Colombia enfrenta las consecuencias del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país la mañana del lunes 10 de agosto de 2026, sin embargo, los equipos de emergencia trabajan contra el tiempo para localizar a las personas que aún podrían estar atrapadas bajo los escombros de edificaciones colapsadas. En medio de ese esfuerzo, hay un tipo de rescatista que no usa casco ni chaleco reflectante, pero que resulta indispensable en este tipo de operativos, los perros rescatistas especializados en búsqueda y rescate.
La Policía Nacional y el Ejército de Colombia desplegaron a sus binomios caninos —conformados por el guía y el perro entrenado— hacia las zonas más golpeadas por el sismo, entre ellas Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Chocó y el Eje Cafetero. Estos equipos se han convertido en una pieza clave dentro de la respuesta de emergencia, gracias a su capacidad para detectar señales de vida donde el ojo humano no puede llegar.
🐕 Ellos también ayudan a salvar vidas. 🐾
Nuestros caninos especializados en búsqueda y rescate son parte fundamental de este gran equipo. Héroes de cuatro patas que, con su entrenamiento y olfato extraordinario, se convierten en protagonistas de cada misión y ayudan a salvar… pic.twitter.com/C5g8OiIzoD
— Policía de Colombia (@PoliciaColombia) August 11, 2026
¿Cuántos perros de rescate están trabajando en el terremoto de Colombia?
El despliegue combinado entre las distintas instituciones ha sido significativo. La Policía Nacional, a través de su grupo Ponalsar, cuenta con aproximadamente 20 guías caninos, 10 perros entrenados específicamente en búsqueda y rescate de personas vivas en estructuras colapsadas, y más de 100 rescatistas especializados en esta labor. Por su parte, el Ejército Nacional movilizó cinco pelotones de búsqueda y rescate, con cerca de 180 soldados especializados y varios binomios caninos distribuidos entre Cali, Chocó, Pereira y Manizales. A esto se suman los Bomberos de Bogotá, que enviaron a sus propios perros del Equipo Especializado de Búsqueda con Caninos K9 y Rescate de Animales en Emergencias (K9/BRAE) hacia las zonas afectadas.
¿Quiénes son los perros de rescate que trabajan en Colombia?
Detrás de cada operativo hay historias particulares. Uno de los casos más destacados es el de Urko, un pastor belga malinois con más de ocho años de servicio junto a su guía, el soldado profesional Víctor Andrés Barragán, quien viajó hasta Pereira para apoyar la búsqueda de sobrevivientes. Según describió el Ejército Nacional, Urko trabaja de forma seria y concentrada durante los operativos, atento a cada señal de su guía, aunque al terminar la jornada muestra otra faceta completamente distinta, deja atrás la tensión del rescate y solo parece preocuparle una cosa, encontrar su pelota para jugar.
¿Cómo ayudan los perros de rescate a encontrar sobrevivientes tras un terremoto?
Estos animales son entrenados específicamente para rastrear el aroma humano a través de toneladas de concreto y tierra, una capacidad que resulta fundamental cuando se trata de estructuras colapsadas de alta complejidad. Su tamaño y agilidad les permiten ingresar a cavidades y espacios confinados donde el personal humano de socorro no tiene acceso directo, lo que los convierte en una herramienta prácticamente insustituible en este tipo de emergencias. Como explicó el Ejército Nacional, «un binomio nace después de muchas jornadas juntas, de aprender a interpretar un movimiento y de saber cuándo una señal significa avanzar, detenerse o volver a buscar», una relación de confianza construida durante años de entrenamiento conjunto entre el guía y el perro.

¿Qué otras herramientas acompañan el trabajo de los perros de rescate?
Los perros no trabajan solos. El Ejército Nacional señaló que sus equipos cuentan además con drones, cámaras térmicas, sensores de movimiento, trípodes, camillas, canastillas y herramientas para remoción de escombros, que en conjunto permiten apoyar las labores de búsqueda y rescate en distintas condiciones. Sin embargo, la tecnología por sí sola no basta, un dron puede señalar un punto prioritario dentro de una estructura colapsada, pero la decisión final de perforar o retirar material siempre requiere la evaluación conjunta de ingenieros, rescatistas y, muchas veces, la confirmación que aporta el olfato de un perro entrenado.
La labor de estos equipos caninos no se detiene cuando cae la noche. De hecho, las jornadas nocturnas y de madrugada suelen intensificar las maniobras de remoción de materiales, precisamente porque son horas críticas para intentar rescatar con vida a más personas antes de que las condiciones se compliquen todavía más. Bajo luces instaladas entre los escombros, rescatistas, policías y binomios caninos continúan trabajando durante la madrugada, sosteniendo la instrucción principal: seguir buscando, sin descanso, mientras exista la posibilidad de encontrar señales de vida.
¿Qué ha dicho la Policía Nacional sobre el rol de estos caninos?
La institución reconoció públicamente el trabajo de estos equipos a través de sus canales oficiales, con un mensaje que resume bien el papel que cumplen en medio de la tragedia: «Ellos también ayudan a salvar vidas. Nuestros caninos especializados en búsqueda y rescate son parte fundamental de este gran equipo. Héroes de cuatro patas que, con su entrenamiento y olfato extraordinario, se convierten en protagonistas de cada misión». Ese reconocimiento no es casualidad, en Colombia, estos binomios ya han participado anteriormente en distintas operaciones de emergencia y en estructuras afectadas por otros desastres naturales, acumulando experiencia que resulta crucial en momentos como el actual.
Mientras las labores de búsqueda continúan en las zonas más afectadas por el terremoto, los binomios caninos de la Policía, el Ejército y los Bomberos siguen siendo una de las piezas más valiosas dentro del operativo de rescate. Su capacidad para detectar señales de vida donde la tecnología y el esfuerzo humano por sí solos no alcanzan convierte a estos perros en verdaderos héroes silenciosos de la tragedia, trabajando hasta el último momento con la misma instrucción: seguir buscando, sin importar la hora ni las condiciones.
