¿Puede un pangolín salvar un ecosistema? La historia que cambia la conservación en Kenia

¿Cuántos pangolines gigantes terrestres quedan en Kenia? La respuesta es tan alarmante como reveladora: entre 10 y 25 ejemplares. En Nyekweri, una iniciativa liderada por científicos, propietarios de tierras y comunidades locales busca proteger a una de las especies más amenazadas del país.

En Kenia sobreviven entre 10 y 25 pangolines gigantes terrestres. Conozca cómo comunidades y científicos trabajan para proteger la especie. Foto:

En Kenia sobreviven entre 10 y 25 pangolines gigantes terrestres. La cifra es alarmante, pero la historia va más allá de una especie al borde de la desaparición. También habla de un modelo de conservación que intenta reunir a científicos, propietarios de tierras y comunidades locales para proteger un ecosistema antes de que sea demasiado tarde.

Por: Gustavo Lavalle

Invitado por Wilderness, recorrí Nyekweri, un ecosistema ubicado en los límites del Maasai Mara, para conocer de cerca el trabajo que The Pangolin Project está haciendo con una de las especies más amenazadas del país. Y siendo muy honesto, el pangolín no estaba en mi radar.

Cuando uno piensa en Kenia, la mente se va inmediatamente a los grandes protagonistas: leones, elefantes, jirafas, leopardos o la gran migración. Jamás imaginé que una de las conversaciones más interesantes del viaje iba a ocurrir alrededor de un animal que probablemente la mayoría de los turistas nunca verá.

pangolín gigante terrestre

La educación ambiental busca convertir a las nuevas generaciones en aliadas de la conservación del pangolín gigante terrestre en Kenia.

La explicación nos la dio el propio equipo de The Pangolin Project junto a un pequeño grupo de periodistas invitados. Estábamos sentados en un salón bastante sencillo dentro de las instalaciones de la organización mientras nos presentaban cifras, mapas y algunos de los desafíos que enfrentan todos los días.

Y fue ahí donde entendí que la historia no iba únicamente sobre un animal, sino sobre algo mucho más complejo: cómo conservar un territorio que ya no pertenece exclusivamente a la fauna salvaje.

¿Por qué las vallas eléctricas amenazan la supervivencia del pangolín?

Durante años hemos romantizado la conservación pensando que todo sucede dentro de los parques nacionales, pero gran parte de la biodiversidad africana vive fuera de ellos. Vive en terrenos privados, en comunidades donde hay agricultores, ganaderos y propietarios que también dependen económicamente de esa tierra. Y ahí aparece una pregunta bastante incómoda: ¿cómo le pides a alguien que priorice la conservación cuando también necesita proteger el sustento de su familia?

Una de las cosas que más me sorprendió fue descubrir que uno de los mayores enemigos del pangolín no es la caza furtiva, sino las vallas eléctricas. Los propietarios las instalan para proteger sus cultivos, su ganado o evitar que ciertos animales entren a sus terrenos. Tiene toda la lógica del mundo. El problema es que el pangolín se desplaza muy cerca del suelo y, cuando se siente amenazado, se enrolla sobre sí mismo como mecanismo de defensa. Una estrategia que le ha funcionado durante millones de años, hasta que aparece la electricidad.

Las vallas eléctricas instaladas para proteger cultivos y ganado representan una de las principales amenazas para la supervivencia del pangolín.

¿Cómo protege The Pangolin Project a los pangolines en Kenia?

Quizá esa fue una de las partes más interesantes de toda la visita. Nadie estaba buscando culpables. No sentí un discurso de confrontación entre personas y naturaleza. Al contrario. El proyecto busca convencer, explicar y construir acuerdos.

Hay propietarios que ya aceptaron apagar o modificar la parte inferior de las cercas para permitir el paso seguro de la fauna y, poco a poco, la comunidad empieza a involucrarse de una manera que hace algunos años parecía impensable. Hoy, si alguien ve un pangolín, avisa al equipo.

También visitamos una escuela y, curiosamente, fue uno de los momentos que más se me quedaron grabados del día. El equipo estaba explicándoles a los niños qué es un pangolín y por qué es importante protegerlo cuando uno de ellos preguntó si, en caso de encontrarse uno, podía cargarlo. Todos nos reímos, pero también me pareció una escena muy reveladora.

pangolín gigante terrestre

Los programas de educación ambiental buscan que niños y jóvenes se conviertan en aliados clave para la conservación del pangolín en Kenia.

¿Por qué la educación ambiental es clave para salvar al pangolín?

La educación es una apuesta a largo plazo y, siendo honestos, inevitablemente surge la duda de si llegará a tiempo cuando la población es tan pequeña. Pero también es cierto que solemos subestimar el papel que tienen los niños dentro de una comunidad. Muchas veces son ellos quienes terminan educando a los adultos y desarrollando una empatía muy natural hacia los animales y su entorno.

Al final, la sensación con la que me fui no fue de pesimismo, sino de urgencia.Cuando sobreviven entre 10 y 25 animales en todo un país, está claro que no hay tiempo que perder. Pero también me quedó claro que la solución no vendrá únicamente de la ciencia. Vendrá de cientos de pequeñas decisiones cotidianas, de acuerdos entre personas que hace unos años ni siquiera estaban teniendo esta conversación y de entender que la conservación ya no puede funcionar aislando a la naturaleza de quienes viven en ella.

Quizá esa sea la parte más interesante de la historia: el pangolín es el protagonista, pero la verdadera apuesta está en conseguir que las personas quieran formar parte de ella.

A través de programas educativos, las comunidades locales se convierten en actores clave para la protección del pangolín gigante terrestre.

La experiencia en Nyekweri deja una idea clara: la conservación ya no puede entenderse únicamente desde la protección de especies o la creación de áreas protegidas.

El futuro del pangolín gigante terrestre depende de decisiones cotidianas que involucran a propietarios de tierras, agricultores, escuelas, científicos y comunidades enteras. Cada acuerdo para modificar una valla, cada llamada que alerta sobre la presencia de un animal y cada conversación en un aula forman parte de una estrategia más amplia.

Cuando sobreviven entre 10 y 25 ejemplares en todo un país, el margen de error es mínimo. Sin embargo, el trabajo que impulsa The Pangolin Project demuestra que todavía existen oportunidades para actuar.El pangolín ocupa el centro de esta historia, aunque el desafío real consiste en construir un modelo de conservación en el que las personas quieran participar y encuentren razones para proteger el territorio que comparten con la fauna silvestre