Manolo Alzamora y el oficio detrás del talento: una carrera que empieza con propósito

Manolo
Publicidad

Con formación en la Stella Adler Academy de Los Ángeles y una presencia cada vez más visible en producciones locales, Manolo Alzamora se abre camino dentro del panorama audiovisual colombiano. Su papel en La Huésped —la serie de suspenso que marca una nueva etapa en la narrativa nacional— confirma la madurez de una generación que busca profundidad en cada historia.

Colombia atraviesa un momento determinante en su industria audiovisual. En los últimos cinco años, las plataformas de streaming se han convertido en el principal escaparate de producciones locales, y la narrativa de suspenso, antes relegada, ahora ocupa un espacio central en la conversación. Títulos como Perfil Falso (Netflix) o Los Billis (Prime Video) abrieron el terreno para propuestas más ambiciosas, y ahí es donde aparece La Huésped, el nuevo thriller psicológico producido en el país con proyección internacional.

Dentro de ese elenco surge Manolo Alzamora, un actor joven que, aunque apenas suma un par de proyectos en su hoja de vida, entiende el oficio desde la técnica y la curiosidad. Formado en la Stella Adler Academy of Acting & Theatre de Hollywood Boulevard (una de las escuelas más influyentes de la actuación moderna), Alzamora aplica una disciplina que prioriza el detalle y la autenticidad sobre el artificio. “El talento del actor está en los detalles”, cita a su maestra, Stella Adler, recordando que cada decisión en escena tiene un peso narrativo.

 

¿Quién es Manolo fuera del set? ¿Qué faceta de ti no conoce el público y qué te gusta mostrar en la vida cotidiana?

M: Yo creo que soy una persona muy curiosa en general. Por ejemplo, me gustan mucho las teorías conspiranoicas, pero también me gusta el ajedrez. No sé, yo siento que todos vivimos con una dualidad entre nosotros y esa dualidad puede ser como la mente, calculadora, y pues lo que me llevó a ser actor, que es más como la sensibilidad y la búsqueda de la profundidad. Sin embargo, siento que lo que me gusta mostrar es lo que soy. Ahí, si hay una sincronía de las dos cosas.

 

Cuando llegó a tus manos la oportunidad de estar en la huésped ¿qué fue lo primero que pensaste al leer el guion o al escuchar de qué se trataba la serie?

M: Una fortuna total. Antes que nada, La Huésped fue mi segundo proyecto, yo estoy arrancando en todo este tema del mundo actoral, entonces encontrarme con un guion de ese calibre, con una trama tan interesante, un thriller psicológico (proyectos que antes no se hacían tanto acá en Colombia) y ver que está llegando este nuevo material fue muy emocionante. Tener la fortuna de estar ahí, pisar set y compartir con actores tan increíbles fue magnífico.

 

Colombia está viviendo un boom con sus producciones de suspenso en plataformas globales ¿qué sientes de tu participación en esta historia que se inserta en ese momento tan vibrante de la industria local?

M: Bueno, hablando de la evolución de la industria audiovisual en Latinoamérica y ahora en Colombia específicamente, es una alegría. Ese solo es el orden natural de las cosas, venimos hace tanto tiempo experimentando con formas de narrar que ya llegamos al nivel universal, al nivel global y por eso se están poniendo los ojos acá, precisamente, porque hay cosas muy profundas e interesantes para contar. Mi participación ahora concretamente es un personaje chico de alguna manera, pero bueno, decía Stella Adler que “no hay personajes pequeños en absoluto”. Fue un reto grandísimo por escenas que me tocaron ahí, cosas que no había hecho nunca. Entonces, nada, mucha emoción, por supuesto.

 

¿Hubo alguna experiencia previa a tu carrera? A lo mejor un personaje o algún rodaje que hiciste que te haya servido como preparación para asumir este nuevo reto.

