The Mandalorian and Grogu y la última oportunidad de volver a creer en Star Wars

La llegada de The Mandalorian and Grogu revive el debate sobre el futuro de Star Wars, una franquicia que pasó de fenómeno cultural a presencia constante en streaming.

La extraña sensación de crecer junto a Star Wars y dejar de emocionarse. Foto: Disney

Cuando pienso en Star Wars me viene a la mente, antes que nada, el tiempo, el trayecto que ha sido llegar hasta este momento: un camino literalmente más largo que mi propia vida. Soy de los noventa (del 93, para ser preciso) y puedo decir, sin exagerar, que nunca he vivido un ámbito de mi vida donde la influencia de George Lucas no sea parte de mi realidad: en el cine, los juguetes, los memes, en la manera en que imaginamos el espacio y todo lo que pueda venir después. 

Por eso me sorprendo al ver tan cerca el estreno de The Mandalorian and Grogu’ en cines y no sentirme emocionado, ni a mis amigos tampoco. No me tomen por un mal agradecido, Star Wars nos ha dado mucho. Recuerdo haber visto la primera trilogía cuando era niño (y de ahí no hubo marcha atrás); por eso es extraño que hoy la franquicia esté ahí, pero no con la misma intensidad que antes. 

Aquí me pregunto: ¿Star Wars sigue siendo relevante o solo sigue existiendo? 

Star Wars película con Arturito
Star Wars ya no se siente como un evento y ese es el problema. Foto: Disney

Cómo Star Wars revolucionó el cine, los juguetes y la cultura pop

Volviendo a mis recuerdos, en aquel entonces no entendía todo lo que la trama implicaba ni su impacto cultural, pero ver los sables de luz, R2-D2 y C-3PO, el Halcón Milenario, Darth Vader y el uso de la Fuerza (sí, yo también intenté usar la Fuerza con la tele o la escoba) hacían de la trilogía algo más grande que simplemente sentarse a ver una película: te prometía adentrarte a una galaxia muy, muy lejana, ¡y lo cumplía! 

Hoy me cuestiono dónde quedó esa sensación. Hablar de Star Wars parece haberse vuelto, en los últimos años, un tema de dos bandos: una nostalgia intensa —y en ocasiones insufrible— por parte de los fans más antiguos, o un interés completamente superficial de quienes apenas descubren la franquicia. 

La trilogía de los 2000 y el auge comercial de Star Wars

No todas las películas llegaron antes que yo. Mi generación también tuvo su propia trilogía: The Phantom Menace (1999), Attack of the Clones (2002) y Revenge of the Sith (2005). Para entonces, el modelo que inició George Lucas no era exclusivo de las salas de cine: era un sistema. No solo se trataba de películas; era comprar figuras, ropa, videojuegos, ver comerciales con naves, encontrarse el logo en todas partes. Vader y Luke no eran solo ficción: eran cultura. 

Hasta 2026, hemos tenido once películas de la línea principal de Star Wars: nueve de la Saga Skywalker (Episodios I-IX) y dos spin-offs: Rogue One (2016) y Solo (2018). En medio de todo este proceso, en 2012, Disney compró Lucasfilm por más de cuatro mil millones de dólares, lo que puso a la franquicia en otro rumbo creativo y, claro, de marketing. 

Disney, streaming y el cambio total del universo Star Wars

Aquí se dio un cambio radical para este universo. El streaming ganó notoriedad y se convirtió en el espacio que alojaría la creación de series live action, pertenecientes al universo de Star Wars (ahí está Clone Wars, que comenzó como una propuesta animada en 2008 con la intención de ampliar los detalles alrededor de la trilogía de los 2000), pero la promesa de que estas fueran live action parecía un sueño hecho realidad para los fans. 

La primera temporada de ‘The Mandalorian’ conquistó a todos, pues se alejaba de toda la historia de los Skywalker para poner en el centro a nuevos personajes. Mando (interpretado por Pedro Pascal) se volvió ese héroe forajido y misterioso que despertaba teorías por todas partes y, por si fuera poco, se le sumó Grogu, un alienígena similar a Yoda con afinidad a la Fuerza (y un enorme potencial para vender mercancía alrededor del mundo). 

Andor, The Mandalorian y las mejores series de Star Wars

Después vinieron The Book of Boba Fett (2021), Obi-Wan Kenobi (2022), Andor (2022), Ahsoka (2023), The Acolyte(2024) y Skeleton Crew (2024); siendo Andor (con su visión de la revolución gestándose desde la perspectiva de los civiles) la más destacada de todas las propuestas. Cuando menos nos dimos cuenta, Star Wars era más presencia habitual y menos evento cinematográfico. 

Star Wars
Una nueva historia de Star Wars llega a cines. Foto: Disney

The Mandalorian and Grogu podría cambiar el futuro de Star Wars

De ahí la importancia del lanzamiento de ‘The Mandalorian and Grogu’ en cines. Llevamos casi siete años sin un estreno del universo de Star Wars en la pantalla grande: casi siete años sin eventos cinematográficos que llenen salas de fans con sables de luz, señores sith posando frente a pósters, pilotos rebeldes reuniéndose frente a una dulcería; sin esa magia que rompe el día a día para ofrecer una experiencia extraordinaria y que nos reafirma que somos parte de algo más grande. 

Vuelvo al inicio: nunca viví en un mundo donde Star Wars no fuera parte de mi realidad. Quizás por eso me cuestiono la desconexión que siento y, al mismo tiempo, me despierta curiosidad sobre su futuro. Sí, soy fan y (al ver con un ojo más crítico lo que es una de mis franquicias favoritas) pienso que, como todo en la cultura, fue relevante, se asimiló y se sumó a nuestra cotidianidad. De ahí la importancia de series como Andor y The Mandalorian, que desafíen nuestras expectativas como público y nos emocionen al ampliar esas historias que creíamos ya conocer en todos sus detalles. 

¿Star Wars puede volver a emocionar a los fans?

Tarea fácil no es, pero que Star Wars regrese a salas de cine como lo hará este año, se siente como el paso correcto: uno que seguramente hará voltear a más de un fan hacia este universo con ojos renovados. Y, si todo sale bien (que en verdad espero sea así), a emocionarse una vez más por la aventura de explorar el espacio, vencer al Imperio e imaginar que la Fuerza es algo que uno descubre en estos días

¿Saben? Ya me emocioné.

Por: Edgar Rodríguez H.