Núremberg: El juicio del siglo, la historia real detrás de la película de Rami Malek y Russell Crowe

El filme pone en eje a Hermann Göring, la figura nazi de mayor peso procesada en los juicios de posguerra, evidenciando su papel logístico en el exterminio y su sagaz resistencia ante la justicia.

'Núremberg: El juicio del siglo' (2026). Foto: Cortesía Sony Pictures.

Hay un nuevo estreno en cines de Colombia: Núremberg: El juicio del siglo, dirigida por James Vanderbilt. Una película que ha pasado un poco desapercibida para la audiencia global, pero que ha impactado profundamente a quienes la han visto en salas de cine. Está basada en hechos reales: los personajes existieron y parte de la trama ocurrió tal como se muestra en pantalla, aunque, como en toda adaptación, también hay ciertas libertades creativas. Para quienes salieron con un nudo en el estómago y quieren entender más sobre este estreno en la pantalla grande, esto es lo que deben saber.

La historia se adentra en uno de los episodios más complejos del siglo XX, poniendo el foco en Hermann Göring, quien no solo fue una pieza clave en el engranaje del Tercer Reich, sino también uno de los mayores desafíos psicológicos y legales para el Tribunal Militar Internacional entre 1945 y 1946. Interpretado magistralmente por Russell Crowe, Göring se presenta como un antagonista tridimensional: carismático, inteligente y profundamente peligroso.

Esta nueva producción no solo revive uno de los momentos históricos más complejos (uno que redefinió las bases de la justicia internacional y los tribunales globales hasta la fecha), sino que también pone en pantalla a dos actores que, curiosamente, han pasado más desapercibidos en medio de tantos estrenos recientes.

Ambos ganadores del Oscar a Mejor Actor, esta película se convierte en una oportunidad para ver si aún tienen lo necesario para sostener interpretaciones que dependen casi por completo de la fuerza emocional, la gesticulación y la intensidad, más que del físico o del espectáculo visual que los rodea.

¿Quién fue Hermann Göring de Nuremberg: El juicio del siglo?

Hermann Göring, personaje principal en ‘Nuremberg: El juicio del siglo’, fue el oficial nazi de mayor rango procesado en los juicios. Ostentaba el título de Comandante en Jefe de la ‘Luftwaffe’ (la fuerza aérea alemana) y era, por decreto, el sucesor designado de Adolf Hitler. Su importancia era tal que se le consideraba el ‘número dos’ del régimen, una figura que combinaba el poder militar con una influencia política absoluta.

A diferencia de la imagen de un ‘monstruo’ caricaturesco, los registros históricos y las evaluaciones del psiquiatra Douglas Kelley (encarnado por Rami Malek) describen a un hombre de una inteligencia superior y un encanto desconcertante. En la vida real, Göring era un estratega seductor que utilizaba su ingenio para manipular a sus captores. Su personalidad no era la de un subordinado arrepentido, sino la de un líder orgulloso que, incluso tras las rejas, intentaba mantener una atmósfera de autoridad frente a los demás prisioneros y el equipo médico.

Núremberg: El juicio del siglo' escena de la película
Núremberg: El juicio del siglo es una de las películas más esperadas del 2026, pero también una de las más complicadas. Foto: Nuremberg: El Juicio del Siglo

¿Qué hizo Hermann Göring? el villano de Nuremberg: El juicio del siglo

Hermann Göring tuvo una responsabilidad directa en el Holocausto. No solo comandó los ataques aéreos que arrasaron Europa, también firmó los documentos administrativos que terminaron por pavimentar el camino hacia uno de los episodios más oscuros de la historia.

Uno de los momentos clave que retoma la película es su orden del 31 de julio de 1941, en la que autorizaba a Reinhard Heydrich a planear lo que más tarde se conocería como la “solución al problema judío en Europa”. Durante el juicio, ese documento se convirtió en el centro de un tenso debate semántico.

Según las transcripciones, Göring intentó matizar su responsabilidad argumentando que su instrucción había sido mal interpretada: insistía en que hablaba de una “solución completa” (Gesamtlösung), ligada a la emigración o evacuación, y no de una “solución final” orientada al exterminio masivo.

