, que era básicamente el caos, hace que la discusión sea relativamente fácil de resolver. Nadie quiere volver a la Batalla de Santiago.
Una tarde de violencia en Santiago, un semáforo en Londres y un árbitro con la determinación de que algo así no volviera a ocurrir. Así nacieron las tarjetas que hoy se usan en todos los estadios del mundo. Kenneth Aston no ganó ningún partido en su carrera arbitral, pero cambió el fútbol más que casi cualquier jugador de su época.
