Sebastián Martínez: ‘Cuando nació Amador supe que mi misión de vida era ser el mejor papá posible para él’

El actor colombiano Sebastián Martínez repasa más de tres décadas de carrera, reflexiona sobre los sacrificios de la fama, habla de su relación con Kathy Sáenz y comparte cómo la paternidad transformó su vida mientras acompaña a su hijo Amador en su sueño deportivo por Europa.

Vestido en Lacoste de pies a cabeza, habla sobre familia, disciplina, orgullo, amor y todo lo que ha aprendido en el camino.

Sebastián Martínez entiende bien que la vida rara vez se juega en una sola cancha. Actor, esposo, padre y eterno competidor de sí mismo, ha construido una carrera de más de tres décadas moviéndose entre personajes, países y versiones distintas de quién es.

Hoy, mientras acompaña a su hijo a perseguir un sueño en las pistas de Europa y reafirma una historia de amor que ha resistido el tiempo y la exposición pública, Martínez parece vivir una etapa en la que el verdadero éxito no pasa solo por lo profesional, sino por aquello que logra sostener fuera de cámara. Vestido en Lacoste de pies a cabeza, habla sobre familia, disciplina, orgullo, amor y todo lo que ha aprendido en el camino. 

Por: Luis Téllez 

Sebastian Martinez Esquire

Cuando piensas en Colombia, ¿qué imágenes, olores o recuerdos aparecen primero?

—Las montañas, los ríos, el café. La calidez del colombiano.

Medellín ha cambiado muchísimo en las últimas décadas. ¿Cómo te ha cambiado también a ti, al Sebastián que salió de ahí?

—Ha cambiado como todo debe cambiar en la vida: evolucionando. Ese niño paisita que salió en los noventa ahora es bastante bogotano y un poco mexicano. Mi corazón tiene varios lugares especiales reservados.

Colombia se ha convertido en una poderosa incubadora de talento ¿Qué crees que hace único al colombiano hoy, especialmente en un momento en el que todo parece tan globalizado?

—El colombiano siempre se ha destacado por su berraquera, su empuje y su alegría. Somos una raza pujante que transforma las adversidades en cosas maravillosas. La necesidad es un motor muy poderoso.

Total Look, Lacoste.

Hablemos de tu carrera: llevas décadas actuando y, viéndolo en perspectiva, ¿cuáles han sido los sacrificios invisibles de una carrera como la tuya?

—Realmente llevo más de tres décadas actuando, empecé a los nueve años. El sacrificio más grande es no poder visitar lugares como cualquier otra persona. Lo más difícil para mí ha sido siempre sentirme observado: eso no me deja ser ni estar relajado con una vida normal. 

Después de tantos personajes y tantos años frente a cámara, ¿hay algún papel que te haya confrontado personalmente o te haya obligado a mirarte distinto?

—El papel de Emiliano en Accidente ha sido el más retador: me obligó a entrar en mis miedos más profundos. Interpretar la pérdida de un hijo es algo que de verdad no disfruté; estuve muchos meses muy afectado. 

Has dicho que la paternidad te cambió la vida por completo. ¿Qué versión de ti apareció cuando nació Amador?

—Cuando nació Amador supe que mi misión de vida era ser el mejor papá posible para él.  Eso implicó ver mis mayores defectos y trabajarlos para darle las herramientas necesarias para que enfrente este mundo, cada vez más retador y difícil. Sobre todo me esfuerzo cada día en ayudarlo a ser un gran ser humano. Creo que vamos por muy buen camino. Amador es muy especial. 

Ver a un hijo perseguir un sueño tan grande también implica aprender a soltar. Ahora que Amador está compitiendo en Europa y construyendo su propio camino en el kartismo, ¿cómo ha sido para ti ese proceso?

—Soltar a un hijo tan joven no es fácil, pero al mismo tiempo ha sido maravilloso porque he visto cómo ha dado un gran salto en su crecimiento personal y deportivo. Y, por supuesto, lo extraño mucho, porque es mi parcero de vida.

¿Cómo cambia la relación padre-hijo cuando empiezas a admirar profundamente a tu hijo como persona y no solo desde el instinto de protegerlo?

—Como dicen por ahí: “el único hombre que realmente quiere que seas mejor que él es tu padre”. Es un deporte de riesgo en el que sufres todo el tiempo. Esa es la peor parte.

¿Qué te ha enseñado tu hijo sobre la disciplina y la obsesión por un sueño?

—Mi hijo es claramente una versión muy mejorada de mí, en todos los sentidos. Verlo tan dedicado y enfocado me llena de orgullo. El deporte es una salvación para la juventud.

Look: Polos L.12.12, Lacoste.

¿Hay algún rasgo tuyo o de Kathy Sáenz que veas claramente reflejado en Amador como competidor?

—Ambos somos muy apasionados. Yo soy muy competitivo. 

Tú y Kathy Sáenz llevan años construyendo una relación muy sólida en una industria en la que eso no siempre es común. ¿Cuál crees que ha sido la clave?

—Caminar tomados de la mano en el mismo sentido, despojarnos del ego —que es un trabajo diario— y, sobre todo, tener la certeza de que el matrimonio es lo más importante.

Cuando miras a tu familia hoy —después de tantos cambios, etapas y aprendizajes—, ¿qué sientes que han hecho bien?

—Lo mejor que hemos hecho es darle a la sociedad un joven amoroso, compasivo y ejemplar.

Créditos:

Director Editorial, estilismo y realización: Gerard Angulo
Fotografía: Frances Rou 
Grooming: Roxana Jaramillo
Asistente de moda: Lucia Zea  
Entrevista: Luis Tellez

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