Pero más allá del juego de palabras, la evidencia presentada por los fiscales fue contundente: su firma no era un detalle menor, sino el punto de partida burocrático que hizo posible la organización (funcional y sistemática) de algunas de las peores atrocidades cometidas bajo el régimen nazi.

Entre el carisma y el horror: el perfil de Hermann Göring

En pocas palabras, fue uno de los responsables del exterminio de los judíos. Su nombre y su firma lo colocan entre los hombres más cercanos y leales a Adolf Hitler, pero también entre los más inquietantes: alguien que, detrás de un carisma evidente, probablemente sabía perfectamente lo que estaba haciendo y a quién estaba eliminando.

Su perfil psicológico, sin embargo, es mucho más complejo de lo que una etiqueta puede contener. Y ahí es donde la película encuentra su punto más incómodo (y más interesante): en esa extraña capacidad de generar una mínima, casi involuntaria, empatía por alguien que la historia ha catalogado como un monstruo.

No porque sus actos puedan justificarse (nunca), sino porque obliga a mirar de frente una pregunta más perturbadora: ¿realmente creían en lo que hacían? ¿Cómo se construye un discurso capaz de justificar lo injustificable?

Lo inquietante es que algunas de esas narrativas no suenan tan lejanas. Resuenan, de formas distintas, en conflictos actuales. Y eso convierte a Hermann Göring en un perfil incómodo, sí, pero también indispensable de revisar… para no olvidar lo que ocurre cuando el poder, la convicción y la deshumanización se encuentran.

¿Cómo fue el juicio de Hermann Göring en la vida real?

El juicio de Hermann Göring de ‘Nuremberg: El juicio del siglo’ destaca su enfrentamiento con el fiscal británico Maxwell Fyfe. Aunque Göring intentó inicialmente minimizar su papel y desviar la responsabilidad hacia Hitler o sus subordinados, Fyfe logró exponer las contradicciones sistemáticas en sus argumentos, obligándolo a admitir su lealtad ciega al régimen y su implicación en la estructura criminal.

El juicio duró un año y se centró en cuatro cargos principales: crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y conspiración. Göring utilizó el banquillo de los acusados como un escenario para defender su ideología, desafiando a los jueces con una lógica retorcida pero articulada.

Sin embargo, el veredicto fue contundente: el Tribunal Militar Internacional lo declaró culpable de todos los cargos. La sentencia para el comandante de la fuerza aérea alemana fue la condena a muerte por ahorcamiento, un final que el mundo esperaba como acto de justicia por las millones de vidas destruidas bajo su mando.

Rami Malek como Douglas Kelley
Rami Malek como Douglas Kelley en Nuremberg, uno de los personajes principales. Foto: Nuremberg: El Juicio del Siglo

¿Cómo fue la vida de Hermann Göring después del juicio?

La vida de Hermann Göring de ‘Nuremberg: El juicio del siglo’ después del juicio fue breve ya que tras ser condenado a la horca, Göring solicitó ser fusilado para morir como un soldado y no como un criminal común, petición que fue denegada por el tribunal internacional. En un último acto de control y desafío a la autoridad de los Aliados, Göring logró burlar la vigilancia de su celda.

Poco antes de la hora fijada para su ejecución, el oficial nazi se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro que había logrado ocultar durante meses. Este acto final dejó un vacío en la ceremonia de ejecución planeada y generó un intenso debate sobre las fallas de seguridad en la prisión de Nuremberg. Aunque evitó la horca, su muerte marcó el fin de una era y dejó tras de sí el libro ’22 Cells in Nuremberg’ de Douglas Kelley, quien documentó sus encuentros con el jerarca nazi antes de que este se quitara la vida.

En conclusión, la figura de Hermann Göring en ‘Nuremberg: El juicio del siglo’ trasciende la imagen del villano convencional para mostrar la peligrosidad de la inteligencia puesta al servicio del mal. Su paso por el tribunal no solo reveló la magnitud de sus crímenes y su papel administrativo en el Holocausto, sino que también expuso una personalidad desafiante que buscó controlar su propia narrativa hasta el último aliento.