M: Bueno, yo estudié en Los Ángeles en The Stella Adler Academy of Acting & Theatre, la que está sobre Hollywood Boulevard. Ese fue mi primer acercamiento real con la actuación y toda la preparación, los distintos personajes que abordé, los grandes textos literarios (mejor dicho milenios de teatro) definitivamente lo llevan a uno a comprender la complejidad de un ser humano, lo que es reconstituir a alguien y también a los detalles, como decía también Stella: “el talento del actor está en los detalles, en las decisiones que toma y la atención a lo específico”.

¿La Huésped explora atmósferas inquietantes? Una sensación sobrenatural ¿cómo trabajaste internamente para conectar con este tono sin que se volviera demasiado abrumador en lo personal?

M: Parte del trabajo es tener clara esa división cuando estás ahí y cuando sales del set. No llevarte nada. Tener de pronto algún ritual chiquitito para volver a tu cotidianidad, pero estas son temáticas que —si bien ahora se juntan todas en una narrativa que estamos viendo y nos tiene— son cosas que nos pasan a todos. Demonios con los que todos lidiamos en algún momento de formas distintas, pero que de alguna manera ya hace parte de nosotros. Entonces, solo es explorar esa oscuridad.

 

¿Qué fue lo más distinto o inesperado que descubriste en este rodaje en comparación con tus proyectos anteriores?

M: Bueno, este fue apenas mi segundo proyecto. Ya llevo un par más. De hecho, ahora estoy rodando otra cosita, sin embargo, la diferencia más grande es que mi primer proyecto, era casi que un chico bueno, un galán. Y ahora, digamos, la sexualidad del personaje es distinta, Santiago, es alguien que le gustaban los hombres. Entonces, abordar eso con el respeto que merece y hacer la investigación y no ser un cliché, definitivamente es retador. Y bueno, intenté ahí plasmar lo que percibí.

 

Compartes camino con talentos como Marcela Mar, Carmenza Gómez, Julián Román y Yana María Estupiñán ¿cómo fue medirte en escena junto a ellos y qué aprendiste de la convivencia artística?

M:  Bueno, lo que yo he aprendido en el set al compartir con otros actores —sobre todo con actores que llevan tanto tiempo de carrera— es que al final no hay certeza de nada. Me recuerda mucho cuando yo estaba en la escuela y todo el mundo estaba intentando hacerlo mejor, porque para esto en realidad no hay una fórmula exacta, no es matemáticas ¿sabes? Entonces, es darse cuenta de que todos estamos constantemente lidiando con inseguridades y con dudas, no importa en qué punto estés de tu carrera. Estos son elementos que siempre están presentes: los nervios, etcétera. Pero bueno, al final, todo esto significa que te importa tu trabajo. Entonces, resumidamente es eso.

 

La Huésped fue tu segundo proyecto y que vienen más en puerta ¿qué puertas sientes que se te están abriendo y hacia dónde te gustaría mirar en esta nueva etapa?

M: Gracias al universo, todas, pues han salido cosas muy chéveres. Por ejemplo, hago parte del cast de la tercera temporada de La Reina del Flow, que tiene otro tono, otro formato distinto a La Huésped. Sin embargo, es uno de los proyectos más relevantes en Colombia en los últimos 15 años me atrevo a decir, es de los que más impacto han tenido. Y ahora estoy en otro proyecto de Netflix, que no sé si puedo decir eso, pero cuenta historias de donde yo vengo. Es una gran fortuna estar en eso. Aun así, lo que a mí me gustaría y mi gran anhelo en este momento sería hacer un proyecto de anglo. Claro que estoy orgulloso de todo lo que se está haciendo aquí en Colombia, pero también me encantaría explorar esa industria, ya que todo mi entrenamiento fue en Los Ángeles, en inglés. También me gustaría, en algún momento, poder hacer quizás una película.

 

Si tuvieras que describir en una sola frase lo que esperas que el público sienta al ver La Huésped ¿cuál sería?

M: “Entre el cielo y la tierra no hay nada oculto”.