La Maison presentó en Nueva York la más reciente evolución de su colección Ice Cube, una declaración de precisión geométrica y compromiso con la sustentabilidad, enmarcada por las luces de Manhattan y la energía de la NYFW.
Nueva York, 14 de septiembre de 2025. Piso 55 de One Vanderbilt. El skyline parecía flotar a través de los ventanales infinitos, la ciudad se desplegaba con esa mezcla de acero, cristal y movimiento que solo Manhattan sabe imprimir. Fue ahí donde Chopard decidió escribir un nuevo capítulo de su historia con la presentación de la cápsula de Alta Joyería Ice Cube Sculpted by Light, una extensión de la colección que desde 1999 ha definido el minimalismo geométrico de la Maison. No se trataba solo de mostrar joyas, sino de afirmar un manifiesto: el lujo moderno exige claridad, volumen, sustentabilidad y una visión que une arte, moda y arquitectura en un mismo lenguaje.
La historia de Ice Cube comenzó hace más de dos décadas, cuando Chopard eligió el cubo como motivo central de una joyería que se alejaba de lo ornamental y apostaba por la pureza de las líneas. En 2024, la Casa presentó la primera cápsula de Alta Joyería basada en este diseño, explorando nuevas proporciones y siluetas transformables. Ahora, con Sculpted by Light, la colección se amplía con piezas que reflejan un espíritu urbano y arquitectónico, siempre bajo la dirección de Caroline Scheufele, copresidenta y directora artística de la firma.
“El cubo siempre ha sido para nosotros un símbolo de modernidad”, explicó Scheufele durante la velada. “Con esta cápsula queríamos llevar la colección más lejos, hacia el volumen, el movimiento y la expresión artística, pero sin perder la facilidad de uso. Son piezas que funcionan como objetos de arte contemporáneo para el cuerpo”.
El centro de la colección es un collar transformable formado por nueve hileras de cubos de oro blanco y rosa ético. Su diseño modular permite añadir o retirar grupos de tres hileras, de modo que se adapta a diferentes ocasiones. Algunos cubos están pulidos en espejo y otros engastados con diamantes talla brillante, creando una alternancia que aporta ritmo y movimiento. Es una pieza que mantiene la esencia del mix & match característico de Ice Cube, pero con una escala y una presencia renovadas.
La cápsula también incluye pulseras que evocan la silueta de un skyline. Diferentes alturas de cubos. Esta construcción exige una gran precisión técnica, ya que pulir superficies irregulares con ese nivel de acabado es un desafío que pocos talleres dominan. Chopard, con su savoir-faire, convierte esa dificultad en una de sus fortalezas.
Otra de las novedades es un alfiler unisex, elaborado en oro rosa o blanco ético, que puede usarse en la solapa, como alfiler de corbata o incluso en el cabello. Versátil y pensado para un público diverso, confirma la intención de la Maison de ofrecer piezas de Alta Joyería con un lenguaje contemporáneo.
Dentro de la cápsula destacan dos creaciones con diamantes talla Asscher.
- La primera es un anillo en oro blanco ético de 18 quilates, con dos aros paralelos engastados con brillantes que sostienen un diamante central de 3 quilates colocado en diagonal.
- La segunda, un par de pendientes compuestos por solitarios de 1,2 quilates unidos a hileras de cubos engastados con diamantes. Los colgantes de los pendientes son desmontables, lo que permite llevarlos en una versión más minimalista o jugar con la asimetría. Este detalle introduce un nivel de versatilidad poco común en Alta Joyería.




El vínculo con el Art Déco es evidente en estas piezas. La geometría octogonal del diamante talla Asscher y la construcción gráfica de los cubos prolongan el estilo depurado que caracteriza a Ice Cube desde su origen. Esa relación entre lo clásico y lo contemporáneo es parte de lo que hace que la colección conserve su relevancia después de más de dos décadas.
La campaña que acompaña este lanzamiento, titulada también Sculpted by Light, fue protagonizada por Bella Hadid. La modelo, imagen de la colección desde 2024, aparece en un paisaje urbano que refuerza la conexión entre las piezas y la arquitectura de la ciudad. “Siempre he admirado a Chopard por la belleza de su saber hacer y por su compromiso con la sostenibilidad”, declaró Hadid. “Sus diseños me inspiran y me hacen sentir confianza cada vez que tengo la suerte de llevar una de sus piezas”.



Desde 2018, todas las joyas y relojes de Chopard se fabrican con oro ético de 18 quilates. En esta cápsula, el oro pulido espejo refleja la luz con intensidad y, al mismo tiempo, transmite la coherencia de un proceso que garantiza trazabilidad y respeto por los artesanos que lo trabajan. Para la firma, el lujo no se mide solo en quilates, sino también en responsabilidad.
El evento en One Vanderbilt fue, en ese sentido, mucho más que una presentación de producto. Representó la manera en la que Chopard entiende el futuro de la Alta Joyería: piezas transformables, versátiles y arquitectónicas, capaces de adaptarse a diferentes estilos, pero elaboradas con los más altos estándares técnicos y éticos.
Ice Cube ya no es solo un símbolo de minimalismo geométrico, es un laboratorio de diseño en constante evolución. Las piezas capturan la energía de la ciudad, el ritmo urbano y la luminosidad de la arquitectura contemporánea. Un recordatorio de que el lujo moderno no está en la acumulación, sino en la precisión, en la creatividad y en el respeto por el entorno.
En palabras de la propia Maison: estos cubos de hielo no se derriten, pero deslumbran. Y en el corazón de Nueva York, rodeados de cristal y acero, Chopard demostró que su capacidad para reinventar un clásico sigue intacta.
